Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
En el día del niño

Chicos superpoderosos: vivir la infancia dándole pelea a la adversidad

Les tocó enfrentar obstáculos y limitaciones desde la etapa más temprana de la vida, pero se las arreglan día a día para salir adelante junto a sus familias. Historias de superación con escenario platense

Chicos superpoderosos: vivir la infancia dándole pelea a la adversidad

Esteban Hulmer (12) y Luana García (13). El power chair fútbol les abrió la puerta del deporte promediando la infancia y enriqueció sus vidas / Gonzalo mainoldi

Hasta los 10 años, Esteban Hulmer (12) nunca había practicado un deporte. Afectado desde su nacimiento por una malformación de la columna vertebral (mielomelingocele) que lo obliga a moverse en silla de ruedas, veía como una cosa remota e inaccesible a los juegos que practicaban otros chicos, incluido su hermano Noah (10). Hasta que entró en contacto con el Power Chair Fútbol, un deporte adaptado que se juega en sillas de ruedas motorizadas y que le abrió las puertas a una vida distinta y más rica.

“No es sólo el deporte. Es lo social, es el lugar de encuentro, son los amigos. La actividad le cambia la vida no solo al chico que juega, sino también a la familia”, dice Silvia García, vicepresidente de la subcomisión de Discapacidad de Gimnasia y Esgrima de la Plata, que cuenta con esta disciplina desde el año 2012, en la que actualmente participan 17 deportistas de ambos sexos y de todas las edades.

La historia de Esteban es una más entre las de cientos de chicos que en La Plata viven infancias en las que se ven obligados a enfrentar a la adversidad y se sobreponen a ella con el esfuerzo propio y el de sus familias, en una lucha cotidiana y frecuentemente invisibilizada.

Chicos que superaron graves enfermedades, que nacieron con alguna discapacidad, que fueron sometidos a trasplantes u otras operaciones complejas forman parte, entre otros, de ese universo.

“Hay chicos que hicieron deporte por primera vez a los 10 años. Y les abrió la puerta a una vida social más rica”

Silvia García, Subcomisión de Discapacidad (GELP)

 

En esas luchas, relatadas para esta nota por sus protagonistas y sus familias, aparecen elementos comunes a las distintas historias: esa “capacidad de los chicos de olvidar pronto lo malo”, la valentía para enfrentar situaciones límite sin miedo o la alegría de conquistar un espacio de integración, una destreza o hasta una dieta nueva a pesar de las limitaciones.

Esteban Hulmer (12), que enriqueció su vida a través del deporte; Luana García (13), que padece una cuadriparesia espástica, desde hace tres años practica Power Chair Fútbol y además de eso empezó el secundario en una escuela convencional y Tobías del Valle (ver aparte), quien el año pasado recibió un trasplante renal, son apenas tres ejemplos de ese universo que, con motivo de celebrarse hoy el Día del Niño, se cuenta en esta nota.

LUANA

Lo que más le gusta a Luana García es el fútbol. Cuenta que mira todos los partidos de Gimnasia y que su jugador favorito es el lateral izquierdo Matías Melluso. Desde hace tres años, Luana también es defensora en su equipo de Power Chair, Los Lobos Motorizados. Y hasta hizo un gol en la última edición de los Torneos Juveniles Bonaerenses.

Cada nuevo logro tiene un fuerte impacto en el ánimo de chicos y familias

“Empecé a jugar hace tres años. Ya jugué un montón de partidos, pero también conocí a través del deporte a dos amigas. Ahora nos visitamos y el entrenamiento es también un lugar de encuentro”, relata Luana.

Y aunque el fútbol es lo que más le gusta, también hace avances en la escuela. Según relata, este año empezó el secundario en una escuela convencional mientras recibe apoyo en otro establecimiento especial.

“Hacer deporte le cambió todo, no sólo a ella, sino también a la familia”, dice Lorena Repetto, la mamá de Luana y agrega: “le dio mucha independencia, además de que recibe mucha contención de los compañeros y profesores”.

Para Esteban Hulmer, el deporte también marcó un antes y un después, según relatan Mónica, su mamá y Esteban, su papá.

“Antes de poder hacer deporte llegó a estar triste, un poco deprimido. Ahora vive pendiente de los entrenamientos de los sábados y de los partidos. Y cuando no juega, durante la semana, elabora estrategias para aplicar en el juego”, cuentan los padres.

Esteban, en tanto, relata que el jugador que más admira es el xeneize Cristian Pavón y que, como juega de defensor, todavía no le tocó hacer goles, aunque sí evitar varios.

Lo que sí espera, cada semana, es el momento de salir a la cancha con su silla de ruedas eléctrica, que se maneja a través de un joystick y que lleva footguards (una especie de armazón para los pies) que son los que im pulsan la enorme pelota número 10 de un deporte que lo apasiona, entre otras razones, porque le abrió las puertas a una vida más rica.

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla