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¿La polémica que viene?

Los zapatos de taco alto, cuestionados en el ámbito laboral y jaqueados por las crisis

Primero fue en Inglaterra y Canadá. Ahora en Japón, una campaña feminista pide que no se les exija a las mujeres la utilización de este tipo de calzado en el trabajo, aunque el gobierno se opone. Un estudio dice que la economía incide en el uso de tacones

Ishikawa dijo que espera poder convencer a los diseñadores para que hagan calzado cómodo y formal / AP

La polémica se desató recientemente en Japón: el movimiento feminista de ese país lanzó una guerra contra el uso obligatorio de tacos altos en el trabajo, mientras el gobierno salió a cruzarlo y dijo que “hace al profesionalismo” el usar calzado de vestir durante la jornada laboral.

La encendida controversia no es la primera en su tipo. En el año 2009 fueron los sindicatos ingleses los que salieron al cruce de la costumbre de exigir el uso de zapatos de tacón a las trabajadoras. En esa ocasión se argumentó que ese accesorio usado durante largas jornadas laborales favorece problemas de salud y que además alimenta una imagen estereotipada de la mujer, al tiempo que bregaban porque las mujeres tuvieran la opción de utilizar un calzado más cómodo.

Pero las penurias para los tacos altos no terminan en estos cuestionamientos, ya que cada vez más se tiende a relacionar a las crisis económicas con la reducción de la altura de los tacos en el calzado femenino.
Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por IBM hace unos años a partir de datos obtenidos en las redes sociales que indicaban que la altura de los tacos del calzado femenino es un inesperado indicador de la situación económica.

“Hay un problema con la creencia de que la apariencia en el sitio de trabajo es importante para las mujeres pero no para los hombres”

Yumi Ishikawa, escritora y actriz japonesa, de 32 años

 

Así, el estudio, que fue realizado considerando el caso de Estados Unidos, indica que entre 2008 y 2009 la altura promedio de los tacos femeninos rondaba entre los 12 y los 20 centímetros, mientras en 2011 -cuando comenzaron a sentirse más los efectos de la crisis- volvieron los tacos bajos y planos, por su menor costo y mayor comodidad.

Mientras tanto, referentes del movimiento de mujeres platense indicaron a este diario que en la Argentina no se registraron situaciones similares a la de Inglaterra y Japón relacionada con el uso de tacos altos, pero es algo que atribuyen a que, salvo quizás en casos puntuales, los tacones no representan una exigencia laboral en la Argentina

LA POLÉMICA JAPONESA

La última de las controversias relacionadas con el uso de tacones en el ámbito laboral se desató en Japón por estos días y todavía no parece acercarse a una solución debido al enfrentamiento entre el movimiento feminista que impulsa la campaña y la posición del gobierno japonés, que favorece la tradición de que las empresas exijan a sus trabajadoras el uso de este tipo de calzado.

La impulsora de la campaña es Yumi Ishikawa, una escritora y actriz de 32 años que vive en Tokio y además trabaja en una funeraria. La mujer decidió en enero de este año poner en cuestión con una norma no escrita que la afectaba en su día a día laboral y que es la que exigía que cada día fuera al trabajo con tacos altos.

La mujer indicó que los zapatos, utilizados a diario durante varias horas, le provocaban incomodidades y dolores y pronto miles de mujeres se unieron a su causa a través de las redes sociales.

En sus posteos Ishikawa contó que trabajaba en una funeraria donde la obligaban a llevar tacones de entre 5 y 7 centímetros que le provocaban dolores en los pies.

Pronto sus posteos relacionados con el tema se volvieron virales y fueron compartidos por más de 30.000 personas.

Ishikawa se entusiasmó y encabezó una campaña digital para que las empresas no pudiesen exigir a sus trabajadoras que llevasen tacón en el lugar de trabajo.

En un guiño al movimiento #MeToo, esta campaña lleva por nombre #KuToo, un juego con las palabras ‘kutsu’, que significa ‘zapato’, y ‘kutsuu’, que significa ‘dolor’.

En Japón no hay una norma escrita que lo exija, pero hay una tradición según la cual el uso de tacones se considera obligatorio, por ejemplo, al solicitar puestos de trabajo o en muchos empleos, para cada jornada laboral.

La impulsora de la campaña considera que esa exigencia supone una forma de discriminación para las mujeres y también considera que podría entenderse como una forma de “acoso sexual”.

“NECESARIO Y APROPIADO”

La campaña tuvo rápido eco en el Gobierno, que salió a cruzarla a través del ministro de Salud, Trabajo y Asuntos Sociales, Takumi Nemoto. Este defendió ante una comisión parlamentaria a las empresas que imponen este tipo de calzados a sus empleadas y sostuvo que “es algo que está socialmente aceptado y que entra en lo que profesionalmente es necesario y apropiado”.
Con todo, la polémica no está cerrada y promete instalar un fuerte debate que ya se hizo internacional.

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