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Un mito del siglo XX

Adiós a Robert Frank: el fotógrafo que se codeó con los beat y retrató la EE UU profunda

Dueño de un estilo que influenciaría a las futuras generaciones, el autor del mítico “Los americanos” murió a los 94 años

Adiós a Robert Frank: el fotógrafo que se codeó con los beat y retrató la EE UU profunda

Frank, figura fundamental de la fotografía / AP

Un gigante de la fotografía del siglo XX, el estadounidense de origen suizo Robert Frank, que murió a los 94 años, marcó una era con su libro “Los americanos” (1958), que influenciaría profundamente a las siguientes generaciones.

Convertido en un clásico, este libro, verdadero manifiesto contra la tradición, es obra de un apasionado que interrogó y redefinió a lo largo de su carrera los límites de la imagen.

Rechazado por los editores estadounidenses, aparece primero en Francia, en 1958, editado por Robert Delpire. El libro consiste en 83 fotografías, elegidas entre más de 28.000, tomadas durante un largo viaje a través de 48 estados del país.

La obra se inscribe en la línea de la Beat Generation, movimiento literario y artístico, donde seguir el instinto prevalece sobre los fundamentos de las técnicas del fotoperiodismo, y donde las imágenes escapan al encuadre tradicional.

“Traté de olvidar las fotos fáciles para intentar hacer emerger algo del interior”, explicó el autor, para quien el sentido de la inmediatez y el énfasis puesto en el punto de vista del fotógrafo eran lo más importante.

El libro salió a la venta en Estados Unidos en 1959, con prefacio del escritor Jack Kerouac, autor de la famosa novela “En el camino”. La obra es considerada deprimente y subversiva al revelar el lado oscuro del “american dream”: pobreza, segregación, desigualdad y soledad.

CON LOS BEAT

Como Kerouac y otros escritores de la generación beat, Robert Frank se había embarcado en una aventura, hacia el oeste, a lo largo de la famosa Ruta 66. Entre abril de 1955 y junio de 1956, fotografió a los mundanos neoyorquinos, bares, carreteras, negros en los campos, autocines, etc. Era el nacimiento del reportaje subjetivo.

“Frank producía un sentimiento por imágenes”, dijo Walker Evans, otro monstruo sagrado de la fotografía, conocido por su trabajo en la Gran Depresión (alrededor de los años 30) y que influiría mucho a Frank.

Nacido el 9 de noviembre de 1924 en Zurich, Suiza, en una familia de industriales judíos alemanes, Robert Frank se apasiona desde muy joven por la fotografía, trabajando en laboratorios en su ciudad y Basilea desde 1940. En 1947 se muda a Estados Unidos, donde trabaja como fotógrafo de moda y periodista para revistas como Fortune, Life o Harper’s Bazar. Pero este mundo superficial y de dinero no es el suyo.

Siempre con la cámara en la mano, Frank viaja, primero a América Latina, luego a Europa, sobre todo a Francia, a París. En 1953, regresa a Nueva York. Rechazando los pedidos de revistas, obtiene una beca de la Fundación Guggenheim que le da la libertad de realizar su trabajo a su antojo. Será la aventura de “Los americanos”. En 1961, presenta su primera gran exposición en Chicago, que será seguida por muchas otras.

ABANDONA LA FOTO

A pesar de todo, decide abandonar la fotografía para dedicarse el cine de vanguardia. Su primera película, “Pull My Daisy”, un cortometraje de 30 minutos escrito por Kerouac, se estrenó en 1959 con Delphine Seyrig.

En la década de 1970, separado de su esposa, con la que tuvo dos hijos, se instala con la que será su segunda esposa en un rincón remoto de Nueva Escocia, en Canadá. Su hija muere en 1974 en un accidente aéreo en Guatemala, mientras que su hijo sufría una enfermedad mental (se suicidará a principios de los años 1990).

Frank realiza en total unas veinte películas (entre ellas cortometrajes y clips) inspiradas en el arte, el rock, la escritura, su hijo o el viaje, como “This song for Jack” (1983), “Candy mountain” (1987) o “Paper route” (2002).

 

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