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EL ÉXITO DEL MOMENTO DESEMBARCA MAÑANA EN EL coliseo

“El equilibrista”: Mauricio Dayub llega a La Plata con “la esencia misma del teatro”

En sus ansias de resignificar su vínculo con la vocación, el actor sube a escena para contar “la historia de mi familia”

“El equilibrista”: Mauricio Dayub llega a La Plata con “la esencia misma del teatro”

Como en su obra, Mauricio Dayub hace equilibrio en el balcón del diario / Gonzalo Calvelo

Por LUCÍA ZAPATA

lzapata@eldia.com

“El equilibrista” es un espectáculo “muy divertido, que habla de la juventud pero también de la finitud de la vida, de lo que nos lega la familia, de lo que llevamos en la sangre. Es un espectáculo que divierte, pero que produce una conmoción muy potente. Como me dijo una espectadora: es una montaña rusa de emociones. Y es la esencia misma del teatro”. Así es la sinopsis que el propio Mauricio Dayub realiza de su unipersonal, que mañana a partir de las 21 desembarcará en el Coliseo Podestá, con dirección de César Brie.

Eso no es todo. Mauricio Dayub tiene muchísimo más para decir sobre “El equilibrista”, porque después de hacer “2752 funciones durante 9 años” de TOC TOC, se lanzó a este desafío que lo tiene como único protagonista arriba del escenario. Su mirada se ilumina al hablar de su creación y sus palabras transmiten la emoción que él dice sentir cada vez que pisa las tablas. “Yo venía escuchando que la gente solo se quería divertir para olvidarse de la realidad y yo estoy comprobando que esta necesidad que yo tuve de resignificar y de redignificar mi relación con el teatro, también lo está necesitando la gente, que le permita repensarse en las cosas esenciales, además de reírse, entretenerse, sorprenderse y descubrir, porque todo eso hace ‘El equilibrista’”. El actor le agrega más calificativos a la pieza: “es un espectáculo muy lúdico”, reconoce, y asegura que está basado “casi en la percepción que teníamos en la infancia”, por eso mismo “El equilibrista” es una historia que “cualquiera de nosotros podría contar si volviera a ser niño”. E incluso se anima a rebautizarla: “También se podría llamar ‘El ilusionista’ o ‘El corazón del niño Dayub’, porque es mi historia pero contada desde cuando somos niños, con ternura, sensibilidad, emoción”.

EL ORIGEN

Es sabido que los comienzos cuestan, que el principio de algo nuevo nos produce ese “no sé qué”. Resulta casi imposible imaginar qué significó para Mauricio Dayub dejar atrás a su personaje Alfredo en “Toc Toc”, la comedia que se convirtió en la pieza de mayor convocatoria de la historia del teatro argentino (con más de 1.700.000 espectadores) para embarcarse en este proyecto en solitario. Por suerte, él mismo lo cuenta en diálogo con EL DIA: “No tenía pensado trascender con un solo rol, siendo un solo personaje y me había quedado como envasado al vacío, esta cosa de construir otro rol. Junté muchas ganas y comencé a pergeñar este espectáculo, a escribir los monólogos con Patricio Abadi y Mariano Saba. Yo los admiro mucho, son autores jóvenes con los que yo había tenido experiencia, ellos son especialistas en micro monólogos que era algo que me interesaba, porque no es solo contar la historia de un personaje, son como una pequeña canción, en apenas una página uno ve todo el derrotero de un personaje, el ámbito, su pasado, lo que les puede pasar y produce una fuerte identificación”. Así, se fueron hilando los monólogos y el actor se percató de que “podían ser todos personajes de mi familia”, por eso “empecé a contar la historia de mi familia”. Pero hubo más: “Me di cuenta que estaba en un momento que quería resignificar mi relación con el teatro, con la vocación. Venía percibiendo desde hace mucho que el teatro argentino se venía adulterando. Nos hemos convertido en una de las tres potencias teatrales más grandes del mundo y eso hizo un poco que todo subiera al escenario” y comenzó a enumerar: “cuando yo empecé subieron algunas modelos, que fueron criticadas, después los galancitos, que terminaron siendo grandes actores, pero también fueron criticados, después los periodistas como Lanata, Rial y Polino, los humoristas, los psicólogos, filósofos como Darío Z, ahora los youtubers... Entonces yo sentí que después de tantos años haciendo TOC TOC yo podía poner mi granito de arena a esta heterogeneidad el teatro argentino y decir ‘este es el teatro que a mí me gusta’”.

