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El “show” de las recibidas, un ritual bien platense que llena las calles de colorido

Entre el cotillón y el enchastre, por estos días el tradicional festejo está en su punto más alto. La Catedral, un imán para las fotos

El “show” de las recibidas, un ritual bien platense que llena las calles de colorido

hasta bengalas. una doctora celebra con todo el “arsenal”, junto a su familia, en la catedral/ d. alday

8 de Diciembre de 2019 | 02:38
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Como un rito esperado cada vez que el año está tocando a su fin, los coloridos y ruidosos festejos de los egresados universitarios invaden las calles platenses y capturan con su despliegue la atención de transeúntes y automovilistas.

Ya convertidas en una tradición infaltable, las celebraciones por las despedidas han atravesado generaciones y polémicas -por los enchastres que generan- pero nunca pasan de moda. Y ahora, con los primeros días de diciembre despuntando en el calendario, la “temporada 2020” de las recibidas está a pleno.

El eje de 48 entre 6 y 7, las principales calles céntricas y la explanada de acceso a la Catedral son escenario durante estas semanas de las típicas “ensuciadas” nauseabundas. Así, las caravanas de autos que circulan a bocinazo limpio detrás del flamante profesional, que viaja en el baúl o en la caja de alguna camioneta, embadurnado con engrudo, yerba y pinturas de distintos colores, entre otros líquidos y mezclas que sus familiares y amigos les arrojan, son moneda corriente por estos días en el paisaje urbano local.

Alegre cotillón, originales carteles colgando del cuerpo que indican la profesión del egresado, la ropa deshecha, la suciedad provocada por amigos son parte de un “show” que en épocas de exámenes finales se multiplica a lo largo y a lo ancho de las facultades públicas y privadas.

Como es costumbre, el ritual de la recibidas arranca en la puerta de las facultades y los institutos de enseñanza, y casi siempre terminan su recorrida frente a la Catedral. En ese escenario, por lo general semidesnudos, cubiertos de menjunje y portando carteles caseros, los protagonistas posan para fotos y videos con el templo de fondo, en el escaparate natural que les proveen las escalinatas.

Justamente, como se recordará, el año pasado se armó un enorme revuelo cuando un sacerdote tuvo una agresiva reacción con dos estudiantes que celebraban una recibida, a quienes echó del templo “a patadas”, la escena quedó filmada y se hizo viral en las redes.

El viernes, por caso, en un momento en las escalinatas de la Catedral confluyeron al menos dos recibidas -de una doctora y una bioquímica- y el espectáculo que se armó tuvo de todo: desde papel picado y serpentinas hasta coloridas bengalas.

EN TRENCITO

Ni baúl del auto, ni cabina de la camioneta. Una flamante odontóloga que festejó esta semana tuvo un transporte de lujo: se paseó por el microcentro platense en un “trencito”, acompañada por sus amigas, que hasta llevaban micrófono y altoparlantes para llamar la atención de los sorprendidos vecinos, que saludaban, aplaudían o tocaban bocina al paso de la caravana.

Otro clásico de las recibidas son los exóticos -y claro está, improvisados- cortes de pelo que en muchos casos terminan en un paso obligado por la peluquería y que son, durante las semanas siguientes, fiel testimonio de la alegría por el logro conseguido.

SIN FESTEJODROMO, ENCHASTRE

Hace un tiempo las recibidas de las facultades cercanas al Rectorado habían sido confinadas al “festejódromo”, construido especialmente en 7 y 48 para evitar los festejos sobre las veredas. Actualmente, y ya sin ese espacio en uso, la acera de la facultad de Derecho sigue siendo un enchastre cotidiano. Como se recordará, a principios de 2016 se ensanchó un tramo de 30 metros de la vereda con una doble finalidad: otorgarle un mayor espacio al paso de los estudiantes y a la vez servir como “escenario” de las clásicas recibidas. Y si bien al ensanche (que se hizo justo frente al edificio del ex Jockey) le sumaron dos hileras de alcantarillas para limpiar y que el agua escurra, la suciedad de la vereda es, a esta altura del año, cosa de todos los días. Sobre todo hay un penetrante olor que se hace insoportable para los peatones que circulan por esa cuadra.

El ritual, claro está, también se vive en lugares como los sectores del Bosque situados frente a la Facultad de Odontología y a lo largo de la Avenida 60, donde los recién graduados de Medicina, Agronomía, Veterinaria y Naturales suelen tener su celebración. Como cada año, en otras facultades, como Ingeniería, Arquitectura o Ciencias Exactas, el festejo se suele repetir en los propios espacios de las unidades académicas.

Y así como la mayor parte de las recibidas son individuales, también está el caso de quienes desde tiempo antes proyectan completar su carrera el mismo día que sus compañeros de estudio. Así, algunos coinciden en las entregas de las tesis mientras que otros eligen, por caso, rendir juntos la última materia. Qué mejor forma, dicen, de ponerle un punto final a tantos años de estudios compartidos.

El ritual no deja indiferentes a los vecinos y algunos se molestan por la suciedad que dejan

 

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hasta bengalas. una doctora celebra con todo el “arsenal”, junto a su familia, en la catedral/ d. alday

El trencito de la flamante odontóloga y un paseo festivo / g. mainoldi

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