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NO JUGÓ BIEN ANTE CENTRAL CÓRDOBA, PERO LOGRÓ EMPATARLO SOBRE EL FINAL 1-1 GRACIAS A JAN HURTADO Y LUEGO GANÓ EN LOS PENALES

Gimnasia lo peleó hasta el final en Rafaela y su ilusión sigue bien viva

Cuando parecía que se despedía de la Copa Argentina, un error en el fondo del conjunto santiagueño le permitió al Lobo igualar las acciones. Ahora buscará meterse en la final del torneo ante River, el último bicampeón

El momento preciso del gol de Hurtado captado por la lente de este diario en Rafaela: definición precisa y festejo loco del joven venezolano / Sebastián Casali

RAFAELA
(Enviados especiales)

Cuando faltaban diez minutos para que termine el encuentro en Rafaela todo parecía indicar que Gimnasia se iba a despedir de la Copa Argentina en manos del sorprendente Central Córdoba (Santiago del Estero), no solamente porque perdía 1-0, sino porque había mostrado poco y nada dentro del campo de juego y no lograba generarle peligro al rival. Pero como el fútbol es un deporte cambiante y emocionante, Jan Hurtado apareció otra vez desde el banco de los suplentes para aprovechar un error de la defensa y colocar el 1-1 definitivo con el que el Lobo forzó los penales y luego logró meterse en las semifinales.

El equipo comandado por Pedro Troglio no tuvo un buen partido y, en algunos pasajes, se lo vio perdido. El tanto del empate llegó más que nada por un desajuste del arquero y los defensas santiagueños que por virtud del conjunto albiazul, aunque el venezolano estuvo bien atento para inflar la red.

En el primer tiempo el Lobo arrancó con la intención de ser protagonista y tuvo dos chances en los pies de Lorenzo Faravelli pero, rápidamente, entró en un meseta. Por eso hasta los 25 minutos el que mejor se mostró dentro de la cancha fue el equipo santiagueño que, sin brillar, le generó peligro al arco defendido por Alexis Martín Arias con algunos ataques por las bandas.

Pasada la media hora el equipo comandado por Pedro Troglio encontró el poder de la pelota y logró desactivar al poder ofensivo rival, pero no supo como ser realmente peligroso en los metros finales de la cancha.

El principal problema del conjunto tripero en los primeros 45 minutos fue que el equipo estuvo largo, paradójicamente, en una cancha chica. Por momentos el único recurso que utilizó para conectar el sector defensivo con Santiago Silva y Mauro Guevgozián fue el pelotazo, y jugadores como Horacio Tijanovich y Matías Gómez pasaban casi desapercibidos por el campo de juego del recinto cremoso.

Por este motivo el arquero de Central Córdoba, Maximiliano Cavalotti, no tuvo demasiado trabajo en el primer tiempo y, su intervención más clara, fue un cabezazo del atacante armenio que finalmente fue anulado por posición adelantada.

El arranque del complemento fue una pesadilla para Gimnasia que, lejos de mejorar, se mostró con muchas más dudas que en la primera etapa y hasta perdió la posesión de la pelota que había logrado. Para colmo Central Córdoba salió encendido del vestuario y al minuto de juego sorprendió a todos en el Nuevo Monumental de Rafaela: Nahuel Luján dejó a dos futbolistas albiazules en el camino dentro del área por la izquierda y tiró un centro bajo que manoteó Martin Arias para que le rebote en el pie a Javier Rossi y le quede la pelota servida al gol a Alfredo Ramírez, el héroe de los santiagueños en la tarde de ayer.

El tanto fue un verdadero baldazo de agua fría, no solo por el tanteador en sí, sino porque los jugadores del Lobo se mostraron poco firmes y cometieron varios erorres que, por poco, no se transformaron en un nuevo tanto del equipo de la B Nacional.

El Lobo logró un poco más de calma con el correr de los minutos, cuando la intensidad del rival lógicamente empezó a mermar. Pero a pesar de tener un poco más la pelota e inquietar el arco santiagueño con algunas pelotas paradas, no dejó de sufrir en el fondo, especialmente por las bandas, de donde justante se gestó el gol.

Troglio, viendo que su equipo no estaba respondiendo, decidió meter mano y apostó por darle más frescura al ataque con Lucas Calderón, por un lado, y tener más experiencia en el armado de las jugadas con Lucas Licht. Pero estas modificaciones poco cambio, ya que los futbolistas triperos siguieron insistiendo con los pelotazos largos ante una defensa de Central Córdoba que se replegó con inteligencia cada vez más.

La última carta que jugó el entrenador tripero fue la de Jan Hurtado por Guevogozían, entendiendo que poco le estaba sirviendo dos “gigantes” arriba. Por eso apostó por la desfachatez y la velocidad del venezolano, quien a falta de siete minutos volvió a convertirse en héroe como semanas atrás ante Boca: aprovechó una mala salida del arquero y, tirado por la derecha con el arco a su merced, definió con precisión para colocar el 1-1 y hacer ilusionar al conjunto tripero.

En los penales la suerte estuvo a favor de Gimnasia, que ahora enfrentará a River buscando la final de la Copa Argentina.

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