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Opinión |PANORAMA NACIONAL
El peronismo territorial busca blindar al Presidente, desgastado por la pandemia y la derrota electoral

Alberto Fernández se rodea de ministros políticos, sindicalistas e intendentes para recrear la idea de que es posible poner límites a la avanzada kirchnerista. La postura de la Vice y las victorias en su agenda judicial. La oposición aún debe definir su perfil

Por: Emiliano Russo
efrusso@eldia.com

28 de Noviembre de 2021 | 02:17
Edición impresa

“No va a haber más cartas contra el Presidente. Se dio cuenta del daño que hizo tras las PASO”, fue la explicación que dio un importante funcionario acerca del repliegue estratégico de Cristina Kirchner que ha permitido en las últimas dos semanas al gobierno enarbolar la ilusión de un nuevo equilibrio de poder en torno a Alberto Fernández con el denominado “peronismo territorial”. En pos de esta búsqueda de gobernabilidad, el oficialismo también ha decidido acelerar las negociaciones para lograr un acuerdo con el FMI y para ello buscará en el Congreso guiños de una oposición subsumida en un debate interno.

La misiva con la que ayer al atardecer sorprendió la Vicepresidenta tuvo como objetivo cuestionar a la oposición, a los medios y deslindar cualquier injerencia suya en la negociación con el Fondo pero también cambiar la agenda pública. Es que se conoció un día después del fallo exculpatorio que la benefició en una doble causa de lavado, que anuló la posibilidad que la fiscalía presentara las pruebas acumuladas en un juicio oral y contó con el suspicaz voto de un juez subrogante vinculado a la agrupación “Justicia Legítima”, lo que provocó una airada reacción de la oposición y rápidamente ganó el debate público.

Esta polémica resolución supone un escollo para ese diálogo con “Juntos” donde el ala dura –encarnada en Mauricio Macri y Patricia Bullrich- está decidida a dar pelea al larretismo por la orientación política de la coalición opositora.

El avance de la “agenda judicial” explicaría su silencio tanto como su intención de alejarse de la derrota electoral que sufrió el Frente de Todos hace apenas 15 días. En Casa Rosada sostienen que la ex presidenta dio el visto bueno para que el ministro Martín Guzmán (Economía) avance en el entendimiento con el Fondo. Pero las tensiones siguen: a la intención manifiesta de dar mayor volumen político al Presidente, se han sumado gestos de independencia de ministros apuntados por el kirchnerismo como Matías Kulfas (Producción), que desautorizó al secretario de Comercio, Roberto Feletti, por haber anticipado un supuesto aumento de las retenciones a la carne o la foto posando con el intendente rebelde Fernando Gray (Esteban Echeverría) con un serrucho -que se ha interpretado como un elíptico mensaje a Máximo Kirchner y su forzado desembarco en el PJ bonaerense-, en el marco de la inauguración de un centro de compras.

Pero el kirchnerismo siempre reacciona. Hace unos días el jefe de estado habría intentado encomendar a Luana Volnovich (PAMI) con una diligencia y la dirigente camporista le sugirió que primero “hable con Máximo”. El hijo de Cristina estuvo el jueves por la tarde en el despacho del ministro Wado de Pedro (Interior), con el “Cuervo” Larroque, en una hermética cumbre camporista realizada un piso debajo del despacho presidencial.

Si bien no habrá “albertismo”, los funcionarios que hoy construyen políticamente cerca del jefe de estado buscan empoderar al “peronimso territorial” –gobernadores, intendentes y dirigentes sociales y sindicales- en la toma de decisiones de un FdT que quiere institucionalizar el Presidente y azuzan que a los “chicos de La Cámpora les cuesta ganar elecciones. Mayra (Mendoza) ganó en Quilmes porque hizo peronismo”.

En el oficialismo subyace la idea que la remontada de votos en Provincia, que sólo hizo más digerible la derrota a manos de los candidatos de “Juntos”, vino “desde abajo” y que el cierre de listas en el distrito “dejó muchos heridos” por lo que de cara a 2023 habrá que seguir la idea presidencial de que haya PASO para todos. “Sino volamos todos por los aires”, sentenció el funcionario consultado, que valoró las primarias con hasta cinco listas que terminaron vigorizando a la coalición opositora en provincias como Misiones o La Pampa.

