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Calabazas a la extrema derecha

Calabazas a la extrema derecha

Imane Rachidi

4 de Diciembre de 2023 | 05:10
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Los grandes partidos que la extrema derecha de Geert Wilders necesita como socios de un potencial gobierno en Países Bajos no le cierran la puerta, pero tampoco se sientan a negociar: liberales y democristianos comparten algunas aspiraciones políticas con el ultraderechista, pero temen las consecuencias de apoyarle en una coalición.

“Que se pueda llegar a un acuerdo en un diálogo es otra cuestión, pero me parece extraño que ni siquiera se sientan a hablar unos con otros”, lamentó Caroline van der Plas, la líder del partido de los granjeros BBB, el cuarto socio crucial para Wilders, y que, de los cuatro potenciales socios, aportaría el menor número de escaños en el Parlamento (7 de los 150 disponibles), pero el mayor del Senado (16 de los 75 senadores).

Ni los liberales de derechas VVD, el partido del primer ministro saliente Mark Rutte, ni los democristianos NSC, de Pieter Omtzigt, han dado un “no” rotundo a cooperar con Wilders, pero le tratan con escepticismo y no acaban de creerse las promesas de que moderará su tono.

El VVD se niega a estar de forma activa en un gobierno de coalición con el PVV de Wilders, pero le ha ofrecido contar son los 24 escaños de los liberales para las medidas que proponga en un gobierno de centroderechas con BBB y NSC, pero Omtzigt quiere saber más sobre las intenciones de la extrema derecha antes de decidir.

“No quiero iniciar negociaciones en este momento. Todavía hay obstáculos en relación con el Estado de derecho”, aseguró el democristiano tras reunirse con el político socialdemócrata Ronald Plasterk, encargado de explorar la posibilidad de formar gobierno.

Además del respeto al Estado de derecho y la Constitución, Omtzigt dice estar preocupado por las negativas de Wilders a continuar con el apoyo militar y financiero a Ucrania en su guerra contra la invasión rusa, así como con la propuesta de celebrar un referéndum sobre la permanencia neerlandesa en la Unión Europea, un “Nexit”.

“Los diputados y ministros juran lealtad a la Constitución al asumir sus cargos y prometen salvaguardar los derechos fundamentales de todos los residentes y el Estado democrático de derecho. En los últimos meses, hemos declarado sistemáticamente que no transigiremos en estos principios. Ahí es donde trazamos una línea firme”, subrayó Omtzigt.

Wilders prometió aparcar temporalmente temas polémicos de su programa para negociar un gobierno, aunque admitió que esos puntos (prohibir el islam y el Corán, cerrar mezquitas y escuelas islámicas, y promover un Nexit) siguen “en el ADN del partido”.

“Las implicaciones de esto no están claras. ¿Cuál es ahora el estado del programa electoral del PVV? ¿Cuán seguros podemos estar de que diputados y futuros ministros se adherirán a la ley en sus declaraciones y votos, especialmente considerando la afirmación de que estas posiciones están ‘en el ADN’ del partido?”, se preguntó Omztigt.

El político democristiano propone como alternativa pisar el freno en esta primera fase de tanteo político, y nombrar a dos “mediadores” para comenzar un proceso más informal de “explorar, en términos de contenido, qué soluciones tienen las partes para cada uno de los problemas sociales”, abriendo un debate más público sobre “el futuro” de Países Bajos.

Wilders contestó a Omtzigt acusándole de hacer “juegos políticos” en lugar de negociar: “Si tienes alguna pregunta, siéntate a la mesa (de negociación), Pieter. Intentaré contestar amablemente, pero no juegues a los juegos de La Haya (capital política del país) con todo tipo de exigencias por adelantado. Esa es la vieja cultura administrativa”, escribió el líder del PVV en su cuenta de X (antes Twitter).

Van der Plas instó a dar una “oportunidad” a Wilders para dejar claro a qué planes va a renunciar, y subrayó que “en ninguna parte de un programa electoral dice: ‘Vamos a hacer esto, aunque sea saltándonos la Constitución”.

“Si podéis hablar en Twitter, también podéis hablar en la mesa de negociación”, señaló Van der Plas, asegurando que si PVV, VVD, NSC y BBB hablan, mandarían “una señal de que se toman en serio a los ciudadanos”. Y advierte de que gobernar un país no es un juego: “Si lo que queréis es jugar, hacedlo en la mesa de vuestro comedor”, escribió BBB en una carta.

Plasterk continúa esta semana reuniéndose con los diferentes partidos y tiene hasta el martes para presentar un informe con sus conclusiones, pero las calabazas a Wilders no hacen más que complicar un proceso que ya partía de un punto difícil dada la fragmentación política. (EFE)

 

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