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“HEY! HO! LET’S GO!”

Richie Ramone en La Plata: “Vamos a dejarlos sudorosos y queriendo más”

Baterista del combo en los 80, el hombre que salvó a la banda neoyorkina llega a la Ciudad el martes 23 para una cita a puro punk

Richie Ramone en La Plata: “Vamos a dejarlos sudorosos y queriendo más”

Richie Ramone vuelve a La Plata para presentarse en Pura Vida

Por PEDRO GARAY

pgaray@eldia.com

“Todos saben qué esperar de un show de Richie Ramone. Una tarde sentida y sin pretensiones, una performance que te sacude y te deja sudoroso y queriendo más. Un show de Richie Ramone se trata del público, de asegurarme que están pasándola bien. Es un show para ustedes”, dice Richie Ramone, que el martes 23 de julio volverá a nuestra ciudad para presentarse en Pura Vida.

Pero, ¿quién es Richie, si en las remeras de moda se lee “Johnny, Joey, Dee Dee & Tommy”? Además del cuarteto fundador, la mítica banda de punk que viajó de un roñoso garage al mundo tuvo a CJ reemplazando a Dee Dee en el 89, en bajo, y dos bateros aparte de Tommy: Marky lo reemplazó desde el 78 al 83 (luego volvería), momento en que aterrizó Richie Reinhardt.

Richie sería parte de más de 500 shows de los Ramones, además de tocar la batería en tres discos y escribir un puñado de canciones entre las cuales se encuentran clásicos de culto como “Somebody put something in my drink”, “Too Tough to Die” y “Halfway to Sanity”. Fue el batero más poderoso que tuvo la banda, y, para Joey, “salvó a la banda: fue lo mejor que le pasó a los Ramones. Nos devolvió el espíritu”.

“Sé qué escribí algunos temas buenos y que toqué muy bien la batería para la banda. A Joey le gustaba que pudiera cantar, un bonus para nuestros shows en vivo”, responde humilde, en diálogo con EL DIA, el hombre que devolvió el alma a los Ramones. Curioso, teniendo en cuenta que según la leyenda el batero no era seguidor de la banda. Según cuenta en su libro, “Ahora sé mejor”, fue a ver a la banda en 1975 pero, lejos de impresionarse, se volvió con sus amigos escuchando Emerson, Lake and Palmer y más rock sinfónico de esos días.

Durante aquellos años adolescentes, se interesaba más por la Nueva Ola Británica, el sonido que “me llevó a ser baterista”. Más tarde, llevaría ese sonido “preciso, exacto” al punk de los Ramones, que tenía una percusión “más suelta”.

Richie llegó a la banda a través de un roadie, sin conocer demasiado las canciones del combo. Aunque hoy dice que “creo que el hecho de que no tuviera todos sus discos y no fuera un fan obsesivo engañó a muchos. Claro que me gustaba la banda, pero tuve que aprender 45 temas de golpe, y no los tenía, así que fui a la tienda de discos”.

Eran días de revuelo interno en el combo neoyorkino, aunque Richie no quiere comentar demasiado. “No vi caos, trabajar con John, Joey y Dee Dee fue muy bueno. Quizás se volvió todo más intenso cuando dejé la banda, pero durante mis años fue bastante civilizado”, dice. Un lustro después de su ingreso dejaba el combo y regresaba Marky a la batería. Y aunque Richie dice extrañar “a mis hermanos y las risas que vivimos”, y “la gran banda que tuvimos”, es tajante: “No me arrepiento de haberme ido”.

Richie pasó la siguiente década tocando la batería para varias bandas, y comenzó su carrera solista recién en 2006, con “Entitled”, siempre manteniendo el mote de “Ramone” para frustración de Johnny, el enemigo del pueblo. Y entre algunos extraños proyectos, se puso delante de una orquesta de 90 instrumentos con su batería y grabó una suite basada en temas del musical “Amor sin barreras”. Y ahora trabaja en una pieza para James Bond. La cultura pop y los Ramones siempre fueron hermanos muy cercanos.

Y ahora también es escritor, luego de lanzar al mercado “Ahora sé mejor”, biografía donde retrata, además de su etapa en los Ramones, los años previos, los años dorados, entre música, conciertos y aventuras nocturnas. En el mismo, revela entre otras cosas que tiene tres pezones y no tiene olor corporal, gran ventaja para ser batero.

“Escribí el libro para que todos pudieran conocer más de mi juventud y mi camino a los Ramones, para mi un viaje salvaje e interesante que pensé sería divertido leer”, afirma cuando le pregunto si escribió para dar su versión ante la siempre proliferante bibliografía de la banda, llena de insinuaciones, rumores y mentiras.

Ahora, Richie vuelve a la Ciudad (en una fecha que tendrá también sobre escena a Korso Gomes, Nadie save nada y Degeneración, uno de dos shows que realizará en Argentina), un paso que ya es costumbre (estuvo el año pasado, y también en 2016) y una cita obligada para la hinchada punk platense que llena de pogo y energía cada recinto donde aparece el mítico apellido Ramone. Es que los Ramones son palabra mayor en Argentina, como bien sabe Richie, parte de aquella mítica gira de la banda por Argentina en 1987, donde descubrieron que, mientras en Estados Unidos eran un grupo relativamente under, girando por las profundidades del país y a menudo tocando en verdaderos tugurios, en nuestra patria eran como Los Beatles.

“Había, y todavía hay, una energía constante que corre por sus venas y se vuelca a las calles”, dice Richie, que de aquel tour recuerda que “la banda estaba en shock porque necesitábamos seguridad fuéramos donde fuéramos, y los pibes nos seguían y nos esperaban durante horas fuera del hotel. Fue abrumador para una banda que nunca había visto ese tipo de reacción, nos trataron como realeza”.

 

 

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