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Deportes |EL CHUECO Y EL SOPA ASEGURAN QUE LA MISMA CIUDAD LOS METÍA EN CLIMA
Yllana y Aguilar: el del “del siglo” y otros clásicos más

A mediados de los ‘90 Gimnasia y Estudiantes tuvieron varios cruces memorables y equipos con jugadores importantes. Pero hubo uno que paralizó a todo el país

Yllana y Aguilar: el del “del siglo” y otros clásicos más

Manuel Santos Aguilar y Andrés Yllana, clásicos de los ‘90 y con buena onda en la actualidad / Roberto Acosta

Walter Epíscopo

Walter Epíscopo
wepiscopo@eldia.com

4 de Diciembre de 2021 | 04:58
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La década del ‘90 tuvo muchos matices en la historia del clásico platense. Si bien Gimnasia en esos años supo tener una supremacía llegando a empardar en el historial, hubo choques memorables donde Estudiantes pisó fuerte. En la primera parte de la década se dio el famoso “gol del Terremoto” del uruguayo Perdomo para el Lobo (1992), la eliminación tras dos partidos en la Copa Centenario (’93) y dos triunfos ante su rival (’93 y ‘94) antes que descendiera de categoría.

Pero los albirrojos, tras su rapidísimo regreso en solo nueve meses, tendrían guardadas dos estocadas implacables. El 18 de diciembre de 1995 en la última fecha, goleó al Lobo 3 a 0 en el Bosque; y en el torneo siguiente ambos de gran campaña (Vélez campeón con 40, Gimnasia subcampeón con 39 y luego Lanús y Estudiantes con 34) en la última fecha en 57 y 1, protagonizaron lo que se llamó “el clásico del siglo”: el Lobo llegó a la última fecha con chances de título y con la posibilidad de hacerlo en la casa de su adversario de toda la vida. El partido terminó 1-1 y el que festejó haberle impedido el festejo a su rival fue el Pincha.

Andrés Roberto Yllana y Manuel Santos Aguilar fueron titulares en aquel clásico. Para el Chueco fue el primero con la camiseta del Lobo y también de una seguidilla que sería muy positiva; para el Sopa el segundo defendiendo la del León ya que había estado en el 3-0 en el Bosque. Todo eso es una linda historia que hoy los ex volantes pueden recordar ya que tienen una muy buena relación.

Ambos supieron participar de varios clásicos en los ‘90 donde tienen de las buenas y de las otras. Aguilar comienza diciendo, “ante todo, uno los clásicos trata de no perderlos. En mi primer clásico me acuerdo que ganamos 3 a 0 en la cancha de Gimnasia, si bien hubo tres goles de diferencia fue un partido duro como todo clásico. En esa época ellos tenían muy buenos planteles y en los clásicos siguientes nos costó. Pero volviendo a ese partido en la cancha de Gimnasia recuerdo el apoyo y el aliento de la gente de Estudiantes en todo el lateral donde iban los hinchas visitantes en ese entonces. También el recibimiento de la hinchada contraria cada vez que ibas a tirar un córner (risas). Todo se disfrutaba y dábamos lo mejor que teníamos”.

Yllana espera su turno y recuerda el suyo. “A mí me quedó grabado un clásico del ‘98 que ganamos 3 a 0 porque justo ese día nació mi hija. Además pude hacer un gol, algo raro porque no hice muchos goles (risas). Pero como dice el Sopa, en nuestro caso tuvimos la suerte de disfrutar de una muy buena época, digo yo de los mejores años del Club. Fueron casi diez años que siempre estuvo entre los cuatro primeros, pero lo lindo es que en ese entonces el fútbol argentino era muy competitivo. En el ´96 los dos estuvimos peleando el torneo y no tengo dudas que si hubiese sido como ahora, hubiésemos jugado todos los años copas internacionales que antes era un poco distinto para clasificar”.

Ambos supieron llegar como refuerzos en sus clubes, por lo que se fueron metiendo de a poco en el fervor del clásico platense. “Cuando uno llega de afuera empieza a vivir los clásicos a medida que se va acercando el partido, lo que te dicen los compañeros y lo que va comentando la gente en la ciudad. El hincha te lo hace palpitar en la previa lo que significa ese partido”, dice el Sopa, a su lado el Chueco asiente y afirma, “más allá de los compañeros, la ciudad te va metiendo. Cuando vos empezás a vivir en la ciudad a medida que se acerca el clásico la adrenalina va aumentando. Te das cuenta la competitividad que hay”.

