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Los desafíos del oficialismo y la oposición bonaerense

Los desafíos del oficialismo y la oposición bonaerense
Mariano Pérez de Eulate

Por: Mariano Pérez de Eulate
mpeulate@eldia.com

14 de Septiembre de 2021 | 02:24
Edición impresa

La política bonaerense fue sacudida por el resultado de las Primarias Abiertas. En efecto, en el oficialismo y en la oposición esperaban otro resultado. Muy resumido: que el Frente de Todos se impondría por muy poco. Eso decían casi todos los sondeos previos. Eso transmitían los intendentes peronistas a la gobernación. Eso vendían hasta las 20 horas del domingo en Juntos, una diferencia pequeña, para que fuera leído por la tropa propia como un escenario absolutamemte “remontable” en las legislativas de noviembre próximo.

En la gobernación fue un mazazo el mapa amarillo que quedó configurado en la Provincia. Se reitera: en el entorno de Axel Kicillof descontaban que en estas PASO habría un descenso en la cantidad de votos propios respecto al 2019, cuando él mismo realizó una excepcional elección y obtuvo el 52% de los sufragios, que lo depositaron en el Palacio de calle 6. Pero esa caída intuída fue tremenda: 19 puntos porcentuales perdió el oficialismo con la fuerza que, en palabras de un funcionario provincial, “se había tenido que ir por la puerta de atrás” hace menos de dos años.

En medio de la pandemia y los problemas económicos, en la gobernación sienten que esta debacle electoral es más un mensaje de castigo a la Casa Rosada que un llamado de atención a la gestión bonaerense. Esto, claro, nunca será explicitado en público. Por eso ya empezaron la presiones subterráneas a Balcarce 50 para que “la reactivación llegue a todos los sectores”. Mensaje para Martín Guzmán, el ministro de Economía nacional. Que, traducido, podría leerse así: “Hay que meterle más plata en el bolsillo a la gente”. Kicillofismo económico básico.

Para Axel, ahora el gran desafío es mejorar los números del domingo. Aunque nada es definitivo, se le aparece imperiosa la necesidad de un triunfo del Frente de Todos en noviembre, aún ajustado, para instalar la idea de que puede aspirar con chances a su legítima reelección, que es el escenario de mínima que pensaba el kirchnerismo antes de estas Primarias, de cara al 2023: retener la poderosa Buenos Aires.

Una derrota en el comicio de medio término en la Provincia probablemente pondría en el freezer -al menos por un tiempo, porque está visto que en política nada es definitivo- el proyecto de máxima al que apunta el kirchnerismo duro: que Kicillof sea el postulante presidencial en el próximo turno electoral, en lugar de Alberto Fernández. Hoy, a un par de días de las malas noticias, suena a ciencia ficción.

La otra cachetada para Axel, en este caso un tema más doméstico, es que si se repite el resultado del domingo pasado en noviembre quedará muy lejos su objetivo de emparejar fuerzas en el Senado provincial, hoy dominado por Juntos. Es un punto débil de su gestión, que lo obliga a negociar todo. Allá donde se elegirán senadores, en cuatro secciones electorales de la Provincia, el Frente de Todos recibió el revés del electorado hace 48 horas (ver aparte).

Para Juntos, en tanto, lo que se hace híper necesario a partir de ahora es preservar la unidad del espacio para poder jugar en noviembre sin fisuras. Arrancaron bien desde lo formal, con la imagen del radical Facundo Manes y el larretista Diego Santilli -perdedor y vencedor de esa PASO que resultó la más atractiva del domingo- abrazados y prometiendo trabajar codo a codo para desbancar al peronismo del poder.

Santilli y su mentor, Horacio Rodríguez Larreta, deberán trabajar mucho en las desconfianzas pre- existentes de los radicales, los bonaerenses pero también varios referentes nacionales que tienen influencia política y aspiraciones presidenciales. Van a tener que “mimarlos”. Por ejemplo, valorando que probablemente ingresen a la próxima Legislatura más representantes radicales que amarillos.

Así, para la alianza Juntos en la Provincia se dibujan dos objetivos importantes.

El primero: retener los votos de las dos listas que compitieron ayer. Dicho de otro modo, que la derrota radical no se traduzca en poco compromiso de campaña para noviembre y se potencien las listas únicas que quedarán conformadas tanto para el Congreso como para las secciones electorales bonaerenses.

El segundo: mantener e incluso aumentar la diferencia con el peronismo; procurar un triunfo. Para eso, la oposición deberá recrear una cierta épica que además convenza de ir a sufragar a los votantes afines y a los no tanto, que en el turno electoral de las PASO prefirieron no concurrir a ejercer el derecho y engrosaron la cifras de ausentismo.

En principio, a Horacio Rodríguez Larreta le salió bien la apuesta de mudar a Santilli de Capital Federal a Provincia. El capítulo del domingo último (ganarle a los radicales) es parte de la búsqueda de la consolidación de su intento de liderazgo interno en Juntos, como paso previo al proyecto presidencial que pretendería encabezar. El “Colo” debería ser, desde ahora, la cara visible de esa búsqueda y, en lo personal, comenzará a transitar el camino hacia su propia jefatura partidaria bonaerense, que se consagraría casi sin discusiones si logra convertirse en la cara de la victoria sobre el Frente de Todos en el próximo noviembre.

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