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Conmoción en 29 entre 59 y 60

Se iba de vacaciones y la asesinaron de cuatro puñaladas en el garaje de su casa

Silvia Ricci tenía 61 años y estaba en la vereda. Según testigos, la atacó un estudiante de medicina de esa cuadra. Ya fue detenido

Se iba de vacaciones y la asesinaron de cuatro puñaladas en el garaje de su casa

Vecinos, familiares de Ricci y policías frente a la casa donde se desencadenó el terrible homicidio. Aparentemente, el acusado ya habría amenazado a la víctima / Roberto Acosta

Algunos dicen que discutieron “por las hojas en la vereda”, pero nadie está seguro de que ése haya sido el motivo de una disputa barrial que ayer terminó con una mujer asesinada a puñaladas en el garaje de su casa, a la luz del día y en presencia de, por lo menos, dos testigos. Ni siquiera hay certeza de un altercado reciente, aunque varios hablaron de “amenazas de larga data”.

Lo cierto es que por el caso fue detenido un estudiante de medicina peruano que vive en la misma cuadra de la víctima, junto con otros jóvenes de su misma nacionalidad.

Tenía sangre en la ropa y una actitud que la policía calificó como “estado de shock”.

“Estaba en la puerta”

El escenario de esta historia de violencia extrema fue una casa situada en el 1323 de la calle 29 entre 59 y 60, donde hasta ayer vivía Silvia Ethel Ricci, de 61 años, junto con su esposo Eduardo Antonio Canalini, un conocido comerciante de La Loma (ver página 25).

Alrededor de las 15.30 “Silvia estaba charlando en la puerta de su casa con Miriam, la dueña de un kiosco de 28 entre 56 y 57”, contó a este diario otra vecina que conoce a las dos, y apuntó que la víctima esperaba a que saliera su marido, para irse de vacaciones en ese mismo momento.

Fuentes de la investigación refirieron, por su lado, que Silvia y Eduardo “habían llegado un rato antes a la casa, bajaron del auto y vieron al acusado en la puerta de su vivienda”.

Este sujeto fue identificado oficialmente como Juan José Ittos, de 34 años, un estudiante de medicina domiciliado en el 1319 de la misma cuadra. Según los mismos voceros, “Canalini lo saludó antes de entrar” en su propiedad, para buscar algo.

Su esposa, como ya se dijo, se quedó en la vereda conversando con la kiosquera. ¿Qué pasó en esos instantes? Es lo que podrá contar en su testimonial la mujer que asegura haber visto a Ittos acercarse a Silvia con un cuchillo en la mano y agredirla a sangre fría varias veces.

Si este hombre dijo algo, o la amenazó antes de apuñalarla, no trascendió. Un investigador aseguró, contundente, que “no pronunció palabra”.

La mujer recibió cuatro puñaladas, dos en el abdomen y otras dos por la espalda, antes de caer mortalmente herida dentro del garaje. Con las ropas manchadas de sangre, sin apuro, el asesino se retiró dejando a sus espaldas puro horror y desconcierto.

“Este hombre volvió a su casa como si nada”, refirió con asombro la misma testigo.

El marido de Silvia habría presenciado los últimos instantes del ataque, ya que corrió hace la calle apenas escuchó los primeros gritos. El, la vecina y aparentemente uno de los hijos del matrimonio que también estaba dentro de la finca, trataron de ayudar a la mujer, mientras pedían auxilio a gritos. Algunos vecinos salieron a la calle. Otros llamaron al 911.

Los policías que llegaron en el primer patrullero se apuraron en convocar a una ambulancia de urgencia, pero los médicos del SAME no pudieron hacer otra cosa que constatar la muerte de Tehl Ricci.

Cercado ya el lugar como la escena de un crimen, policías de Seguridad y del gabinete de Homicidios de la DDI se encargaron de escuchar las declaraciones de los testigos que identificaron al responsable con nombre y apellido. Dijeron dónde vivía y hasta como estaba vestido: “Con una remera celeste”.

Sangre en el pantalón

Los policías encontraron al sospechoso en el sitio indicado, con sangre en el pantalón y “en estado de shock”, contaron. Lo esposaron, lo subieron al patrullero y lo trasladaron a la comisaría jurisdiccional, donde se iniciaron las actuaciones.

Al lugar llegó también el fiscal en turno, Juan Menucci, los médicos forenses que revisaron el cuerpo antes de que lo trasladaran a la morgue para hacer la autopsia, y los peritos de Científica que secuestraron el arma blanca: “Un cuchillo de mango blanco y hoja plateada de 20 centímetros”, lo describió el reporte oficial.

Los detectives entrevistaron luego a familiares y vecinos, quienes coincidieron en decir que la víctima y el acusado “tenían problemas desde hace rato”, aunque casi nadie pudo especificar cuáles.

Sí mencionaron que “había amenazas previas de parte del hombre”, a quien pintaron, además, como “un tipo irascible que ha tenido problemas con otras personas del barrio”.

Hasta anoche no había certezas de que hubiera denuncias policiales previas contra este hombre, quien al parecer alquilaba junto con otros ciudadanos de su misma nacionalidad la vivienda donde lo demoraron tras el crimen.

Varias horas más después de que se fueron los patrulleros y las cámaras, la conmoción seguía sobrevolando el barrio.

 

 

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