Desde entonces han cambiado cosas. Antes estaban las dos parcialidades que desde temprano empezaban a cruzarse cánticos, y con las tribunas llenas de a poco se iba calentando motores con el preliminar, algo que ya tampoco está. “Las cosas se han modificado mucho de esos tiempos hasta ahora, era muy lindo el clima que se iba armando ya con la Reserva. Pero como decía Andrés, creo que nos ha tocado jugar en una época gloriosa de los ‘90 en el fútbol argentino”, dice el exvolante albirrojo.

“Creo que se han perdido muchas cosas. Se ha hecho hasta más virtual, que en ese momento no existían. Todo eso previo entre las hinchadas y la Reserva iba calentando el ambiente, iba armando la fiesta principal que era el partido de los equipos de Primera. También era algo bueno para los chicos el hecho de poder jugar con gente, era un aprendizaje que a veces hoy los chicos que suben lo sufren. Porque no es lo mismo jugar en un predio que jugar en una cancha llena. Y la posibilidad de tener a tu gente es hermoso, y no solo en un clásico, recuerdo ir a la cancha de Boca, de River y volvernos con un triunfo desde Buenos Aires con la gente al lado del micro gritando. Uno veía la alegría que tenía esa gente y son sensaciones inigualables y hoy desde un teléfono no representa lo mismo”, expresa el Chueco.

Por momentos aparecen anécdotas compartidas y amigos en común, demostrando cierta camaradería. “Creo que al menos en nuestra época había un respeto, sabíamos que cada uno iba de manera leal a la pelota, se iba fuerte también porque a veces la euforia de la gente te llevaba a alguna situación, pero nunca con mala intención. Y quedaba ahí, dentro del campo de juego. Hoy con los años, la vida te da estas satisfacciones de encontrarte con jugadores de distintos equipos que han sido rivales en ese momento pero no enemigos. A veces se da de hacer una relación de amistad y a veces compartimos y disfrutamos de algún momento y recordamos lo vivido. Creo que eso es lo satisfactorio del fútbol”, tira Aguilar.

“Es como dice el Sopa, había muchísimo respeto”, remarca Ylliana y sigue, “éramos muy competitivos a la hora de entrar a la cancha, cada uno defendía su parte, sus intereses y se jugaba a muerte porque eran equipos muy competitivos. Pero después te podías encontrar en algún evento, o en una nota, o en alguna cena, y estaba ese respeto. Y también uno tiene hasta una admiración por el otro futbolista”.

A la hora de hablar de las diferencias del fútbol que jugaron ellos en los ´90 a la actualidad, Aguilar afirma: “Creo que a nivel mundial el fútbol ha cambiado, lo han modificado, prevalece más la parte física que la parte creativa. Así todo, en el fútbol argentino muchas veces se intenta jugar. Mirando para atrás, creo que cada etapa tiene sus cosas ricas, sino no estaríamos valorando la actual. Creo que como en todo, uno se tiene que ir adaptando a los nuevos tiempos, pero lo bueno es que hoy nosotros que pudimos vivir aquellos clásicos y un montón de emociones, todas esas cosas quedaron guardadas para siempre en nosotros y no tanto en una foto y la virtualidad como prevalece hoy”.

Yllana sonríe y expresa, “a veces discuto o me cargan ex compañeros o jugadores de nuestra época, porque yo digo que el fútbol hoy es mucho mejor, pero porque los jugadores tienen otras armas, las canchas son mejores, las pelotas son más rápidas... Es mucho más dinámico el fútbol hoy en comparación al de antes. Obviamente que si vos traés a los jugadores de aquella época a la actual, jugarían también distinto. Y yo creo que si traés a aquellos jugadores y les das las herramientas que hay hoy, el fútbol argentino sería mucho mejor. Sería un fútbol mucho más competitivo. Pero como dice el Sopa, ha cambiado todo mucho, el fútbol es más dinámico, por eso hay también menos creatividad, hay menos tiempo para pensar. Pero sí, creo que es bueno. Si uno hace el ejercicio de ver partidos de hace 10 ó 12 años atrás te terminan aburriendo un poco hoy porque en la actualidad todo es mucho más frenético.

La charla sigue hablando de todo, siempre el fútbol en el medio, obviamente. Yllana y Aguilar supieron jugar aquel clásico del ´96, tal vez el más relevante de la historia por lo que se vivía en esos días en la ciudad. Supieron de ganar y perder. De luchar pelotas en una mitad de la cancha, pero hoy pueden compartir un “picado” entre ex jugadores o sentarse a hablar de fútbol en la ciudad, a la que eligieron en un momento y la adoptaron para siempre.

 

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