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Un ramal ferroviario de 135 años y la oportunidad de reunir nuevamente a la comunidad

4 de Julio de 2022 | 16:10

En mayo, uno de los ramales del Ferrocarril Sur cumplió 135 años de vida. Los vecinos concentrados en la “Agrupación La Plata - Pipinas” se reunieron para una celebración muy especial.

Esta agrupación lleva a cabo tareas de mantenimientos en las vías que aún viven entre los pastizales y un pedido para que vuelva el recorrido del tren. “Se cumplen 135 años desde la inauguración de la primera sección de este ramal que conectaba toda la región de la costa sud, comprendida entre Berisso y la Bahía Samborombón”, contó Andrés Corazza de AHC Arqueología Ferroviaria e integrante de “Agrupación La Plata - Pipinas”.

Este ramal fue construido en múltiples etapas, pues varias empresas lograron la concesión a lo largo de los años. El ramal recorría desde Tolosa hasta Magdalena, conocida actualmente como el empalme Magdalena, entre 1886 y 1887. Además de ella, con el tiempo se inauguraron las estaciones Hipódromo (actual La Plata Cargas), Elizalde, Correas y Bavio, entre otros. 

Para 1893 se extendió a Atalaya y en 1913, el Ferrocarril Sur lo extendió hasta Pipinas, creando una estación más céntrica, en Magdalena. El ramal del aniversario se construyó con el fin de conectar a Magdalena, una gran cuenca lechera y ganadera, con la nueva capital de la Provincia, recientemente fundada. Más tarde se agregaron las estaciones de Meridiano V y Arana. 

Hasta el año 1976, el tren circuló con pasajeros. Para el 1977, llegó el final del tren de carga y el último viaje oficial fue en el año 1982, en el marco de un servicio especial para la Guerra de Malvinas. 

En su totalidad, el ramal se extiende por 122 kilómetros. Dentro del distrito platense, recorre 15 kilómetros para luego continuar hacia Pipinas, pasando por las estaciones intermedias. Las vías cuentan con rieles de trocha ancha, de 1676 milímetros. 

Trocha es el nombre que tiene la distancia entre rieles. Existen en el mundo cerca de diez tipos diferentes pero, en Argentina, solo hay tres medidas estándar: la ancha, la media (1400 milímetros aproximadamente) y la milimétrica (1000).

A pesar de no haber tenido un mantenimiento en los últimos 40 años, desde que dejó de operar, la labor actual de estos vecinos apasionados por los ferrocarriles dio sus frutos. En la década del 2000, cuando el ideal de volver a conectar los pueblos a su historia, repusieron partes de rieles que faltaban.

A la fecha, están como nuevas gracias a los rieles utilizados, provenientes de la Estación de Bavio. Pero aún queda mucho por andar y limpiar. Por ello, los voluntarios se volverán a reunir este próximo domingo cerca del arroyo El Pescado, 300 metros antes de llegar a la Estación de Correas.

Andrés Corazza con tan solo 19 años y, al escucharlo hablar de trenes, parece que hubiera nacido con esta pasión en las venas. Este amor comenzó a los tres años y gracias al apoyo e incentivo de su familia, sueña dedicarse a ello. Hace poco inició sus estudios en ingeniería mecánica y en un futuro, ingeniería ferroviaria. 

“Empecé a trabajar en este proyecto con el fin de volver a poblar los pueblos del interior y hacer un relevamiento del trazado de las vías”, comentó Andrés. Dos veces por mes, la agrupación se reúne para ver en qué estado se encuentra ese ramal y para evitar robos. 

Lograron limpiar 2500 metros entre Villa Garibaldi y Correas. “No hace mucho lograron cruzar el puente del arroyo El Pescado”, destacó. Su próximo objetivo es continuar manteniendo la traza, concientizando sobre su importancia y para recuperar la actividad del ramal. 

Para ello, los voluntarios se organizan cada dos o tres semanas -dependiendo de las condiciones climáticas- y a fuerza de pico y pala desmalezan los terrenos del ferrocarril. Con sus herramientas, su fuerza y su voluntad cortan el pasto, verifican la buena condición de las vías y eliminan la basura que puede haber acumulado en las cercanías de lo que será el espacio donde podría pasar el tren.

Roberto Zungri, docente rural jubilado y director del Centro de Educación Agrícola, profundizó sobre la importancia del transporte ferroviario para los pueblos de la periferia platense. Años atrás, este medio era una forma de paseo para las familias de Vieytes, Magdalena y Pipinas, solo por mencionar algunos. 

Zungri considera que el tren, además de ser un recurso de menor impacto ambiental y notablemente más económico, es “conectividad y crecimiento”. Cientos de estudiantes de los pueblos donde solía pasar la locomotora tuvieron que abandonar o ni siquiera pudieron comenzar sus estudios superiores y universitarios.

Este dato que ofrece el docente jubilado no es al azar. Andrés Corazza es el vivo ejemplo de una generación que nació sin vivir la etapa del esplendor ferroviario argentino. Con tan solo 19 años, lleva adelante una lucha social en conjunto y para todos los bonaerenses.

El trabajo no para, los voluntarios se reúnen cerca del arroyo El Pescado, aproximadamente 300 metros antes de llegar a la Estación de Correas, cada 15 días.

 

Se agradece por el material audiovisual a Martín Krenz, a “Memorias del Provincial” (Gastón Aspek), “El Provincial” (Daniel Guzman), Centro Cultural Meridiano V y “Archivos del Provincial”. 

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