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El Mundo |Un polémico intento para contrarrestar la fragmentación del voto
Se agita la campaña electoral en Bolivia con Áñez como candidata

Después de reiterar en numerosas ocasiones que no iba a participar en los comicios, la presidenta interina dio un golpe de timón que agrava la crisis desatada tras la salida de Evo Morales

Se agita la campaña electoral en Bolivia con Áñez como candidata

Por: GABRIEL ROMANO

26 de Enero de 2020 | 01:55
Edición impresa

LA PAZ

EFE

El anuncio de la presidenta interina Jeanine Áñez de concurrir a las elecciones, pese a haber reiterado que no sería candidata, abre un nuevo escenario que agita el proceso electoral en Bolivia, donde se cuestiona incluso la ética de su candidatura.

Áñez suma una candidatura más a un espacio electoral de nuevo dividido para hacerle frente al Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales.

El anuncio de la postulación a la Presidencia de Jeanine Áñez fue intempestivo, ya que contradijo la aseveración suya de que no iba participar en elecciones. Además, le “arrebató” al ex presidente Carlos Mesa su principal aliado, la agrupación SOL.BO, del alcalde de La Paz, Luis Revilla.

El partido de Áñez, Demócratas, y SOL.BO forman una de las cinco alianzas inscriptas para las elecciones de mayo próximo.

“Decisión estratégica”

La acción de Áñez fue sustancialmente una “decisión estratégica”, a tiempo de mencionar la frase famosa que se atribuye a Maquiavelo de que “el fin justifica los medios”, según declaró el analista político Franco Gamboa.

Este experto advierte que más allá del componente ético de la palabra empeñada, lo que Áñez busca es “contrarrestar la probable fragmentación del voto” de los grupos que se oponen al MAS de Morales y a la vez frenar la “irrupción electoral” de los dupla presidencial de este partido, los ex ministros Luis Arce y David Choquehuanca.

Por su lado, Marianela Paco, que fue ministra de Comunicación de Evo Morales, optó por cuestionar si la decisión de Áñez muestra o no coherencia entre su actuar y sus discursos, que aseveraban que una posible candidatura suya era una “especulación” y que sería “deshonesto” hacerlo dado el rol transitorio que asumió. “Entristece ver esa falta de valores y de principios”, mencionó la ex ministra.

Oposición fragmentada

En la elección de octubre pasado y durante la crisis social y política posterior, los grupos contrarios a Morales enaltecieron consignas de unidad que abrían la posibilidad de conformar un gran bloque para hacer frente al MAS.

Pese a ello, el panorama muestra al menos a cinco alianzas contrarias al partido de Morales, que podrían ser todavía más si se toma en cuenta que todavía falta que varios partidos políticos se registren a las elecciones.

Queda pendiente saber qué ruta tomará el Movimiento Tercer Sistema (MTS), del Gobernador de La Paz, Félix Patzi, Unidad Nacional del empresario Samuel Doria Medina y otros partidos con siglas habilitadas que mencionaron que sí participarían en la elección del 3 de mayo.

Ante esto, Paco sostuvo que el hecho de que los grupos que se mostraron contrarios a Morales permanezcan divididos muestra que las “ambiciones personales pueden más que un propósito a favor de todo el pueblo boliviano”.

Por el contrario, para Gamboa esta variedad de partidos manifiesta que “la clase media, los jóvenes y las tendencias de centro derecha (son) las que quieren copar el sistema político” y que el liderazgo étnico-indigenista de Morales “ha pasado a un segundo plano”.

Partidos reciclados

Las alternativas inscritas ante el Tribunal Supremo Electoral son Juntos Avanzamos, de Áñez; Creemos, del ex líder cívico Luis Fernando Camacho; Comunidad Ciudadana, de Mesa; Libre 21, del ex mandatario Jorge Quiroga, y Jallalla Bolivia, de Leopodo Chui.

Detrás de algunas de esas siglas hay partidos de larga data como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS), condenados a desaparecer por no alcanzar el 3 por ciento de votos en las elecciones de 2019 y que encontraron en la anulación de esos comicios una oportunidad de subsistencia.

Otras agrupaciones como el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y el Movimiento Demócrata y Social (MDS) se reinventaron en alianzas con nombres remozados, algo que hace posible que participen en futuros comicios sin que esto afecte su existencia institucional.

El MNR se integró en la alianza con Quiroga, UCS y PDC en la de Camacho y Mesa sigue con el FRI. “Es una manipulación que lo hagan, estarán en su derecho, pero otra cosa es cuando el pueblo boliviano decida”, dijo la ex ministra.

Para Paco, la posibilidad de la supervivencia de varios partidos es una muestra de un rostro “muy benevolente” de la democracia boliviana que permite que esos juegos se acepten.

Gamboa, en cambio, consideró que “el reciclaje y el ropaje, aparentemente nuevo, de viejas figuras” es algo que frecuentemente ocurre cuando una elección está demasiado cerca.

Este juego de nombres fue criticado desde Argentina por el ex presidente Evo Morales, que consideró en un mensaje en Twitter que “solo hay partidos reciclados que vienen del gonismo, banzerismo y falangismo”, en referencia a etapas políticas del país anteriores a su llegada al poder en 2006.

 

 

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