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EL CIUDAD DE LA PLATA LUCIÓ LLENO EN EL CLÁSICO

40 mil pincharratas coparon el estadio y se fueron eufóricos

La nota negativa de la tarde la dio la seguridad: cacheos excesivos, ingreso lento y mucho malestar con Juan Manuel Lugones

Una imagen panorámica de la popular norte minutos antes de que el equipo salte a la cancha a jugar el clásico: banderas de palo formando la camiseta de Estudiantes / Sebastián Casali

Una bandera con la imagen de Sebastián Verón / Sebastián Casali

Hinchas y jugadores festejando / Sebastián Casali

Carlos Bilardo, siempre presente / Dolores Ripoll

Imagen de la popular norte / Dolores Ripoll

la sonrisa de los pincharratas / Dolores Ripoll

Por LAUTARO SEGURA

lsegura@eldia.com

Desahogo es la palabra que mejor ilustra lo que ocurrió ayer en las tribunas del estadio Ciudad de La Plata cuando Germán Delfino marcó el final del partido. Luego de un semestre duro, con más derrotas que triunfos, los hinchas de Estudiantes pudieron disfrutar de una nueva victoria clásica y comenzar la semana con una sonrisa dibujada en sus rostros.

Fueron cerca de 40.000 las personas que coparon los cuatro sectores del recinto ubicado en 532 y 25, algo que generó 6 millones de pesos de recaudación. El nerviosísimo estuvo presente durante los 90 minutos, especialmente en los minutos finales, mientras que luego fue todo alegría.

Las puertas del estadio se abrieron a las 15 y el ingreso fue lento, provocando que muchos ingresen cuando la pelota ya estaba rodando. Además el operativo de seguridad coordinado por Juan Manuel Lugones, titular del Aprevide, fue en muchos casos excesivo buscando remeras o banderas alusivas al “7-0”. Esto generó un enorme malestar en los simpatizantes de Estudiantes, quienes manifestaron su bronca a través de las redes sociales.

Más allá de esa nota negativa, después fue todo una fiesta lo ocurrido en las tribunas. Los simpatizantes calentaron el ambiente desde temprano con cánticos, algo que se fue acrecentando cuando se fue acercando la hora del encuentro. Como ocurre cada vez que el Pincha juega de local, las banderas aportaron su cuota de color. Algunas de las que estuvieron presentes fueron “Gonnet”, “23 y 68”, “La Loma”, “Centinela”, “Filial Verónica”, “Los Hornos”, “Seba”, “Mondongo”, “Los Leales”, “Tolosa Enajenada”, “City Bell”, “Lanús te ama”, “García”, “Parque Saavedra”, “Olmos”, “Abasto”, entre otras tantas.

Cuando Mariano Andújar salió a la cancha los hinchas lo recibieron con muchos aplausos, aunque Gastón Fernández fue quien se llevó la mayor ovación cuando la voz del estadio dio a conocer la formación inicial. La Gata, participe del gol del triunfo con su centro y de buen rendimiento, también fue mimado por los simpatizantes cada que vez que lanzó un tiro de esquina en alguno de las cuatro esquinas del estadio.

Uno de los momentos de mayor éxtasis fue, sin dudas, la salida del equipo a la cancha. En la Popular Sur se formó la bandera de Estudiantes con banderas de palo, mientras que los papelitos cubrieron por completo el Único cuando los jugadores pisaron el campo de juego. De fondo, y como en los viejos tiempo de 1 y 57, sonó la sirena por los parlantes.

“Esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar”, fue uno de los primeros hits que se escucharon con el encuentro empezado, algo que dejaba en claro lo importante que era para los hinchas poder sumar los tres puntos ante el rival de toda la vida.

NERVIOS, DESAHOGO Y FESTEJO

El partido se vivió con muchos nervios en la tribuna, especialmente cada vez que los jugadores de Gimnasia se acercaban al arco defendido por Mariano Andújar. La expulsión de Lorenzo Faravelli fue festejado casi por un gol ya que los simpatizantes entendían la importancia de quedar con un hombre de más. Igualmente la gran explosión llegó a los 44 minutos, cuando Lucas Albertengo infló la red con su cabezazo.

Algunos también se llenaron la boca de gol con los tantos anulados a Manuel Castro y Mariano Pavone por posición adelantada, mientras que el “uhhhh” retumbó el recinto de 532 y 25 cuando Carlo Lattanzio reventó el travesaño. La jugada de Gimnasia que los simpatizantes sufrieron más se produjo en el segundo tiempo, cuando Victor Ayala lanzó un tiro libre que cruzó toda el área.

En el final la euforia se hizo presente y los hinchas, que no querían irse, festejaron junto a los jugadores la victoria. Algunos inclusive se quedaron varios minutos en las tribunas sacándose fotos y cantando por Estudiantes.

 

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