Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
El escándalo de la semana

Una vida de telenovela: los amores y desamores de Andrea Del Boca

Ricardo Biasotti fue su más escandaloso romance, pero antes, la actriz ya había sido protagonista de varios romances truncados

Una vida de telenovela: los amores y desamores de Andrea Del Boca

Anna, la hija de Andrea Del Boca, nació de una relación ocasional que terminó en escándalo / WEB

Fue la reina de las telenovelas, pero, quizás mimetizada con el género que la llevó al estrellato, Andrea Del Boca, nacida y criada en la tele ante nuestros ojos, terminó viviendo una vida culebronesca: amores apasionados pero truncos, una relación estrecha, quizás hasta la asfixia, con su familia, secretos, misterio y una tristeza insondable en su mirada marcan la vida de quien reaparece cada tanto en los medios, ligada a algún escándalo que no disfruta, ella que hace rato ha decidido retirarse de la luz pública.

Del Boca, procesada el año pasado por defraudar a la administración pública por una novela que nunca salió al aire y fue subsidiada por el Estado, reapareció esta semana en escena luego de que su hija, Anna Chiara, diera su primera entrevista, cumplida la mayoría de edad, a una revista del corazón: allí, sorprendió por la virulencia de las declaraciones contra su progenitor, Ricardo Biasotti, empresario de fugaz relación con la intérprete. Una relación que terminó muy mal, una constante en la vida de Andrea.

El vínculo muy endógeno (algunos dicen hasta patológico) con su familia, al punto de que Andrea todavía vive con su mamá en la casa de toda la vida, es uno de los motivos a menudo citados como causa de sus romances frustrados: la excesiva confianza y apego a los suyos no deja lugar para nada más, y hasta la vuelve desconfiada con el mundo, susurran en los pasillos. Papá Nicolás, director de la mayoría de sus telenovelas, y mamá Ana María la rodearon siempre, es cierto, y fueron cruciales en su éxito: Andrea llegó a la tevé con apenas 4 años, e incluso a los pocos meses de vida ya había hecho su primera aparición en la pantalla chica.

Corazones rotos

Su primera salida de ese seno familiar ya fue con escándalo: protagonista de “Los cien días de Ana”, Andrea se enamoró de Silvestre, cantante de moda y galán de la serie. Pero el compositor estaba en pareja con la modelo Déborah Ramos, madre de sus hijos y embarazada. Las grabaciones se extendían hasta la noche y Andrea y Silvestre estaban cada vez más cerca: comenzaron los rumores, y en cien días ya se blanqueaba el amor... y el escándalo. Ella era menor de edad. Él terminó separándose de su mujer. Ese vínculo pasional y problemático, sin embargo, se extendió por cinco años, hasta 1987.

Su siguiente vínculo amoroso también estuvo marcado por la diferencia de edad: se enamoró del ex esposo de Graciela Borges, Raúl De la Torre, que la dirigió en “Funes, un gran amor” y “Peperina”. En la primera, incluso, compartió cartel con Borges, que quería entablar una relación entre la joven actriz y su hijo, Juan Cruz Bordeu: pero, de forma insólita, quien se enamoró de Andrea fue su ex.

Con Ricardo Biasotti todo terminó mal: hubo juicios cruzados y acusaciones varias

 

Aquel amor también duró, a pesar de haber nacido, otra vez, envuelto en polémicas y rumores. Fueron seis años y todo terminó en buenos términos: para entonces, Andrea ya era la reina del culebrón, gracias a programas como “Celeste siempre Celeste”. Entonces, apareció en escena el empresario norteamericano Jeffrey Sachs, pero a pesar de sostener el romance durante algunos meses a distancia, las diferencias terminaron separándolos. Y luego, el silencio.

Pero para entonces Andrea ya pasaba los 30 y quería tener un hijo. Pensaba en acudir a un donante anónimo cuando apareció en su vida Ricardo Biasotti, su más escandaloso romance.

