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Ni el aura especial de Diego pudo ahuyentar los viejos fantasmas

Gimnasia perdió 2 a 1 a manos del último campeón de la Superliga. El Bosque, colmado, aclamó al Diez pero el Lobo se quedó con las manos vacías y el equipo sigue sin reaccionar

Nicolás Nardini

Por: Nicolás Nardini
nnardini@eldia.com

16 de Septiembre de 2019 | 05:17
Edición impresa

La gente armó una fiesta colosal afuera. Colmó el estadio del Bosque desde temprano, aportó brillo, colorido, ambiente ruidoso y una recepción excepcional para Diego Maradona, uno de los grandes íconos populares del mundo. El escenario de 60 y 118 lució como hacía mucho tiempo no ocurría, al punto que tuvieron que habilitar un sector que habitualmente queda fuera de uso para darle comodidad al aluvión de hinchas. En lo externo, todo salió como soñaban los triperos: fue una fiesta de las grandes.

Pero esto, más allá de la pasión o el amor por la divisa, unido en esta caso puntual a la devoción por un ídolo popular de escala mundial, es deporte. Es fútbol profesional, donde cada detalle tiene una incidencia directa en el resultado, siempre consecuencia de las virtudes y los defectos propios y ajenos. Este Gimnasia que viene en un tobogán preocupante en la temporada y en la tabla que promedia las últimas tres, ni siquiera pudo valerse de esa inyección anímica extraordinaria que significa la llegada de un hombre que motiva con su sola presencia.

Ni el aura especial que rodea al Diez pudo enderezar, al menos en el arranque, la errática campaña albiazul. El actual es un proceso que recién comienza, queda mucho camino por andar y el cuerpo técnico recién está empezando a bajar sus primeros conceptos, por lo que cargar de responsabilidad a Maradona y su equipo de trabajo sería, como mínimo, un apresuramiento.

Hay una cuestión de fondo que excede a los entrenadores y que pasa por la falta de reacción de un plantel que parece vacío de espíritu. Otra vez Gimnasia jugó sin carácter y, encima, obsequió la apertura del marcador cuando el partido estaba sumamente equilibrado.

diferencia de arias...

El fútbol es un todo, pero para llegar a eso son fundamentales las partes. En el plano general, Gimnasia mostró las mismas carencias que viene arrastrando -inferioridad alarmante en el aspecto físico, falta de juego, endeblez defensiva, poco equilibrio en el medio por no contar con un volante puro de quite- pero en el individual sufrió algunos lunares en puestos clave.

De arco a arco empieza a explicarse la caída albiazul. Porque en el mens sana, falló un hombre de quien se espera mucho, pues ha salvado infinidad de puntos por sus evidentes virtudes. Pero ayer Martín Arias tuvo una jornada fatal. Fue responsable directo en el primer gol académico y no estuvo rápido en el achique en la previa del segundo. Su colega de Racing, por el contrario, salvó providencialmente por dos veces su valla, casualmente escasos minutos antes del gol albiceleste. Quizás por la crueldad del trámite, por verse dos veces tan cerca del 1 a 0 y poco después el recibir el 0-1, se desmoronó tan rápido lo poco que el equipo tripero intentaba empezar a construir.

gimnasia y un desaprobado futbolístico y físico

Al margen de la reacción que derivó en el empate transitorio por el golpe de cabeza de Matías García, Gimnasia jamás pudo disimular sus carencias. La alegría por el parcial 1-1 se vino abajo como un castillo de naipes y tras el grito de Zaracho todos los fantasmas volvieron a adueñarse de un equipo que ostenta un solo punto sobre los 18 que se pusieron en juego en la Superliga.

En fútbol de alto nivel dar ventajas en lo físico resulta imperdonable. Y Gimnasia las está dando desde que comenzó el campeonato. Tiene jugadores fuera de forma y, salvo excepciones, se nota a un equipo lento, sin reacción. Ante Racing los de azul y blanco llegaron casi siempre un segundo tarde adonde ya estaban -bien posicionados- los de celeste y blanco. Las “segundas pelotas”, según el diccionario moderno o los rebotes o pelotas sueltas, como se dijo siempre, pocas veces fueron aprovechadas por los de Maradona. Otro síntoma inequívoco de la dudosa condición atlética de varios de los componentes del plantel.

Lo extraño del mal estado de forma de algunos jugadores, es que ese cuadro de situación se da tras una pretemporada de casi dos meses (en el medio se jugó la Copa América) en la que es evidente que alguien falló. Los responsables y conocedores de la materia tendrán respuestas para dar en tal sentido.

Maradona intentó con Spinelli, quien desaprovechó otra chance al jugar al “trotecito” cuando se imponía llevarse todo puesto por lo que el equipo se está jugando y por Alemán. El primero, quizás, esté asistiendo a sus últimos minutos en Gimnasia, a no ser que cambie radicalmente la actitud. El segundo, con destellos de su calidad, podrá ser solución cuando se ponga a tono en lo físico, ya que llegó con el torneo empezado.

Con el inflador anímico no alcanzó. Ahora Diego y sus colaboradores, además de seguir atacando la cuestión emocional, tendrán que intensificar lo táctico y lo físico.

 

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