CUIDAR LOS DÓLARES

El forzado ordenamiento político, con todo, busca enviar señales al Fondo para intentar evitar un agravamiento de la crisis en 2022. La polémica medida que prohíbe pagar en cuotas el turismo en el exterior adoptada de manera intempestiva por el Banco Central iría en esa misma senda, de cuidar los pocos dólares que hoy guardan las arcas oficiales. Las reservas no están “robustas”, como intentó explicar la portavoz Gabriela Cerruti, mostrando una vez más cuál fue la razón de su cargo: es preferible que pierda credibilidad una secretaria de estado y no el Presidente cuando cometía gaffes en aquellas entrevistas matutinas con radios amigas. Se le ha encargado nada menos que cumplir con el papel de Corach cuando cada mañana dialogaba con periodistas y fijaba la agenda política.

En el peronismo conviven varias tribus de intendentes y no todos piensan igual

 

El Ejecutivo ya blanqueó hacia la interna que no habrá “salario universal” y que se segmentarán tarifas el año próximo, es decir, medidas antipáticas para la clase baja y la clase media. Son señales de austeridad fiscal dirigidas al organismo multilateral de crédito. Pero el giro ortodoxo tendría vigencia hasta que eventualmente Cristina pateara el tablero. De todos modos, el guiño que le ha dado la justicia parecería aplacar las ganas de la Vicepresidenta de volver a convulsionar al oficialismo con una declaración pública.

LA OPOSICIÓN Y SUS FRENTES

Esa sensación de impunidad que desde el viernes por la noche vienen advirtiendo espadas opositoras como Patricia Bullrich, -”todos a luchar por una justicia independiente”, arengó-, es la que pone un interrogante sobre la viabilidad del diálogo político en ciernes. Desde su asunción, la Vice resultó exculpada sin juicio oral –en el caso Hotesur-Los Sauces había indicios del irregular alquiler de habitaciones a contratistas como Lázaro Báez, ya condenado por lavado de dinero en otro expediente-, en tres causas judiciales que la tenían como acusada.

No hizo declaraciones al respecto Horacio Rodríguez Larreta que, tras el período electoral, parece haber vuelto a enfundarse en el ropaje “dialoguista”. En Casa Rosada sostienen que el jefe de gobierno porteño daría apoyo a cuestiones de “estado” como lo son la discusión por el Presupuesto y los planes plurianuales que destraben el acuerdo con el Fondo.

La tensión que se observó en la semana en las jornadas federales de la Fundación Pensar, con el misil dialéctico de Macri –“todos los curas quieren ser Papas pero primero hay que competir”- más que obturar un rápido posicionamiento de Larreta como candidato natural del PRO en 2023, tendría como objetivo poner límites a la postura dialoguista que intentaría imponer el alcalde porteño.

El próximo 7 de diciembre, Diputados definirá sus autoridades y se sabrá quién quedará a cargo del interbloque de Juntos por el Cambio. El radical Mario Negri, que gusta de embestir al oficialismo, podría resignar su cargo. Se tratará de un bloque de 117 diputados donde habrá “pesos pesado” como María Eugenia Vidal, el ex ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el ganador de la pelea bonaerense, Diego Santilli, o el radical Facundo Manes, que prometen dar álgidos debates con el oficialismo.

La buena elección del frente opositor le dificultará al Frente de Todos conseguir quórum aunque, por costumbre, el debate por el Presupuesto quedaría fuera de esa disputa.

En la oposición tampoco hay consenso para un tema tabú en medio de las urgencias económicas que registra el país, como los proyectos en danza para modificar la ley provincial que prohíbe la reelección indefinida de intendentes bonaerenses. Aunque hacia afuera declaren que están en contra de enmendar la norma acordada por Vidal y Sergio Massa en aquel lejano 2016, hay alcaldes del PRO que no ven con malos ojos la posibilidad de intentar continuar “un período” más al frente de sus municipios.

Es que hoy la herramienta más probable que utilizarían los intendentes peronistas para lograr su cometido sería “la legal con un reclamo a la justicia” que no compute como primer mandato el registrado durante el año en que se sancionó la normativa en la Legislatura provincial.

En el peronismo conviven varias tribus de intendentes y no todos piensan igual, como quedó de manifiesto en la reunión celebrada en la semana en la Casa de Gobierno de calle 6. Por eso se suman voces del PJ territorial que anticipan la necesidad de ir a PASO hacia 2023 como una forma de resolver esas tensiones que no se agotan en la definición de candidaturas. “En cualquier momento (Sergio) Berni va a salir a bancar las reelecciones, por su pelea con La Cámpora”, expuso una fuente del oficialismo acerca de las diferencias existentes en el armado bonaerense de “Todos”.

 

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