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EN DIÁLOGO CON EL DIA

Gabriel Corrado: “Me gusta el desafío de renacer”

El galán de los noventa le dio un giro a su carrera: productor y también escritor, ahora interpreta un papel distinto en el oscuro drama “Baldío”, que llega mañana al Select

Mónica Galán y Gabriel Corrado en una escena de “baldío”, último filme de la fallecida actriz, dirigido por la española Inés De Oliveira Cézar

La actriz Mónica Galán sabía que “Baldío”, que se estrena mañana en el Cine Select (hasta el miércoles a las 21.30), sería su última película mientras la rodaba: un tour de force emocional que intenta transmitir la potencia y la impotencia de una madre lidiando con la adicción de su hijo.

Basado en experiencias reales que compartió con la directora, Inés De Oliveira Cézar, en el filme Galán interpreta a una actriz que intenta rodar un filme mientras atiende las llamadas de emergencia de su hijo adicto a las drogas.

Un choque entre el mundo glamoroso del cine y la realidad dura como el asfalto, rodada en atmosférico blanco y negro que remite al cine negro: una propuesta “diferente”, la define Gabriel Corrado, que en el filme interpreta a la ex pareja de Galán y padre de ese hijo perdido en la noche.

Corrado comparte todas sus escenas con Galán, con quien había trabajado: coincidieron en “Zíngara”, en los 90, la década dorada del galán, y más acá en el tiempo, en “Malparida”. “A Mónica la quería mucho, era un placer hablar con ella”, la recuerda el actor y productor.

“Baldío” fue el proyecto personal con el que Galán decidió despedirse, aunque dice Corrado que “no todo el mundo lo sabía. Pero de todos modos eso no generó ningún estado diferente en el entusiasmo y la alegría del trabajo. Al contrario, porque Mónica estaba espléndida cuando filmamos, con una energía muy especial. Algunos sabíamos, otros no, pero no había una cosa de despedida. Obviamente ella en su interior estaría transitando estas sensaciones, pero fue una líder muy positiva para el proyecto”.

“Y estaba rodeada de gente que la quería”, agrega. “La productora, Saula Benavente, es su sobrina, Graciela Galán, la escenógrafa y diseñadora de vestuario es su hermana: había algo familiar alrededor que era muy lindo. Había una energía muy linda, muy vital, fue una experiencia mágica”.

Una experiencia donde a Corrado le tocó hacer el rol más antipático: mientras Galán lucha, el padre de la criatura hace tiempo se dio por vencido.

“Yo no hubiera reaccionado como reacciona mi personaje, pero lo entendí”, opina Corrado, porque “uno no sabe cuál es la mejor manera de reaccionar, no estamos preparados para esa circunstancia. Es un tema muy difícil, tengo gente cercana que ha pasado por lo mismo. La familia es clave, pero puede fallar”.

TERRENO NOVEDOSO

Para Corrado es terreno novedoso: tiene muchos créditos en la pantalla chica pero no tanta experiencia en cine, y además usualmente lo llaman para hacer del “bueno”, un rol del que de a poco se ha ido corriendo, con participaciones en ficciones más oscuras como “La caída”.

“Me gusta el desafío de renacer. Me encanta que me llamen para proyectos donde no tengo que jugar el rol del héroe. Y siempre trato de salir de la zona de confort, aunque a veces lleguen ofertas que sean más de lo mismo: porque si uno juega al fútbol, y juega de 9, te llaman para jugar de 9, no te llaman para jugar de otra cosa. Pero incluso entonces trato de poner algo mío, algo diferencial. Si no sería muy aburrido hacer siempre lo mismo”, dice el actor.

Y no pone excusas. “Uno es el primero que se puede encasillar, uno tiene que luchar primero con uno mismo, uno puede llegar a ser el peor enemigo de uno mismo: caés en la trampa de la comodidad, te contratan de otro país, te cierra desde lo económico… Es muy atractivo. Pero está bueno parar a tiempo y hacer otras cosas: si no, te quedás con las ganas de hacer algo distinto”, afirma el galán de recordadas ficciones como “Perla Negra”.

Esa voluntad de cambiar y buscar, de no quedarse quieto, explica, viene de la infancia. “Soy de barrio, de Villa Pueyrredón, y desde chiquito pelee por todo. En mi carrera nadie me regaló nada, no vengo de una familia de actores, tuve que pelear cada centímetro. Hay gente que se queda esperando que los llamen, pero yo no creo en esperar a que te llamen”, cuenta.

Por eso fundó en 2001 una productora en España, CTV Contenidos: “Si me llamaban para hacer algo que no me interesaba, podía decir que no porque tenía otros proyectos encaminados”, cuenta. “Con las dificultades que conlleva: es un mundo complicado y competís con tipos muy poderosos, es David contra Goliat, tenés que tener nunchakus, espadas, péndulos para hipnotizar, para poder llegar a hacerlo. Eso es lo que uno va aprendiendo”.

Voluntarioso, un año después del nacimiento de CTV Corrado filmó con Telefé “Máximo Corazón”, una serie de 120 capítulos en medio “del momento más complicado del país”, la debacle del 2001. ¿Cómo hizo? “Fui con la valija de Gaby Potter”, se ríe, “y conseguí prevender la serie a Italia. Cuando tenés mucho entusiasmo y sabés que tenés una sola bala, convencés a quien sea”.

MÁS PROYECTOS

Y el mismo espíritu expeditivo lo llevó a su último emprendimiento: Corrado suma a su currículum, donde ya dice que es galán, actor, productor y hasta músico precoz, el título de escritor. Pensando proyectos para su productora, cuenta, le cayó una idea para una ficción y la anotó en su libreta de ideas. Pero “como era muy complejo pensarlo para televisión, porque necesitaba mucho presupuesto, decidí hacer un libro”.

El resultado fue la novela juvenil “El Secreto Aladina”, publicado tras golpear puertas en diversas editoriales: hoy es una trilogía.

“Me metí en un quilombo grande, me gusta escribir, he escrito canciones, tuve una banda de rock a los 13 años, pero escribir un libro no es moco de pavo: no sabía que iba a tardar tanto. Pero lo fui haciendo, por voluntarioso, con ayuda de mi editora y mis hijos, que me daban sus devoluciones”, revela Corrado.

“Fue un trabajo muy duro, me encantó hacerlo y hasta estoy pensando en escribir otro libro, no vinculado a la saga, porque me gustó depender de mi, era mi propio jefe y empleado. Pero no me siento escritor, la verdad”, se ríe.

“Y ahora que tengo los libros”, dice, cerrando el círculo, “estoy pensando en llevarlo a la televisión”.

 

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