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La Argentina y el FMI, una historia de amor y odio

La Argentina y el FMI, una historia de amor y odio

Por: Nina Negron - Yemeli Ortega

15 de Febrero de 2020 | 02:26
Edición impresa

Agencia AFP

Altibajos, episodios de amor y odio y una sucesión de tira y afloja marcan la relación de más de 60 años entre Argentina y el FMI, en los que los pedidos de rescate por parte del país han sido una constante. Pero para muchos argentinos, el FMI es una mala palabra que se asocia a recetas de ajuste y a más recesión.

“Debo confesar que con Christine (Lagarde) hemos iniciado una gran relación ya hace algunos meses, que espero que funcione muy bien y que termine con toda la Argentina enamorada de Christine”, dijo entusiasmado el entonces presidente Mauricio Macri en septiembre de 2018, poco después de pactar un acuerdo stand-by con el FMI por 57.000 millones de dólares.

Esta semana, su sucesor Alberto Fernández, negocia la postergación de los pagos de ese préstamo, según él, hasta que Argentina deje atrás la recesión y recupere el crecimiento económico.

En asuntos de deuda, Argentina tiene algunos récords: en 2001 declaró la mayor cesación de pagos de la historia, por más de 100.000 millones de dólares, y en 2018 consiguió el mayor préstamo que haya otorgado el FMI, por 57.000 millones de dólares.

El FMI “tiene una imagen muy negativa porque es visto como responsable de las últimas dos grandes crisis”, en 2001 y en 2018, explicó Matías Rajnerman, de la consultora Ecolatina.

El país -tercera economía de la región- ingresó al FMI en 1956, durante la dictadura del general Pedro Aramburu (1955-58). En todas las ocasiones, el recuerdo de lo que dejaron los tratos con el FMI son malos. Pero el peor remite a la crisis de 2001.

El FMI había apoyado el plan de convertibilidad 1 peso igual 1 dólar de Carlos Menem (1989-99), que finalmente hizo agua en el periodo de Fernando De la Rúa y desató la peor crisis de la historia del país en medio de la cual el gobernante renunció. Su sucesor, Adolfo Rodríguez Saá, que duró apenas una semana, declaró el default.

Desde el regreso de la democracia en 1983, Argentina ha tenido 11 planes con el FMI. Pero la relación fue suspendida en 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner, cuyo jefe de gabinete era Fernández, canceló 9.600 millones de dólares que aún se adeudaban al FMI. El organismo dejó entonces de realizar sus visitas periódicas y sus informes sobre el estado de la economía.

“Eran los tiempos del boom de las materias primas”, explicó el exdirectivo del FMI Claudio Loser.

Al gobierno de Néstor Kirchner le siguió el de su esposa Cristina (2007-2015), actual vicepresidenta y quien mantuvo la distancia con el FMI. Recientemente, Cristina dijo que el FMI debería otorgar “una quita sustancial” al considerar que concedió el préstamo en medio de una fuga de capitales, “violando las obligaciones” del propio organismo.

Gerry Rice, vocero del FMI, aseguró que no hubo una violación de las reglas. Pero la vicepresidenta volvió a la carga en Twitter, citando textualmente el Convenio Constitutivo del FMI: “Ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”. El presidente Fernández opinó que “la observación de Cristina es muy pertinente”.

Argentina tiene una deuda total de 311.251 millones de dólares (91,6% del PIB), según cifras del ministerio de Economía al cierre de septiembre de 2019. De ese monto, se busca refinanciar las deudas con bonistas privados, por 121.979 millones de dólares (35,9% del PIB), y con los organismos bilaterales y multilaterales, por 72.679 millones (21,4% el PIB).

En 2015, cuando asumió Macri, la deuda pública era de 240.665 millones de dólares (52,6% del PIB).

A la espera de inversiones extranjeras que no llegaron en los montos esperados, Macri comenzó a emitir deuda hasta que una suba de intereses en Estados Unidos a mediados de 2018 alejó a los capitales y provocó una devaluación y un gran incremento de la inflación que empujó a Argentina a pedir auxilio al FMI.

Según el ministro de Economía, Martín Guzmán, “el FMI es también responsable por la crisis económica y de deuda que el país atraviesa”.

Pero Loser lo ve de manera totalmente opuesta. “Los argentinos detestan la disciplina fiscal y siempre culpan a otros por sus problemas. Las autoridades siempre han responsabilizado al FMI por las medidas que tienen que tomar”.

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