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Otro exitoso proyecto de crowdfunding

“La obra de mi vida”: volcar la crisis de los 30 en una serie web

Tras recaudar fondos en Internet, la producción platense finalmente verá la luz mañana, cuando se estrene en YouTube

“La obra de mi vida”: volcar la crisis de los 30 en una serie web

Natalia Maldini protagoniza “la obra de mi vida”, la serie web platense que mañana se estrena en YouTube

Natalia Maldini tenía 29 años, se avecinaban los 30 y no se sentía completa. La TV que miraba desde chica a la tarde la había llenado de expectativas, ligadas a la actuación y el arte, pero también a sus objetivos materiales, y ahora se cuestionaba todo.

“Estaba en una especie de crisis, no tanto por la edad: necesitaba saber qué me movía a mí como artista, cuál era mi deseo, qué quería comunicar, cuál era mi rol como artista en la sociedad”, explica la intérprete local, que convirtió aquella crisis en oportunidad (¡oportuncrisis!) para crear “La obra de mi vida”, serie web que se estrena en YouTube mañana.

“Yo soy de participar en proyectos de otras personas: esta vez quería que sea algo que me mueva a mí”, explica en diálogo con EL DIA Maldini, que empezó “a escribir sobre toda esta crisis medio catárticamente”, en un cuaderno. Se lo terminaría mostrando a Jorge Pinarello, su pareja, también actor y encargado del canal de YouTube “Te lo resumo así nomás”.

El canal, por entonces, comenzaba a crecer, por lo cual la pareja estaba “mirando series web todo el tiempo” y “muy conectados” con la comunidad youtuber argentina. La Maldini en crisis pensó, entonces, que “era la oportunidad de hacer una producción audiovisual”, para volcar ese manojo de dudas en una serie web.

Así nació “La obra de mi vida”, serie en la que la protagonista, Natalia, interpretada por Natalia, entra en crisis, como Natalia, y decide hacer “la obra de su vida”, su legado, el trabajo que trascenderá el tiempo.

La protagonista comparte ese deseo con su grupo de teatro (interpretados por el grupo de teatro al que pertenece Maldini, los Vuelve en Julio), con su pareja, su familia, y ese deseo pone en jaque también algunas de sus relaciones, mientras se revela “el lado B de todo lo que soñamos cuando éramos chicos, y que de repente la realidad era mucho más cruel y oscura, como aparecen las frustraciones: en diez capítulos volcamos todo ese imaginario”.

Como la Natalia de la serie, Maldini consiguió convertir su proyecto en realidad con una ayudita de sus amigos.

Los primeros convocados fueron los Vuelve en Julio, grupo que lleva una vida juntos: se conocieron durante la más tierna infancia, en clases de teatro en La Nonna a las que algunos eran enviados para trabajar su timidez (no Maldini, que “desde muy chica tenía ese deseo, en la serie lo cuento: veía ‘Amigovios’ y los envidiaba mucho a los chicos. Tenía muy claro que quería hacer teatro”). Y cuando terminaron de escribir los guiones con Pinarello, se los llevaron a la productora local Tangram Cine (tal vez los conozcan por obras como “Policompañeros Motorizados” y “Un año sin televisión”) buscando una guía para llevar adelante la producción: Tangram terminaría asociándose para trabajar los guiones y crear una coproducción dirigida por Cristian Ponce.

AYUDA POR LA WEB

Faltaban los fondos: el equipo se volcó al crowdfunding, pidiendo colaboraciones a cambio de productos y servicios (remeras, clases de teatro) y la comunidad respondió: “La obra de mi vida” superó el objetivo mínimo aunque, claro, preveía solo los dineros necesarios para pagar los recursos técnicos. “Nadie cobraba: 150 personas trabajando por amor al arte”, destaca Maldini.

Y esas eran las cuentas antes de la crisis, y antes de las cuestiones propias de cualquier rodaje, dónde surgen problemas y costos inesperados: “Las últimas semanas se fue volviendo todo más gasolero”, se ríe Maldini.

El equipo terminó poniendo plata de su bolsillo para terminar el rodaje, realizado durante febrero. Todos se pidieron vacaciones para que sus trabajos de día no sé chocarán con las grabaciones.

El fruto de tanto esfuerzo verá la luz en el canal de YouTube de “Te lo resumo” desde el miércoles, cuando se estrenen los primeros cinco episodios; los cinco finales se estrenarán el miércoles 21, en la misma plataforma.

Misión cumplida para las Natalias, la de ficción y la real, aunque, dice Maldini, su yo de la serie, lejos de encontrar el norte con su proyecto, se pierde.

“La Natalia de La obra de mi vida está obsesionada con hacer la obra, pone sus energías ahí y deja de ver todo lo que la rodea, deja de ser tolerante con sus amigos, con su pareja. La obra es una representación de todos esos deseos de ser una artista que va a triunfar y va a dejar algo a la sociedad, cuando la mayoría de las personas pasan por la vida sin dejar nada”, explica.

Pero su yo, en cambio, cerró su crisis. “Nuestros padres a nuestra edad tenían casa propia, auto, dos hijos, asegurada la jubilación… Hoy por hoy es todo mucho más inestable, y en contraposición a lo que soñábamos, todo lo que te vende Hollywood, las series, “Friends”, es muy diferente la realidad. Pero a mí me encanta la vida que tengo, construí esta vida y mi hijo es ‘La obra de mi vida’, no necesito tener hijos para realizarme como mujer, hacer este proyecto me realiza: nos corrimos de los cánones de lo que la sociedad espera para ver quién queremos ser realmente, pero hubo que hacer todo ese trabajito de darse cuenta de que uno en realidad por ahí no quiere tener hijos o un auto”, explica, y agrega que esa vida “que elegimos, para nuestros viejos, es muy vanguardista, todas las estructuras que esperaban de nosotros las hicimos mierda”.

Esas estructuras son las que Maldini recibió, legadas de esas tardes infinitas de tele, y tuvo que deconstruir.

“Todas las estructuras de pensamiento se basan en el cine, por lo menos para gran parte de la sociedad. El cine nos arma estructuras y patrones de cómo nos gustaría ser, enamorarnos, etcétera. Y Jorge y yo miramos mucha televisión en los 90. Llegábamos de la escuela y empezábamos con la agenda de la tele hasta la noche. Pero hemos ido haciendo catarsis en estos últimos años de lo que estaba bueno y lo que no”.

 

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