Y desde ahí, sabiendo que su vocación la despertaron grandes como Charles Chaplin y Buster Keaton (“que eran capaces de ser actores dúctiles”) se puso en marcha: aprendió a tocar un instrumento, a hacer equilibrio, a manejar más de 30 objetos en escena, a cambiarse con pequeños trucos de magia, a ser el maquinista que maneja la escenografía y hasta aprendió a hacer equilibrio “casi por encima de la cabeza de los espectadores” con el objetivo de “cristalizar” el pensamiento de su abuelo (que es uno de los personajes de la obra) que decía “el mundo es de los que se animan a perder el equilibrio”. Pero también se dio cuenta que “sólo era el teatro que yo quería hacer si lograba hacérselo imaginar al público”, por eso mismo “tenía que aludir, no tenía que mostrar todo. Los personajes aparecen con una pequeña pincelada y los completa el espectador”.

-¿Qué sentiste al estar ahí solo, arriba del escenario, después de estar tanto tiempo acompañado?

-Estar solo arriba del escenario es como sentir que soy un clavadista mexicano que mira la altura y se tiene que tirar y esa responsabilidad me encanta. Pero no puedo decir que me gusta más que hacer “Toc Toc” o trabajar con compañeros. Amo hacer reír, los 9 años sentí que era una fiesta, un feedback con el público que me hacía salir renovado. Con lo cual soy un elegido, porque hago todo lo que me gusta y en los últimos años la gente me acompaña. Pienso en lo que me gusta, lo hago y el deseo del espectador me ayuda a financiarlo. Este espectáculo no lo hice nunca sin cartel de no hay más localidades.

-Al ser autorreferencial, ¿sentís que tenés mayor responsabilidad?

-Es súper movilizante. Gran parte de la historia de “El equilibrista” la viví en los 90, cuando me invitaron a rodar una película en Belgrado, Yugoslavia. Cuando llegué estaba lloviendo y no se podían filmar los exteriores que me tocaban a mí y me dieron dos días libres. Decidí ir al pueblo donde nacieron mi madre y mi abuela. Mi abuela decía que no fuera, que no quedaban familiares y decidí ir igual, con el poco italiano que hablaba y con el apellido de ella. Fui cerca del puerto porque sabía que vivía por ahí. Todos me recibían y creían que era su familiar, me hacían pasar, me daban de comer. Hasta que di con una persona que conocía a mi familia, con la confianza solo de ser argentino y conocer a Maradona. Llegué a una casa donde ya se habían acercado familiares y esperaban la llegada de la hermana de mi abuela que estaba en Misa. Mi abuela hacía 55 años que no se comunicaba, se fue con menos de 20. Y a la hora éramos 50 familiares que me hablaban, no entendía nada y cuando terminó todo yo les pedí que me lleven a la casita donde ella vivía. La persona que me llevó me preguntó si sabía porqué mi abuela no les hablaba y me contó. Cuando tenía 17 años, ella se enamoró de una persona que se paseaba por la escollera del puerto, tocando el acordeón. No era la persona que le gustaba ni a la mamá ni a las hermanas. Quedó embarazada y esta persona se subió al primer barco que pasó, por la vergüenza que había pasado en el pueblo. Él le escribía cartas para que ella se fuera a vivir a la Argentina, pero la hermana y la mamá se las escondían. Y ella se pensaba que su amor se había terminado. Y cuando mi mamá tenía 5 años, recibió un sobre de parte de un familiar de mi abuelo con dos pasajes en barco y una carta de mi abuelo que le decía que se vaya a la Argentina a formar una familia.

Esa noche, Mauricio Dayub no pudo dormir pensando cómo iba a contarle todo a su familia. Le dieron fotos, recuerdos, dinero, pero con “la condición” de que su abuela llame a su hermana. Y así fue, luego de una larga preparación en la que ella “se vistió como si se fueran a encontrar”. Al tiempo, su mamá y su abuela viajaron a Europa “con un batoncito y su valija” y regresaron “a lo Gina Lollobrigida”. Toda esa historia “me cambió la vida a mi y a mi familia” y gran parte de toda esa historia “muy potente”, forma parte de “El equilibrista”.

“El equilibrista es una historia que cualquiera de nosotros podría contar si volviera a ser niño”

Mauricio Dayub
Actor

 

Para difundir el unipersonal, el actor había lanzado una promo: teatro con garantía. “Si no te llegaba a gustar, te esperaba en el hall y te devolvía el dinero de las entradas”, reconoce Dayub, que cumplió con su palabra esperando en el mencionado lugar, pero recibió el saludo, el cariño y las felicitaciones de la gente. “Ahora no puedo dejar de hacerlo y estoy coleccionando las cosas que me dicen. Es una gran emoción, muchos me quieren contar su historia o en qué coincide su historia con la mía. Estoy juntando las frases que me dicen y quizás con eso haga algo”.

Hacia el final, ratifica que “El equilibrista” es “lo más lindo” que hizo en su carrera: “Cómo soy yo, no sólo creo que es lo más lindo que hice en mi vida sino que ya empecé a pensar qué difícil va a ser dejarlo, hacer un próximo espectáculo. Creo que llegué al máximo de lo que soy capaz de hacer. Seguramente pueda voltear eso, pero estoy al tope de mis posibilidades”.

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