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Las consultas por WhatsApp, enloquecen a los pediatras

Los médicos se quejan de la cantidad diaria de mensajes que reciben, muchos por trivialidades

Las consultas por WhatsApp, enloquecen a los pediatras

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9 de Junio de 2017 | 02:01
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A esta altura es sabido que WhatsApp puede significar tanto una solución como un dolor de cabeza. La balanza se inclinará para un lado o para el otro en función del rol que se ocupe y del uso que se le dé. Si para los padres es un alivio contar con el pediatra de su hijo entre sus contactos, para los médicos implica recibir un tendal de consultas, de toda índole, que no distinguen días ni horarios.

“Tiene un cumple y 38 de fiebre, ¿lo llevo?”, “Te mando una foto de Juan que tiene este brote, ¿qué será?”, “No conseguí el remedio en la farmacia de la esquina de casa, ¿le puedo empezar a dar mañana?”. Los mensajes que reciben los médicos son variados. Muchos van acompañados de audios y fotos con los supuestos síntomas. Los especialistas se quejan de la falta de criterio de los padres que al tenerlos “al alcance del dedo” se sienten habilitados para mandarles WhatsApp a cualquier hora y por cualquier cosa.

“Es enloquecedor, terrible. Estás en el consultorio y el teléfono suena todo el tiempo. A veces no sabés ni quien está consultando. Te distrae. La gente no tiene consciencia”

“Es enloquecedor, terrible. Estás en el consultorio y el teléfono suena todo el tiempo. A veces no sabés ni quien está consultando. Te distrae. La gente no tiene consciencia”, lamenta María Cecila Passaro, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría, y afirma: “La verdad es que la consulta debe realizarse en el consultorio. Como pediatras les damos el teléfono para alguna urgencia, pero lo usan para todo”.

Muchos padres ven en WhatsApp la posibilidad de ahorrarse un viaje hasta el consultorio o una visita a la guardia pediátrica. Los médicos se quejan de esta actitud y advierten sobre los riesgos que conlleva: “Es un arma de doble filo. Un día vamos a hacer lío porque como no vemos a los pacientes... Te mandan la foto, la grabación de la tos y pretenden que des un diagnóstico”, cuenta Passaro y remarca la importancia de la cosulta presencial. “A veces te escriben: ‘Hace tres semanas te vi en el consultorio y me dijiste tal cosa, ahora le pasó tal otra, ¿qué puede ser?’, y la verdad es que yo tengo que mirar la foto para saber quién me habla”, sigue.

El pediatra Cesar Montali coincide en que WhatsApp debería usarse con criterio y en casos estrictamente necesarios, pero que pocos padres lo entienden así: “La gente se acuerda de algo y escribe , a cualquier horario. Si no contestás, se enojan”. El especialista cuenta que ha recibido mensajes a las tres de la mañana del estilo: “¿Me da turno para mañana?” o “Me estoy por tomar un avión y quiero saber que antibiótico puedo llevar por si al nene le agarra fiebre durante el viaje”.

“Las nuevas tecnologías vienen muy bien, pero la gente tiene que entender que los médicos tienen su vida. Muchos toman al pediatra como un servicio, y lo quieren ya”, dice Montali, y plantea que la velocidad a la que se vive hace que muchos piensen que todas las cuestiones deben resolverse inmediatamente. “No entienden que no se puede hacer un diagnóstico por teléfono, por más que me manden una foto o una placa”.

En este sentido, la Asociación Americana de Medicina publicó una guía sobre el uso ético de las redes sociales en la profesión. Advierten que los profesionales pueden sacar provecho de estas vías de comunicación para hacer difusión y prevención, pero que deben ser especialmente cuidadosos en el modo en que administran la relación con sus pacientes.

“No estamos de acuerdo en las consultas por WhatsApp, en las que los médicos no ven al paciente. Pero las redes vienen bien para prevención o para preguntas puntuales. Pero de ningún modo puede reemplazar a la consulta presencial, porque los síntomas pueden confundirse. Y la relación médico-paciente es fundamental para el diagnóstico”, dice Fortunato García Vasquez, cardiólogo, miembro de la Sociedad Médica de La Plata.

En la otra cara de los que piden diagnósticos por WhatsApp y mandan fotos y audios de los síntomas, están los que escriben por cualquier trivialidad: “Al ser un sistema gratuito la gente exagera. Mandan mensajes a cualquier hora. Es más fácil porque no ponen la cara. Al ser una cosa electrónica no les da vergüenza. Por teléfono te decían: ‘Hay perdoname...’, ahora ni eso”, cuenta Passaro.

Montali dice que en los últimos 10 años cambió mucho la relación médico-paciente. “Los padres de ahora exigen que les des el celular. Si no te lo piden en la primer consulta, te lo piden en la segunda. Y si no les das, se buscan otro pediatra. No quieren un teléfono fijo, quieren el celular para encontrarte en cualquier momento. Y es difícil decirle que no, sobre todo a papás con chicos recién nacidos. Recibo consultas permanentemente”, dice, y agrega: “Yo les digo que no pretendan que les conteste en el momento. Tienen que entender que si te pasás el día respondiendo consultas, no trabajás”.

“Me han mandado la foto con el pañal sucio, ‘¿qué será?’, te dicen. Otros se atajan: ‘te mandé el WhatsApp para que lo contestes cuando puedas’, pero la verdad es que uno siente que lo tiene que responder y sabe que los padres esperan respuesta”, dice Passaro, y lamenta: “Yo creo que se evitan muchas consultas. No pierden tiempo en una guardia, y no se dan cuenta que todos hacen lo mismo y los médicos tenemos que responder una catarata de mensajes cuando estamos en el consultorio, en nuestra casa o durante el fin de semana”.

Si bien la especialista se queja del uso que se le da en la actualidad, es optimista y cree que con el tiempo los padres se irán educando y aprenderán la forma correcta de usarlo.

En el mismo sentido, Montali plantea que “trato de educar al paciente en el consultorio explicándole qué es una urgencia en pediatría o qué deben hacer en caso de fiebre. Y les pido criterio con el uso de los mensajes”.

Para filtrar un poco los WhatsApp que recibía, el pediatra Fernando Barreda abrió una cuenta de Facebook, en la que sube notas sobre las enfermedades más comunes, detalla sus síntomas y cómo actuar en esos casos. Además, actualiza los turnos de sus pacientes.

“Las nuevas tecnologías vienen muy bien, pero la gente tiene que entender que los médicos tienen su vida. Muchos toman al pediatra como un servicio, y lo quieren ya”

“Si bien el Facebook ayuda un poco, porque ante cualquier cosa van mirando las publicaciones, de todos modos no alcanza para parar la avalancha de mensajes. Es terrible. Hay consultas importantes y otras que son imposibles y no tienen coherencia. Algunos mandan monólogos”, cuenta Barreda, que si bien contesta los mensajes trata de enseñar a los padres a manejarse.

Aunque también los médicos de otras especialidades suelen darles el WhatsApp a sus pacientes, los pediatras creen que son los “más acosados” con mensajes. “Cuando el vínculo es entre dos adultos (médico-paciente) existe una barrera invisible entre ambos que se respeta. Pero como en estos casos entran en juego los chicos, los padres se sienten habilitados para escribir cada vez que se les cruza alguna pregunta”, dice Montali.

 

 

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