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No hubo en la Tierra Ciudad  más feliz que La Plata
Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

9 de Noviembre de 2019 | 14:09

Estudiantes vivió el viernes una jornada inolvidable. Histórica y emocionante. En muchos aspectos comparada con los festejos de las grandes gestas, principalmente las últimas. Su pueblo salió a las calles a celebrar el principio del regreso a 57 y 1. Y, con seguridad, no olvidarán nunca más lo que vivieron y sintieron.

La caravana se fue generando en el boca a boca. “Vamos caminando después del partido a modo de vigilia”. El Club tomó nota y preparó un evento popular y familiar a la altura del acontecimiento. Tres recitales, videos y la presencia de viejas glorias del Club, como Alejandro Sabella, Guillermo Trama, Claudio Gugnali y Gastón Fernández. Más la palabra del presidente Juan Sebastián Verón y el deseo desde el escenario: “disfrútenlo y cuídenlo”.

Familias. Jóvenes con amigos. Gente grande. Banderas y reposeras. Agua, mate y alcohol. Anónimos y conocidos, como Iván Erquiaga (con gorrito para pasar desapercibido), disfrutando de la fiesta. Hubo de todo y con mucho color. Pero por sobre todas las cosas con tremenda emoción.

El recorrido empezó tranquilo. Unas 15 mil personas en las primeras cuadras. En 13 y 32, ya unos cuantos minutos después, eran 20 mil. En la avenida 7 la imagen no miente: una barbaridad de gente. Entonces fue momento de apresurar el paso, caminar más rápido para empezar de una vez con el festejo, uno más. Y en el Bosque una multitud. Algunos dicen 40 mil, otros algunos miles más. No importa el número, hubo una bestialidad de gente en absoluta paz, festejando el regreso a la casa propia, al lugar donde tantas historias se gestaron.

Puede sonar a poco. Algunos tal vez no lo entiendan. Para otros será un tema intrascendente. Pero la casa propia –y mucho más en estos años que vivimos- es motivo de alegría. Y vaya si la tuvieron los de Estudiantes, que exteriorizaron su desahogo luego de 18 años de lucha, de espera y 14 años de exilio. Es verdad que en el medio aparecieron grandes equipos y técnicos de lujo, dos títulos nacionales y una Libertadores. Y una casi copa del Mundo. Pero algo le faltaba al Club: su cancha, en el escenario de toda la vida, tan propio como sus colores rojos y blancos de la camiseta. 

La caravana, que nadie olvidará en muchos años, se asemejó a las últimas conquistas. No quedan dudas y quien las tenga no estuvo allí. En mayo de 1995 los hinchas salieron a recorrer la Ciudad para festejar el ascenso. Fue multitudinaria, como la de ayer. Y como el regreso eufórico de los que habían ido a la cancha de Vélez en 2006. En muchos aspectos tuvo matices de la recorrida roja y blanca desde Ezeiza a Plaza Moreno cuando el equipo se alzó con la copa Libertadores 2009. 

Primero subieron al escenario Florencia Brown (la hija del Tata) con su impronta tanguera. Luego Iván Sadovsky y su rock tan marcado por los colores rojos y blanco. Acompañaron Verón y la Gata Fernández. Y los hinchas, desperdigados por todos lados: hubo detrás del escenario, por calle 1 hasta 57 y para el otro lado hasta 50. Si hasta la casa diseñada por Le Corbusier fue testigo de la “invasión” Pincha.

Sonaron los Confites y a las 0:51, casi una hora después de lo pautado, subieron los Estelatres, con Manuel Moreti y su respeto por Osvaldo Zubeldía con raíz juninense. “Hoy es un día perfecto para todos los hinchas de Estudiantes”, gritaron desde el escenario. Días, porque desde hace una semana las sonrisas y la emoción brotan por cada segundo.

En definitiva, como había titulado este medio hace medio siglo atrás, “No hubo en la Tierra una Ciudad más feliz que La Plata”. Puede sonar exagerado y no compartido por miles de platenses. Pero fue un momento inolvidable para los hinchas de Estudiantes y algunos más. Fue una noche soñada que le dio la bienvenida a un festejo que siguió ayer, continuará hoy y promete prolongarse con el correr de las semanas. Salud para todos.

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