Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Como en aquellas grandes campañas, los hinchas escribieron otra página de movilizaciones para recordar

Repleto de amor y pasión albiazul

Por WALTER EPÍSCOPO.- Los colores de un equipo de fútbol solamente pueden generar estas pasiones irrefrenables. De hacer lo que sea, pero lo que sea de verdad, por llegar a donde juegue. Y más en una instancia definitoria, y la final de la Copa Argentina lo era

La impactante postal del pueblo tripero copando totalmente la popular del estadio “Malvinas Argentinas” de Mendoza, en una movilización histórica / Demian Alday

Despliegue de banderas de todo tipo entre los triperos/Gonzalo Calvelo

El sector tripero completamente repleto de gente / Demian Alday

MENDOZA
Env. Especial

Por WALTER EPÍSCOPO

wepiscopo@eldia.com

Los colores de un equipo de fútbol solamente pueden generar estas pasiones irrefrenables. De hacer lo que sea, pero lo que sea de verdad, por llegar a donde juegue. Y más en una instancia definitoria, y la final de la Copa Argentina lo era. Ya la semi con River despertó esas grandes e importantes movilizaciones que el Lobo supo realizar siempre.

Algunos recordarán las del Lobo del ´62, otros la de la “Barredora” en el ´70; lo que fue incluso esos 5 años en el ascenso y el regreso el 30 de diciembre del ´84, donde los hinchas colmaron en aquel Octogonal Rosario (ante Argentino de Rosario), el Monumental (con Defensores de Belgrano) y el Cilindro de Avellaneda (con Racing)

Y la década del ´90 lo tuvo movilizando multitudes en la Liguilla Pre-Libertadores, la Copa Centenario, y después la etapa de oro con Griguol. Los micros recorrían las canchas de toda la Argentina con Triperos soñando con la consagración que tantas veces pegó en el palo. En 1995 con movilizaciones que aún se recuerdan a Rosario, Córdoba, la cancha de Ferro; en 1996, en 1998, a fines de 2000 también.

En 2002 los hinchas volvieron a llenar las rutas y las tribunas con el equipo sub-campeón de Ramacciotti que clasificó a las dos copas. Ya después, serían los equipos de Troglio los que despertaron el fervor de los hinchas como en tiempos de Timoteo.

El 2005 otra vez la consagración estuvo cerca, y aquel equipo estuvo apoyado por la gente que colmó por ejemplo el Monumental, la cancha de Quilmes o de Banfield.

En 2013, otra vez de la mano de Pedro, con la ilusión de volver rápido a Primera, regresaron los micros de las filiales a salir, y la gente dijo presente en momentos clave, como ante Aldosivi en el “José María Minella” de Mar del Plata, o la tarde del ascenso en el “Mario Alberto Kempes” en Córdoba.

Hay muestras de sobra de las grandes movilizaciones del pueblo Tripero, que ayer volvió a dar testimonio de lo que es capáz. Con unos 15 mil hinchas que se trasladaron a Mendoza en un día de semana, no solo desde La Plata, sino también de diferentes puntos de nuestro país y el exterior. Jugar una final no es cosa de todos los días, y así lo entendieron los hinchas que llegaron por tierra y aire desafiando distancias.

En poco más de 170 micros, cerca de 20 vuelos chárter, aviones de línea, combis y autos particulares, los Triperos llegaron a Mendoza y tiñeron todo de azul y blanco. Más allá de la bienvenida del martes de la filial mendocina”Triperos de Los Andes”, en la jornada del miércoles comenzaron a llegar los hinchas, y por la noche por la céntrica calle Arístides donde hay bares y restaurantes, se empezaron a cruzar hinchas Triperos y Canallas.

Y ayer todo fue una locura. En la puerta de los hoteles de ambos planteles, los hinchas se agolparon para dar apoyo a su equipo. Durante la mañana camisetas de Gimnasia y Central empezaron a mezclarse sin problemas. Es más a la hora de almorzar, numerosos grupos de hinchas platenses y rosarinos, coincidieron en una zona de bares en la calle Sarmiento entre 9 de Julio y Avenida San Martín. Cada uno cantó sus canciones, se mezclaban las remeras, pero no pasó nada.

Del mediodía a la tarde se pasó con mucha ansiedad, hasta que llegó el momento de enfilar hacia el estadio. La gente buscó llegar temprano, los micros fueron entrando de a poco. La soleada tarde mendocina dio paso a una fresca pero agradable noche donde más allá del resultado, todos fueron partícipes de una gran fiesta.

La ansiedad a muchos hinchas los llevó también a irse cerca del estadio y ubicarse en el Parque San Martín, para ingresar a la cabecera Norte del “Malvinas Argentinas”. Allí pasaron la tarde cantando esperando la apertura de las puertas. Detrás de la cabecera opuesta, los de Central hicieron lo mismo. Cerca de las 18:40 empezaron a aparecer los primeros hinchas de cada lado. A colgar las banderas en la cabecera, en la platea descubierta y en la cubierta. Y obviamente empezaron los primeros cánticos.

La previa en la cancha con el repaso de los goles a lo largo de la Copa en el tablero gigante del estadio, y temas que invitaban a los hinchas a prenderse con sus canciones de tribuna. También el toque diferente en la espera fueron los twitter que los hinchas mandaban con fotos en la tribuna y se veían por la pantalla gigante.

De a poco las tribunas se fueron tiñendo con globos y las banderas largas de cada uno, todo azul y blanco de un lado, todo azul y amarillo en el otro. La previa fue una verdadera fiesta, y la primera gran ovación fue para Pedro Troglio mientras sus dirigidos hacían la entrada en calor, que el DT agradeció levantando los brazos.

Luego de una colorida y musical ceremonia, hubo un recibimiento al equipo que fue impresionante, desplegándose una bandera gigante, y fuegos artificiales desde afuera del estadio. La fiesta previa había sido impecable. A partir de ahí empezó a rodar la pelota, pero esa ya fue otra historia.

 

 

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...