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Fama y depresión: la farándula también se pone triste

J Balvin volvió a romper el silencio sobre su salud mental: busca, con otros, romper la espiral de silencio en torno a la enfermedad

Fama y depresión: la farándula también se pone triste
29 de Octubre de 2020 | 04:54
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“Aunque se vea de color muchas veces está oscuro por dentro, pido por la salud mental de todos los que la necesitamos, la ansiedad y la depresión son una realidad, no tengan miedo a aceptarla y buscar ayuda profesional, sé lo que se siente, lo vivo y entiendo a quienes lo padecen”: J Balvin volvió a abrir el corazón en Instagram esta semana, haciendo referencia a sus problemas de salud mental en un medio que parece empeñado en ocultar la depresión que no solo habita en su ámbito, como en cualquiera (la depresión, según la OMS, afecta a más de 300 millones de personas en el mundo), sino que quizás sea un ámbito particularmente peligroso para la psique.

Claro, pensará el lector que de qué tienen que preocuparse artistas millonarios que viajan por el mundo en jets privados, vacacionan en exclusivos complejos cada dos meses y viven en los mejores hoteles. En primer lugar hay que comprender que la depresión es un trastorno de múltiples causas, que no discrimina clases sociales. En segundo lugar, hay que entender que el medio vende esa imagen glamorosa porque así se venden centenares de productos, pero que el competitivo ambiente del espectáculo, muchas veces ligado a la valoración del físico, y que tantas veces eleva a estrellas para luego olvidarlas, lejos está de ser la panacea: es un medio despiadado, donde la presión crece y crece y a menudo provoca algunos de los célebres quiebres que ya son meme, desde Britney Spears a Shia LaBeouf.

Y uno de los grandes problemas del medio es que, justamente debido a esta necesidad de vender una imagen atractiva, los famosos tienen aún más incentivos para no hablar de su tristeza: hay que sostener, a toda cosa, esa imagen sonriente, galante y exitosa que, sobre todo en la era de las redes sociales, es la clave para la bonanza económica.

El silencio alrededor del trastorno mental es habitual en quienes sufren depresión dentro y fuera del medio, debido al estigma que acarrea la enfermedad. “El problema es que poca gente realmente está dispuesta a aceptar que se siente mal y debido al estigma que se tiene sobre las enfermedades mentales se avergüenzan de tener este tipo de pensamientos”, dijo Gabriela Cámara, presidenta de la Asociación Voz Pro Salud Mental.

Escondieron sus dolores, por ejemplo, Inés Zorreguita, hermana de la reina Máxima de Holanda, Kate Spade, reconocida diseñadora, el chef Anthony Bourdain y el actor Jackson Odell: todos se quitaron la vida el año pasado, víctimas de la epidemia de la depresión. La experta señaló que aunque muchas ocasiones las personas que están pensando en un suicidio están conscientes de cómo se sienten, la vergüenza y el estigma social que recae sobre ellos los lleva a esconder sus sentimientos.

Por ello, agregó, “es pertinente conocer los factores de riesgo y desmentir sus mitos para poder brindar apoyo a quienes se encuentran vulnerables a esta situación. Lo importante es estar consciente de que es una enfermedad que tiene solución, siempre y cuando se trate de manera oportuna y adecuada”.

QUITAR EL ESTIGMA

Esta misión de concientizar es la que ha encabezado J Balvin, junto a otros artistas como Selena Gomez, quien también habló recientemente de su experiencia.

“El año pasado me tomé mucho tiempo que creo que necesitaba para mi misma. Yo soy una creyente de la terapia. Una de mis amigas me dijo que quería empezar a ir a terapia y yo le dije que qué bueno. ‘Cuéntame cómo te va en tu primera experiencia’ y le dije que le tenía que dar un mes”, dijo Gomez en el podcast de la marca Coach “Dream It Real”, en 2019.

“Personalmente no podría estar más contento de que Selena Gomez hable de sus problemas de salud mental y acerca de su tratamiento. Está haciendo mucho para reducir el estigma. La gente se está beneficiando de que las celebridades hablen de sus condiciones. La persona promedio es más probable que vea a un profesional acerca de su salud mental”, explicó el doctor Drew Pinsky, especialista en medicina de adicción al programa matutino “Good Morning America”.

Semanas más tarde, J Balvin habló por primera vez en Instagram de su situación: “Todos vemos la gloria, pocos saben la historia y mucho menos las batallas internas que la mente puede hacerte. Las sensaciones, y a veces sentir una distorsión de la realidad que no te deja ver claro, es mi caso, y como el de muchos, la ansiedad es algo que hay que tomar en serio, no es de locos, creo que es más loco no creer en eso”, afirmó, y dijo que “creo en la medicina a tiempo, y en los factores que ayudan a respaldar un mal momento como el deporte, la meditación y la compañía de tus seres queridos, de los reales, de los que te aman por lo que eres”.

No están solos: ahora que el estigma comienza a levantarse, han hablado de sus experiencias con la depresión artistas como Brad Pitt, quien reconoció en retrospectiva sus problemas con el alcohol que terminaron su matrimonio. O Demi Lovato, que dijo a cientos de espectadores que siguieron de cerca el discurso que dio durante una convención demócrata donde habló de la importancia de que el Estado preste más atención a los trastornos mentales, que “como millones de estadounidenses, vivo con una enfermedad mental”. Demi estuvo durante tres meses en rehabilitación en 2010 tras padecer desórdenes alimenticios, trastornos bipolares y autolesionarse. Dos años más tarde, la que fuera chica Disney optó por contar su problema al mundo “e inspirar a la gente para buscar ayuda a sus problemas”.

También Jim Carrey habló de sus problemas de depresión en la adolescencia, cuando se hizo adicto al Prozac, y estrellas como Lady Gaga, Miley Cyrus y Catherine Zeta Jones confesaron que sufrieron diversos trastornos a causa de la presión.

EN ARGENTINA

No es, desde ya, un problema que se circunscriba al exterior: también en Argentina grandes estrellas han reconocido que en el pasado han sufrido depresión y no dijeron nada por miedo. Figuras como Juan Carlos Calabró llegó a pasar días sin comer y salir de la casa a fines de los 80; Roly Serrano tocó fondo tras la muerte de su esposa; Leonardo Simons se arrojó, deprimido, desde el piso 13 de un edificio de la avenida Córdoba, donde tenía sus oficinas.

Hasta Araceli González confesó que “estaba perfecta hasta que cumplí los cuarenta”: esa fecha provocó un gran quiebre emocional y una posterior crisis. Silvia Süller intentó quitarse la vida, y Carmen Barbieri pasó días llorando al enterarse de la infidelidad de Santiago Bal.

Historias durante mucho tiempo ocultas, y que esconden lo evidente: hay, hoy, muchos más famosos, muchas más personas, sintiéndose solas y desamparadas, y con miedo a abrirse y contar lo que les está pasando. Por algo muchos llaman a la depresión “la epidemia silenciosa”.

 

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Araceli tuvo una profunda crisis de los 40

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