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Alberto no especuló y el Presidente extrañó a Scioli

Por Mariano Spezzapria

Alberto no especuló y el Presidente extrañó a Scioli
Mariano Spezzapria

Por: Mariano Spezzapria
mspezzapria@gmail.com

14 de Octubre de 2019 | 02:41
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El primer debate presidencial transitó anoche por carriles inesperados. Se preveía que Alberto Fernández iba a mostrarse moderado y que Mauricio Macri saldría con los tapones de punta, para tratar de descontar la desventaja. Pero sucedió lo contrario: el principal candidato opositor emprendió un ataque frontal al Presidente, que en principio reaccionó con sorpresa pero con el correr de los minutos, intentó una réplica con cuestionamientos a la “corrupción” kirchnerista.

La estrategia del candidato del Frente de Todos marcó los tiempos en los primeros dos bloques del debate. Si se especulaba con que tendría problemas para explicar su postura sobre el régimen de Nicolás Maduro –algo que Macri buscó dejar en evidencia cuando advirtió que “la neutralidad es avalar la dictadura”-, Alberto no se quedó a la defensiva y dijo que en su gobierno “no habrá ningún soldado argentino en tierra venezolana”, en caso de que haya una intervención militar.

En materia económica, el más sólido fue Roberto Lavagna, quien recordó que la Argentina cumplió “ocho años de estancamiento”, con lo cual responsabilizó en la misma medida al último gobierno de Cristina Kirchner y al que está por concluir Macri. El candidato de Consenso Federal quedó tercero en las PASO de agosto y apuesta a sumar votos que se le puedan escapar ahora a Juntos por el Cambio. Aunque fuera de su campo de acción, no consiguió resaltar sus propuestas.

Más concretos se mostraron en ese sentido Juan José Gómez Centurión, que apuntó sin medias tintas a lo que se conoce como el “voto militar” y a los “pañuelos celestes” que rechazan la legalización del aborto; y José Luis Espert, que desde su mirada liberal acusó a la “corporación política y sindical” y a los “empresarios prebendarios” de los males recurrentes del país. Nicolás del Caño, por su parte, arrancó el debate con mal paso y luego levantó con los temas más afines a la izquierda.

Pero los focos estuvieron puestos en Macri y Alberto F. De arranque, el principal candidato opositor acusó al Presidente de haberle “mentido a los argentinos” en el debate de 2015 y se apoyó en Daniel Scioli, que estuvo sentado en la primera fila del paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral. El ex gobernador bonaerense, que fue derrotado por Macri cuatro años atrás, espera ahora ser designado en un cargo ejecutivo, como la Secretaría de Deportes.

Alberto nunca gritó, pero su tono fue firme y en más de una oportunidad alzó su dedo índice para señalar a Macri, lo que le dio una imagen de soberbia que los candidatos suelen evitar en este tipo de ocasiones. Quedó demostrado anoche que el postulante del Frente de Todos no fue a especular a Santa Fe. No se amparó en la ventaja que le otorgan las encuestas para evitar la controversia. Todo lo contrario: salió decidido a terminar de rematar la campaña electoral.

Con ese objetivo, apeló a frases potentes como “si hubo un lugar donde el gobierno de Macri fracasó es en la economía; nunca entendió cómo funciona esto”. O cuando dijo que “los dólares del FMI se lo llevaron los amigos del Presidente”. Una de las pocas ideas que no vinculó a su visión extremadamente crítica del Gobierno nacional fue cuando se presentó como un dirigente “no dogmático”. Pareció diferenciarse así de los restantes candidatos, por derecha y por izquierda.

Macri forzó sobre el final del debate una arremetida sobre el candidato a gobernador Axel Kicillof, a quien imaginó instaurando una “narco-capacitación en las escuelas”, aferrándose al desliz del ex ministro de Economía en la campaña bonaerense. “Pensé que íbamos a hablar en serio”, lo corrió Alberto que, pese a que había dejado trascender que no le daba importancia al debate, se lo tomó muy en serio. Y el Presidente extrañó la soltura que, cuatro años atrás, le permitió Scioli.

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