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Espectáculos |DESTACADO DE LA CARTELERA PRESENCIAL
La Delio Valdez: una orquesta que derribó prejuicios y fronteras con la cumbia

“El tiempo y la serenata”, su último disco, es la consolidación de un grupo que emergió entre versiones pero que amplió su horizonte con temas propios y sonidos nuevos. Mañana y el domingo lo presentan en La Plata con entradas agotadísimas

La Delio Valdez: una orquesta que derribó prejuicios y fronteras con la cumbia

Con sus 15 músicos en el escenario, la Delio Valdez regresa a la plata para mostrar su nuevo disco, “El tiempo y la serenata” / Gonna Go

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

24 de Junio de 2022 | 04:55
Edición impresa

La Delio Valdez (LDV), la orquesta cooperativa que desde hace 13 años gira con un proyecto que abraza la cumbia y con el que logró derribar los prejuicios y fronteras a su alrededor, volverá este fin de semana a La Plata para ofrecer dos conciertos en Atenas -sábado y domingo- con entradas agotadas.

“El tiempo y la serenata”, una producción bisagra concebida y atravesada por la pandemia, es la excusa del nuevo arribo de una orquesta que recuerda a las antiguas agrupaciones de cumbia colombianas pero con un formato más moderno donde se combinan lo eléctrico y lo acústico, aunque sin cerrarle la puerta a nada.

En diálogo con EL DIA, Santiago Maldovan, clarinetista y uno de los fundadores de este proyecto colectivo, se refirió a este nuevo álbum, un material que si bien no renuncia al sello bailable y característico de LDV, se desmarca de sus anteriores producciones por su corte “nostálgico” y por explorar nuevas fuentes sonoras con las que siguen construyendo la identidad de una formación que se popularizó al ritmo de sus versiones pero que en los últimos años se aventuró a un desafío exitoso por el camino de la composición original.

-La Plata es una ciudad a la que siempre han venido, desde sus orígenes hasta esta parte. ¿Tienen algún vínculo especial con esta ciudad?

-Nosotros somos la mayoría de Capital y La Plata es el primer lugar al que hemos ido a tocar fuera de Capital. Tengo como imágenes, recuerdos de tomarnos el tren en Constitución, de ir cargados con los equipos. De hacer shows para poca gente, de perder plata (risas), pero también sirve para contar un poco la historia del crecimiento de La Delio a partir de La Plata, de cómo fuimos cambiando de escenario, creciendo, cada vez más gente. Es un lugar muy simbólico para nosotros.

“Nos sirve contar el crecimiento de LDV a partir de La Plata, para nosotros es un lugar simbólico”

 

-De hecho, ahora, se preparan para dos Atenas, súper agotados, con los que se reencontrarán con el público tras el parate. ¿Cuáles son las expectativas?

-Después de todos estos años de venir, poder finalmente tocar en Atenas, que es un estadio bastante mítico, nos pone muy contentos, y también poder presentar este disquito nuevo, “El tiempo y la serenata”, que está absolutamente atravesado por la pandemia y tiene algo de toda esa incertidumbre y esa nostalgia por encontrarnos, que un poco se metió en las canciones. Si bien La Delio siempre hace música bailable, creo que este disco es un poquito más introspectivo, más melanco. Y después de atravesar toda la pandemia llega el momento más lindo, que es presentarlo, mostrárselo a la gente para que se adueñe de las canciones, las cante. Es la parte que más nos gusta.

-Siendo una orquesta con varios músicos y viendo cómo costó la reactivación, donde empezaron a emerger formatos más chicos. ¿Le tuvieron miedo a ese volver a empezar?

-Sí, totalmente, fue bastante heavy. Nosotros somos muchos, somos una cooperativa. Somos 15 músicos y con toda la gente que trabaja en otras áreas somos un montón. Al principio la angustia no solo era emocional sino un poco también económica porque no sabíamos cómo sobrevivir día a día sin poder vender entradas. Pero La Delio siempre tiene pilas, energía, fuerza de trabajo. Nos hicimos mucho el aguante. Nos rompimos la cabeza para pensar diferentes maneras de sobrevivir. Y, sobre todo, creo que este disco fue un poco un salvavidas emocional porque era un lugar donde poner la cabeza. Poder estar haciendo las canciones te daba la perspectiva de aferrarte a algo, sabiendo que en algún momento iban a salir, que las íbamos a poder tocar en vivo. Así que en ese sentido salimos fortalecidos.

