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El restaurante de un platense en Vietnam, entre los mejores del mundo

El restaurante de un platense en Vietnam, entre los mejores del mundo
Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

16 de Septiembre de 2020 | 16:35

El restaurante Carpaccio, con sede en la ex Saigón (Vietnam) fue incluido por la empresa turística Tripadvisor dentro del 10% de los mejores del mundo, al menos entre los que tienen su sello.

Su dueño es platense. Se llama Quito Pereyra y, además de lucir con orgullo esta distinción, se tomó un tiempo para contar la historia de superación para ser -en este complejo 2020- uno de los elegidos por este sitio destacado.

La noticia le llegó hace dos semanas. Un mail con un certificado informándole que este reducto, ubicado en 79 Hai Ba Trung Street, es de los más recomendables para turistas por el mundo. "Es una alegría inmensa", relata desde el sudeste asiático este platense que lleva 20 años en Vietnam pero más de 45 fuera de la Argentina.

Carpaccio es un lugar que se convirtió en uno de los destacados de esta ciudad que supo ser el eje de la Guerra en la década del '70. La carta del salón es netamente italiana, con pastas y salsas varias. Pero también tiene un toque argentino: la vedette es la milanesa tomate, jamón y queso, toda una novedad para la región. 

"También hacemos algunos postres con dulce de leche y el tradicional charlotte que, por ser un lugar italiano se llama Pionono y tiene chocolate caliente derretido en la parte superior", describe  inflando el pecho y sintiéndose más cerca de sus raíces aun tan lejos de casa.

Otra adaptación son los sorrentinos, bien argentinos, que ni siquiera los cocineros italianos conocían muy bien. "En Italia la comida es muy regional y por eso en cada zona comen de manera diferente; acá tratamos de tener todas y también algo de la nuestra. Vaya a saber cómo llegó a la Argentina".

DE BALI A VIETNAM

Quito Pereryra vivía en la paradisíaca isla de Bali cuando conoció a la madre de su hija. Fue a finales de los '90. "Nos enamoramos y nos quedamos a vivir allá. Pero al año siguiente con un embarazo avanzado me pidió que nos vayamos a vivir a Ho Chi Minh, y estar más cerca de su familia", recuerda en la charla y de inmediato se responde: "Era lo más lógico".

Aun con el amor que sentía por ese lugar se radicó en Vietnam. "Antes que naciera mi hija unos amigos nuestros nos ofrecieron un restaurante que estaba a la venta. Era pequeño y nos aventuramos en este rubro.No me olvido más: fue un agosto de 2000, justo antes que se produjera el atentado a las Torres Gemelas. Y lo digo porque por un largo tiempo no hubo más turismo y nos fue muy mal", dice hoy con una sonrisa, pero asegura que hubo mucha decepción en aquellos momentos.

En 2001 las cosas empezaron a mejorar. En marzo pudieron nivelar los gastos y en adelante llegaron las ganancias. "Nos fue bien hasta 2003 cuando decidimos refaccionar el lugar totalmente. Un arquitecto rosarino, Lucas Torressi, se encargó de las obras".

Fue uno de los primeros en tener ladrillos a la vista. La idea fue hacer una especie de cantina toscana. Hay quesos y faisanes a la vista detrás de un gran vidrio. Así luce hasta el día de hoy. En aquellos años se llamaba Pomodoro. En 2010 para acompañar dicho crecimiento añadieron un local y el salón pasó de tener 50 comensales al doble.

En 2014 la pareja se separó y el restaurante quedó en manos de su ex esposa y le cambió la comida: lo transformó en un reducto vegetariano. "Pero nunca funcionó y un año después ella decidió seguir otro camino y volví a tomar posesión del restaurante, que desde entonces se llama Carpaccio".

Fue todo un desafío, según cuenta, convencer al público que no era un lugar vegetariano sino uno normal, con cocina italiana. "Fue muy difícil en los primeros dos años, pero después empezamos a trabajar muy bien, siempre con cocineros europeos".

"Siempre fue tomado como el consulado argentino en Ho Chi Minh porque no hay nada, sólo una embajada en Hanoi. Entonces hacen encuentros consulares y se convoca a los argentinos de la zona, que tengan que solucionar problemas de papeles y renovación de visas. Me llaman unos días antes y cerramos una parte del restaurante para las reuniones", cuenta vía WhatsApp y advierte que ese día se ponen las banderas celestes y blancas en la puerta del local.

En el final, cuenta que acaba de darle vida a otro proyecto que combinará su amor por el fútbol y su restaurante: el nueva filial de Estudiantes en Vietnam tendrá sede allí. Ya se imagina viendo los partidos y compartiendo con turistas el recorrido del equipo que ahora dirige Leandro Desábato.

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