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Frente a la escuela anexa el tránsito es un laberinto cotidiano/d. ripoll

En algunas escuelas se vieron agentes, pero igual hubo caos/g. mainoldi

Un malestar vial al que no le encuentran solución

Ni la “división especial” pudo aliviar la epidemia de la doble fila en las escuelas

Los infractores “burlan” a los 500 inspectores municipales y en los colegios se reedita el trastorno cotidiano

Es un clásico que se reedita con cada vuelta a clases y al que la Comuna -una vez más- se proponía darle batalla este año: el proverbial caos vehicular que se genera en las puertas de los colegios y alrededores a la hora de entrada y salida de los chicos.

Autos estacionados en doble fila durante largos minutos, padres cruzando en diagonal y a las corridas con sus menores a cuestas, bocinazos atronadores, conductores encolerizados, disputándose su porción de calle lo más cerca posible de la escuela de sus hijos, o simplemente, queriendo avanzar. Este paisaje platense, que las autoridades parecen no lograr ordenar, volvió a quedar en evidencia apenas iniciado el ciclo lectivo 2019.

Ayer los trastornos, que se concentran en el horario de ingreso y egreso de los alumnos, fueron evidentes, por caso, en inmediaciones de la Escuela Anexa dependiente de la Universidad nacional. Allí, en 50, desde 115 a 118, la calle era un río de vehículos en doble fila, difícil de sortear para peatones y automovilistas que debían armarse de mucha paciencia para sobrellevar la espera. Esa escena testigo se calcaba en la mayoría de las instituciones educativas y se hacía notar, por ejemplo, en la zona de la Escuela Italiana, en 55 entre 10 y 11, como así también en el tramo que va por 45 de 9 a 12, en cercanías del Colegio San Luis.

También se daban aquí escenas que cabalgaban entre lo insólito y lo irritable: para acelerar la salida de quienes habían estacionado en doble fila, por ejemplo, los inspectores detenían el tránsito de quien pretendía circular correctamente.

Sumado al cóctel de lluvia y corte de calles por los festejos del Último Primer Día (UPD), esta suerte de jungla del tránsito de cada día se agudizó -por caso- en los alrededores de 57, 1 y 2, frente al Colegio Nuestra Señora del Valle y cerca del Albert Thomas. Pese a los intentos, de nada parecieron servir los pocos agentes municipales que, con su uniforme y silbato, de tanto en tanto marcaban presencia allí donde lo única que sonaban eran bocinas.

Consultadas al respecto, fuentes de la Municipalidad de La Plata, confirmaron que sigue en pie esa suerte de “división especial” que involucra a 500 agentes e inspectores de seguridad (5 por escuela, que rotan según lo amerite la situación), como así también los denominados “corredores seguros” (se implementan en 270 establecimientos) con “espacios exclusivos para el estacionamiento del transporte escolar y vehículos particulares en horarios claves de ingreso y egreso de los alumnos”. Para el Municipio, en las primeras jornadas de clases “no se generaron inconvenientes serios”, aunque admitieron que “se labraron las contravenciones correspondientes”. En tanto, calificaron como “positiva” la intervención vial en la mayoría de los establecimientos, mientras reconocieron “alguna demora normal en la entrada y salida de los alumnos”.

 

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