-Por la forma en la que fue concebido, sobre todo en el momento en que fue concebido, ¿lo sienten ya como un disco bisagra?

-Sí, totalmente. Siempre fuimos una banda de ensayar mucho todos, mucho del vivo. Y este disco fue un desafío ya desde ahí porque casi ni pudimos ensayar las canciones. Era muy jodido juntarse. Fue un disco que terminamos de armar en el estudio, algo que nos hizo aprender mucho. Y creo que también es bisagra en lo identitario, en la música: es un disco que abre un nuevo capítulo en la identidad musical de La Delio porque si bien está esta cosa de la cumbia como columna vertebral, que une todo, creo que tiene canciones muy diferentes, que le hacen guiños a diferentes estilos, géneros y climas. Eso también hace que el horizonte musical se vaya ampliando, algo que es muy necesario. También da mucho vértigo, aunque es muy lindo, esta parte que viene ahora, que es ver cómo lo recibe la gente.

-LDV se animó ya hace un tiempo a mostrar temas propios y cada vez más. ¿Cómo fue ese salto?

-Fue re difícil, fue todo un proceso. Sacamos en varios años dos o tres disquitos que tenían una o dos canciones nuestras. Pero al mismo tiempo, creo que todo este tiempo nos sirvió para formarnos, nos dio una gimnasia de sacar canciones, de arreglar y de adaptar que fue un poco la base para poder hacer lo otro. Y creo que para todo músico llega un momento en el que es necesario hacer música original. Nos encanta tocar versiones pero La Delio iba creciendo, iba teniendo una identidad propia, una mística incluso en la gente que nos seguía, que pedía que nosotros pudiéramos hablar con nuestra propia voz y contar nuestras propias letras, nuestra propia música. Y ahí se terminó de armar la identidad, empezó a aparecer la verdadera voz de La Delio que, por suerte, la vamos reformulando todo el tiempo.

-¿Se disfrutan más los logros al ser una cooperativa?

-No sé cómo sería no serlo porque este es el camino que elegimos nosotros, pero sí se disfruta mucho porque trabajamos para desarrollarnos, porque apostamos a nuestro proyecto. Es ponerle mucho el cuerpo, el corazón y la cabeza. Es también revalidar que nuestra manera de construir, así de manera cooperativa, es absolutamente funcional y válida, un caminito que corre un poco al margen pero paralelo a este mundo que a veces se pone muy capitalista, muy individualista, y esta cosa de construir colectivamente es una manera de intentar zafar de todo eso y es muy jugoso porque te hace crecer mucho artística y humanamente. El arte está todo el tiempo embebido de la cuestión del narcisismo, del ego, porque todos cuando hacemos algo queremos que nos vaya bien, deseamos que funcione, y La Delio está todo el tiempo poniéndote a prueba en ese sentido, porque tenés que consensuar, debatir, ceder, acomodarte al camino grupal.

“Es un disco que abre un nuevo capítulo en la identidad musical de La Delio Valdez”

 

-¿Cómo serán los shows en La Plata?

-El disco nuevo es la madre del show, vamos a tocarlo entero, y obviamente vamos a tocar el repertorio de siempre. Va a ser un show largo, pasando las dos horas. La idea es siempre ir mejorando pero manteniendo la onda, pensando que cada presentación no sea solo un recital sino un encuentro para todos los sentidos, cuidando la puesta, cuidando las luces, el vestuario. Seguramente vayamos con algunos invitados, para que la gente lo disfrute más.

-Gente de todas las edades porque en sus shows convergen varias generaciones...

-Es muy loco lo que pasa en ese sentido porque el público es re diferente, de edad e incluso de pertenencia, y es muy loco también porque cuando nosotros empezamos a tocar, hace 13 años, había todavía esa cosa medio presente muy de los 80 y 90 de las tribus, de los rockeros que decían que la cumbia era una porquería, y por suerte todos estos años eso fue aflojando, cada vez hay menos prejuicio y fronteras entre los géneros. Y además este era un poco el sueño nuestro cuando empezamos a tocar: construir una fiesta, un lugar de encuentro que sea para cualquiera, que lo único importante sea querer compartir, pasarla bien, bailar y disfrutar la cumbia.

 

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