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Opinión

Seguir trabajando debería ser un derecho y no una obligación

Seguir trabajando debería ser un derecho y no una obligación

Silvia Gascón*

Jubilarse después de una vida de trabajo es sin dudas uno de los derechos consagrados, que no debería ponerse en duda. En Argentina nos encontramos con dos situaciones diferentes: por un lado, en contextos de pobreza un grupo importante de personas mayores tiene ingresos que no les alcanzan para llegar a fin de mes y se ven obligaos a continuar trabajando y, por otro, para quienes el trabajo es un buen complemento del ingreso proveniente de la seguridad social, o una elección personal. Este grupo de personas en general disfrutan de su trabajo, pertenecen a sectores medios o medios altos y desean continuar sus actividades. Y por supuesto están en plena capacidad para hacerlo.

Hay personas que ingresan a un mercado informal, en el que muchas veces han transcurrido a lo largo de la vida. Por eso uno de los grandes temas del sistema previsional, más que congelar o rebajar beneficios previsionales es desterrar el trabajo en negro, por el que los empleadores evaden aportes, restando sustentabilidad al sistema.

El impacto en el mercado de trabajo de las políticas liberales ha ocasionado que sea cada vez mayor el número de personas que llevan a cabo tareas remuneradas, por fuera del mercado formal, en condiciones de suma precarización y fuera del alcance de los sistemas de protección social; esto hace que cada vez más personas de edad avanzada continúan desempeñando tareas remuneradas hayan accedido o no a una jubilación.

En este punto es donde creemos que se debe eliminar la jubilación gatillo por la que a una determinada edad y por el solo hecho de cumplir años una persona queda expulsada de su trabajo.

En definitiva, y como siempre ocurre cuando se trata de personas mayores, las diferencias son enormes. Y deberían ser tenidas en cuenta a la hora de diseñar los sistemas jubilatorios, tales como tener en cuenta la expectativa de vida de los diferentes grupos profesionales, según tipo de trabajo realizado, riesgos de algunas profesiones, importancia de la transferencia de conocimientos como ocurre con la docencia o la investigación.

(*) Directora del Centro de Envejecimiento Activo y Longevidad de la Universidad Isalud

 

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