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Información General |POR POSICIONES QUE SE CONSIDERAN ANTINATURALES
Los dolores de la tecnología que repercuten en el cuerpo

Molestias en los ojos, el cuello, los dedos o trastornos circulatorios son atribuidos en muchos casos al uso exagerado de dispositivos electrónicos, en especial el celular

Los dolores de la tecnología que repercuten en el cuerpo

Wayhomestudio, Freepik

21 de Junio de 2021 | 02:09
Edición impresa

El siglo XXI trajo consigo adelantos que han mejorado notablemente la calidad de vida de muchísimas personas, fundamentalmente a través de la tecnología. Pero también, ese uso deja sus marcas en el cuerpo, fundamentalmente cuando el tiempo transcurrido frente a las pantallas es considerado excesivo. Así, se presentan dolencias que ya tienen hasta nombre tecnológico, como “cuello de WhatsApp” o “dedo de smartphone”, y otras que si bien ya se conocían de antes, ahora cobran mayor protagonismo, como “ojo seco”, “pulgar atascado”, tendinitis del túnel carpiano y trastornos circulatorios en las piernas, que son algunas de las dolencias de este siglo que aparecen cada vez con más frecuencia en los consultorios por el uso excesivo de dispositivos electrónicos, según coinciden en destacar los especialistas.

“Muchas personas pasan entre dos y cuatro horas por día con la cabeza inclinada hacia el celular, lo que genera el llamado cuello de WhatsApp, que ocasiona dolor debajo de la nuca, en la cervical y desórdenes musculoarticulares leves”, explica el kinesiólogo Diego Castagnaro.

Pero el uso excesivo de celulares también puede ocasionar “pulgar atascado”, que ocurre cuando las articulaciones del pulgar permanecen mucho tiempo hacia la cara interna de la mano.

“Por un lado – agregó el kinesiólogo - nuestro cuerpo debe hacer mucho esfuerzo para mantener esas posiciones antinaturales, y por el otro, al no movilizar el cuello, por ejemplo, los grupos musculares pierden fuerza y se debilitan, como todo lo que no se utiliza”.

Es así que los especialistas recomiendan algunas medidas para aliviar este tipo de dolores, como usar el teléfono estando sentados y apoyarlo sobre el escritorio; situar los equipos a la altura de los ojos para evitar flexionar la columna, usar almohadillas de descanso cuando se trabaja con mouse, elongar y hacer actividad física de bajo impacto, como natación o pilates.

“Cuando el dolor no se alivia – señala por su parte el médico Claudio Zurlo - se puede recurrir a productos como analgésicos de uso tópico, que ayudan a mejorar los síntomas”.

En ese sentido, Gonzalo Yamauchi, integrante de la Asociación Latinoamericana de Medicina Músculo-esquelética (Laom), señaló que la primera línea de tratamiento son los anti-inflamatorios y relajantes musculares.

“Sin embargo – precisó el profesional - está comprobado que tienen poca eficacia cuando las contracturas y dolores son crónicos. Por eso existen también terapias manuales, como la osteopatía y la reeducación postural global (RPG), y técnicas como la proloterapia y el plasma rico en plaquetas, que dan respuesta en un 80% de los casos”.

Otra de las patologías que está en aumento por el exceso de uso de dispositivos electrónicos, es el síndrome de ojo seco, que puede afectar “a tres de cada diez personas”, según aseguró el oftalmólogo Alejandro Aguilar, fundador y ex presidente de la Sociedad Argentina de la Superficie Ocular (Saso), quien detalló que las causas “son la creciente polución ambiental, la climatización artificial de los ambientes cerrados y la alta exposición a las pantallas”.

“El síndrome se caracteriza por la alteración en la producción de lágrimas, que genera síntomas como irritación y picazón ocular y molestias al utilizar lentes de contacto. No tratarlo puede generar graves consecuencias, ya que el párpado está en permanente fricción con el ojo y esa fricción puede generar daño”, alertó el profesional.

Según describió Aguilar, “gráficamente podemos decir que el ojo funciona como el limpiaparabrisas de un auto, si se lo enciende con el vidrio seco, lo raya y lo arruina. Lo mismo ocurre con el párpado y la córnea, sin lubricación, el párpado la lastima. Cada vez es mayor el número de casos que se identifican, y las más predispuestas a padecerlo son las mujeres mayores de 40 años, debido a los cambios hormonales asociados con la menopausia”.

Por su parte, Alejandro Berra, investigador principal del Conicet y también integrante de la Sociedad Argentina de la Superficie Ocular, precisó que permanecer más de cinco horas al día con la vista en la pantalla de la computadora, el celular o el televisor “favorece la aparición de esa condición. Quienes están más tiempo frente a la pantalla parpadean menos, y por lo tanto las lágrimas se evaporan más rápido. Muchas veces, los dispositivos no están ergonómicamente ubicados ni a la distancia adecuada, y también puede incidir la calibración del brillo”.

LOS DOLORES DEL SMARTPHONE

Más allá de estas dolencias que destacan los especialistas, hay otras que se ven con el paso del tiempo y que también pueden dejar consecuencias. Porque así como los tenistas desarrollan más el brazo que mayormente utilizan con la raqueta, también pareciera, según destaca un estudio británico, que los usuarios más asiduos de los ‘smartphones’ podrían desarrollar un dedo pulgar más grande que el otro como consecuencia de las horas que dedican a tocar y deslizar el dedo por la pantalla táctil.

Según un estudio de la operadora británica “O2”, para una de cada 20 personas adultas, la media de dos horas diarias de uso del móvil se puede entender como el particular gimnasio del dedo pulgar, lo que hace que este presente un tamaño ligeramente más grande que el de la otra mano, que en algunos casos supone un incremento del 13 por ciento.

Pero los cambios no se limitan al dedo gordo de la mano, sino que los meñiques también sufren su parte, ya que según destaca el mencionado estudio británico, el 8 por ciento de los encuestados reconoció que adquirieron una ligera curvatura en los mismos por la forma en que agarran los móviles.

Junto a los cambios físicos, el estudio recoge también las consecuencias psicológicas que plantea el uso excesivo del móvil, como por ejemplo las “vibraciones fantasmas”, por las que el usuario cree que el móvil vibró para alertar de un mensaje o llamada, cuando en realidad no ha recibido nada.

El estudio, llevado a cabo en el Reino Unido con 2.000 personas, apunta también a problemas de dependencia, ya que concluye que el 19 por ciento de los usuarios no es capaz de pasar más de un día sin su teléfono inteligente, y el 20 por ciento admite que se ha quedado dormido con el móvil en la mano.

 

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