Biasotti y el escándalo

Todo empezó un sábado a la noche de comienzos de siglo, en la casa de la cantante Manuela Bravo, donde cinco amigas solteras (Bravo, Del Boca y Lucía Galán entre ellas) esperaban a un grupo de solteros que llegaban con cierta expectativa. Uno era Biasotti.

Lo que pasó esa noche solo lo saben los presentes, pero marcó el distanciamiento de Galán y Del Boca para siempre: Biasotti se habría interesado por Lucía primero, recientemente separada, pero ella se apartó del grupo, quizás por timidez. ¿O ellos habían tenido algo antes? Lo cierto es que él terminó hablando con Andrea, y comentándole sus deseos de ser padre algún día. Apenas tres meses después, Andrea confirmaba que estaba embarazada.

El padre era, claro, Biasotti, ignoto hombre al lado de la popularísima Del Boca, con quien había tenido algunos encuentros ocasionales. Pero la relación se había disipado poco después de aquella fiesta, sin embargo. Andrea decidió seguir adelante con el embarazo, pero en un principio no sabía qué hacer: ocultó el embarazo, incluso le negó a Mirtha estar en la dulce espera en su propia mesa. Pero la verdad se impuso. Aquel cruce incómodo en la mesa de Legrand marcó el distanciamiento entre La Chiqui y la actriz.

“Ella estaba contenta porque estaba embarazada pero también muy triste porque había soñado otra cosa. Había soñado con tener una relación y casarse”, contó Bravo esta semana sobre el momento en que su amiga le contó la noticia. “Creo que la relación hubiese sido distinta con otros tiempos: si ella no se hubiese quedado embarazada tan pronto quizás prosperaba. No llegaron a conocerse. A veces, uno inconscientemente hace o dice cosas que después no quiere. Como decir ‘quiero casarme y tener hijos’, cuando en realidad lo que quiere es tener un hijo”, disparó.

Pero las cosas no fueron distintas, y el final fue el conocido: aunque Biasotti había recibido la noticia de su paternidad con felicidad, dicen, comenzaron uno a uno las peleas entre ambos por Anna, que terminaron en el juzgado, en disputas por la cuota alimentaria. En un episodio poco claro, ocho años más tarde Del Boca denunció a Biasotti por haber secuestrado a su hija, aunque más tarde se dijo que estaban vacacionando consentidamente. El empresario, incluso, denunció por difamación a la actriz, que fue sobreseida.

Locura. Las peleas mediáticas siguieron. Cada tanto, el empresario es consultado y lanza su parecer. Hace un año decía que “Anna está sufriendo el ‘síndrome de alienación parental’. Lo viven los chicos cuando existe un padre (o madre) alienador que con estrategias quiere destruir los vínculos con el padre (o madre) no conviviente. En este caso, es una situación simbiótica en cuanto a la virtud de la madre accionando estas cosas sobre la hija”.

Ahora, ante este escándalo, negó las declaraciones de su hija, que lo acusó de maltrato, y lanzó que solo se trata de una campaña para “lanzar la carrera del reemplazo de Andrea del Boca”. Palabras que sin dudas lo perseguirán si su intención es, como le dijo a Amalia Granata: “Hago todo lo posible (para ver a Anna Chiara), es mi hija y voy a esperar porque cuando sea grande ella va a ver la realidad y va a decidir”.

Bravo también adhiere a esta idea de la influencia materna, que Andrea podría estar reproduciendo desde su propio modelo familiar: “La nena es grande, tiene 18 años. Ahora hay que ver qué le dicen porque los entornos influyen mucho en los chicos. No sé si Andrea la aisló pero evidentemente le decía cosas. Le hablaba mal”, tiró.

Tras Biasotti, en materias del corazón, llegaría el silencio. El refugio en su madre y su hija. Se dijo que su vínculo con su letrado, Juan Pablo Fioribello, excede lo legal, aunque ambos lo niegan. Rumores la vincularon a un importante político K durante su procesamiento por “Mamá corazón”. Nada se confirmó. Quizás hay ciertas roturas del corazón que tardan en sanar. Quizás la vida no sea como una telenovela, con un final feliz con casamiento y demás.

 

  • + Vistas
  • + Comentadas

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...