Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Una estructura deteriorada que en Córdoba se terminó de romper

El Pincha lleva varios meses de retroceso futbolístico. Ayer hizo eclosión tras el 0-1. Y ahora el ciclo de Milito no parece tener más recorrido

Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

17 de Octubre de 2019 | 05:12
Edición impresa

CÓRDOBA
Enviados Especiales

La eliminación de Estudiantes de la Copa Argentina fue el principio del fin para Gabriel Milito al frente del plantel. O bien, el capítulo final de una sucesión de desaciertos que se vienen sucediendo en lo futbolístico, no de ahora sino desde hace mucho tiempo. El equipo perdió 1-0 contra Central Córdoba de Santiago del Estero y le dijo adiós al que era el gran objetivo para este año. Un cachetazo que no hizo otra cosa que dejar caer una estructura desvencijada.

¿El DT dejará su cargo? Es probable. ¿Puede continuar hasta el lunes y luego decir chau? También. Sea cual sea la decisión, su ciclo está acabado. No tuvo no tiene respuestas más allá del pedido público de los dirigentes para que se quede. Y más allá de los elogios del capitán Mariano Andujar. No hay nada que pueda hacer para enderezar un camino con más curvas y contra curvas que una bajada de montaña.

“Nos muestran mil veces la misma jugada y la hacemos mal, somos boludos o no logramos comprender”, gritó Andujar antes de subirse al colectivo que llevó al plantel de la cancha hasta el aeropuerto. Y repitió que Milito fue el mejor técnico que tuvo en su carrera.

“No es momento de tomar decisiones, nos vamos a juntar a charlar en el Country. El técnico está golpeado, es lógico, como lo estamos todos”, fue el lacónico mensaje de Agustín Alayes al salir del vestuario, 45 minutos después de terminado el partido.

El respaldo ya no alcanza. El equipo juega mal, cada vez peor. Tiene una evidente fragilidad defensiva, carece de un líder y no tiene conductor. Juega a romper por las bandas pero no lo hace. O lo hace muy mal. Y las escasas situaciones las desaprovecha. Para peor, se toma licencias en cada partido que le cuestan carísimo.

Los jugadores están bajos y se equivocan todo el tiempo, pero el principal responsable es el entrenador, que lleva siete meses en el cargo y no logra dar con un equipo base. No se sabe quién es el lateral, el central, el otro lateral, el volante… Probó con todos y cada uno de los jugadores. Hay algo, evidentemente, que no logra transmitir. Por eso es el primer responsable.

Hacía muchos años que Estudiantes no se mostraba tan insulso en un campo de juego. Hoy los cañones le apuntan a Milito, porque armó el plantel y se equivoca en cada planteo contra rivales inferiores. Pero no es el único protagonista de esta tragedia: dirigentes y jugadores también hicieron lo suyo. Y todos los hinchas, que durante meses intentaron tapar con insultos las críticas periodísticas sobre el deterioro futbolístico de un plantel,, que hace dos años no da pie con bola.

Ahora Milito carga con las culpas y castigos. Podría dejar el cargo en estas horas si es que la dirigencia no logra torcerle el brazo. Pero no hay más tiempo para misterios: Estudiantes se juega cosas muy importantes en los próximos partidos como para interponer caprichos y mezquindades. El lunes tiene una “final” por no descender y debe enfocarse con lo mejor que tiene a mano.

LE GANARON CON NADA, COMO SIEMPRE

El partido de ayer fue un fiel ejemplo de este equipo: con poco y nada el rival se quedó con el triunfo, la clasificación y los festejos. No necesitó mil horas de videos, ni volantes interiores ni referentes de área, tampoco tenencia de pelota y mucho menos transiciones. Coraje, oportunismo y un gol. Suficiente.

Cada vez que lo presionó alto le generó todas las dudas juntas. Primero Gonzalo Jara entregó mal un par de pelotas y más tarde el uruguayo Manuel Castro dejó en evidencia que ese rol de lateral volante no le sienta. Tampoco el esquema muestra lo mejor de Kalinski ni Gómez. Y arriba ni con dos delanteros pudo imponer superioridad. ¿Tan difícil es para Milito entender que no tiene el plantel para jugar a lo que pretende?

En el primer tiempo Alzugaray malogró un mano a mano al minuto de juego. El mismo jugador volvió a meterse al área tras error de Castro. Con presión en la salida el rival desnudó falencias de un equipo que volvió a estar mal, muy mal, con la pelota en sus pies.

Recién en el final del primer tiempo el Pincha pudo empezar a hacer pie. Aflojó con la presión Central y entonces el tridente del medio pudo manejar el balón y por la izquierda Iván Erquiaga pudo llegar dos veces con peligro. No generó chances muy concretas, pero sí tocó el timbre y dejó una ilusión para el segundo tiempo.

En el complemento arrancó mejor Estudiantes, con sus líneas más adelantadas y tratando de mostrarse como un equipo más corto y punzante. Mejoró mucho Iván Gómez y Mateo Retegui hizo lo que pudo con los grandotes de abajo. Entonces llegó la jugada más clara: un mano a mano de Federico González que malogró ante la salida del arquero. Buena asistencia para que el ex Tigre mostrarse al mundo que gastó todos sus cartuchos en el torneo pasado.

Entonces el equipo, frágil como nunca, sintió ese impacto del gol que no fue. Milito metió cambios y lejos de dar soluciones, complicaron las cosas. El chileno Fuentes empezó a fallar en una defensa que nunca dio seguridad. Primero se salvó por la pifia de Jonathan Herrera pero en la segunda Gervasio Núñez no perdonó. Con el cuerpo desestabilizó a Fuentes para meter el gol del triunfo y el golpe de nocaut para Estudiantes.

El ciclo Milito llegó herido a Córdoba y se volvió con un parte médico más que reservado. No parece haber más cuerda en el carretel. Si hasta anoche todavía seguía siendo el DT del equipo fue por la necesidad de Juan Sebastián Verón de sostener a la persona que fue a buscar para este segundo ciclo que por otra cuestión. No asoma la luz en el final del túnel. Al menos hoy esa es la sensación. Un triunfo cambiaría mucho el panorama, pero sin un volantazo no parece haber una solución milagrosa a mano.

 

 

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla