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CUANDO BUSCABA LLEGAR A LA CASA BLANCA

Se cumplen 50 años del asesinato de Robert Kennedy

Se cumplen 50 años del asesinato de Robert Kennedy

rOBERT “bOBBY” kENNEDY, COMO SU HERMANO, MURIÓ ASESINADO/WEB

Hoy se cumplen 50 años del ataque de Robert “Bobby” Kennedy, el hermano menor del ex presidente John F. Kennedy, que se convirtió en la esperanza política de millones de liberales, negros, latinos y pobres en 1968, y a quien muchos recuerdan en el Estados Unidos actual polarizado y movilizado, como la esperanza liberal y reconciliadora que no pudo ser.

La década de los 60 fue una de las más violentas para la política estadounidense del siglo XX.

En 1963, el país quedó en shock al ver a su presidente, Kennedy, ensangrentado y a punto de morir durante un desfile en Texas; dos años después, las masivas represiones de protestas del movimiento de derechos civiles afroestadounidense en Alabama desnudaron el racismo del Sur, que volvió a sacudir al país en 1967 con la carnicería de la Guardia Civil en Detroit, y, finalmente, el trágico 1968.

Para muchos historiadores y analistas ese fue el año que marcó el momento de mayor tensión de esa época. En abril fue asesinado el máximo líder del movimiento negro de derechos civiles, Martin Luther King Jr, y dos meses después, apenas minutos después de ser declarado ganador de las primarias demócratas, en California, Bobby Kennedy, la figura en ascenso que despertaba esperanzas en millones de ciudadanos a sólo dos meses de dirimirse la candidatura partidaria y a cinco de la elección general. Pese a ser herido de muerte, Kennedy murió casi un día después.

Los medios y la sociedad en su conjunto interpretaron el asesinato como un nuevo acto de violencia radical, enmarcado en el clima de tensión y belicosidad que el mismo candidato denunciaba en su campaña.

EL ATACANTE

Pocos se pararon a analizar y escuchar a Sirhan Bishara Sirhan, el joven palestino que le disparó tres veces en la cocina del hotel Ambassador de Los Angeles, el bunker elegido para esperar los resultados en California.

Eran casi la 1 de la mañana y se había terminado la celebración. El joven candidato de 42 años abandonó el salón y fue a la cocina para saludar al personal, como era su costumbre. Cuando estaba por darle la mano a uno de los mozos, Sirhan disparó a Kennedy.

Sirhan había nacido en 1944 en una familia cristiana palestina de Jerusalén, cuando esa ciudad aún estaba bajo control británico. Durante la guerra que marcó el inicio formal del conflicto israelí-palestino, fue testigo de varios ataques sangriento.

Los relatos de familiares y conocidos del joven palestino pintaron una imagen de un simpatizante de Bobby Kennedy, que se sintió traicionado cuando escuchó un discurso del candidato en el que se declarada un férreo aliado de Israel.

No todos creyeron la historia de Sirhan y, como sucedió con su hermano John F., las versiones de un complot circularon durante años. Inclusive siguen vivas hoy. Según aseguran, el FBI, dirigido por el temido Egdar Hoover, un declarado enemigo del joven Kennedy, estuvo detrás del asesinato. Mientras que el motivo del ataque fue y es discutido, nadie duda que la muerte de Kennedy dejó trunca la esperanza de un giro tras una década de violencia política y de una polarización por la guerra en Vietnam.

Para Larry Tye, el autor de la más reciente biografía que piensa la figura del joven senador que aspiró a la Presidencia -”Bobby Kennedy: La Construcción de un Ícono Liberal”-, el heredero de los Kennedy convenció a millones de estadounidenses que si él había podido cambiar, el país también podía. Con su muerte y la victoria electoral republicana de Richard Nixon también murieron esas esperanzas de cambio. (TÉLAM)

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