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Espectáculos |EN DIÁLOGO CON EL DIA
Patricio Abadi: “hay una compulsión a vendernos como una cáscara vacía”

Dueño de una producción diversa hilvanada por “el humor, la emoción y el arrebato poético”, el dramaturgo y actor trae “Antihéroe off”, una ficción embebida de realidad sobre la perseverancia, la pasión y el amor de un padre a su hijo

Patricio Abadi: “hay una compulsión a vendernos como una cáscara vacía”

patricio abadi posa con los guantes de su “hamlet balboa” y artaud, la tortuga de “remo”, su antihéroe “off”

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

2 de Julio de 2022 | 04:31
Edición impresa

Pasión, ternura, perseverancia y amor -sobre un colchón ficticio que cobra vida con elementos de la vida real- son algunos de los estados por los que Patricio Abadi transita en “Antihéroe off”, la elogiada obra que escribió y protagoniza, bajo la guía de Paula Marrón, y que traerá por primera vez a La Plata.

Se trata de un material estrenado en 2015 y que, desde entonces, gira -como su protagonista- por el mundo: en el escenario, Abadi es “Remo”, un apasionado actor independiente en lucha por generar los recursos económicos que le permitan viajar a Inglaterra para reencontrarse con su pequeño hijo. Así, no dudará en aceptar cualquier rol, desde el extraño cantante “Chucker” con aires a Sandro, pasando por el electrizante “Trompa de Falopio” hasta llegar a “Hamlet Balboa”, su delirante versión del clásico shakesperiano al que tiñó con el swing y los golpes de Stallone.

Autor de obras como “Ya no pienso en matambre ni le temo al vacío” y “El estadio de arena”, y coautor del fenómeno “El equilibrista”, la producción de Abadi es diversa e incluye otras piezas con estéticas diferentes, como “Frida Kahlo” y “La poeta y su novia actriz”, con las que se siente del mismo modo expresado. Es el humor, aún en lo dramático, lo que conecta sus trabajos, aclara.

Recién llegado de una gira de 40 días por Europa, un viaje que define como “de crecimiento personal y profesional”, Abadi parece haber dejado atrás en su vida real a aquel protagonista de su obra con el que parece resumir la situación general de los actores del “off”. Él, se encuentra “disfrutando la cosecha de 20 años de trabajo”, orgulloso de las “situaciones alucinantes” que está viviendo, desde la internacionalización de su trabajo -acaba de debutar como autor en Israel y España, donde participó en Madrid de la Feria del libro con una de sus obras, por ejemplo- hasta haber ganado la Beca a la Creación del INT para montar otra de sus piezas más conocidas, “Relatos de amor y locura”.

En diálogo con EL DIA, Abadi se refirió al material que presentará el sábado 9 de julio en Teatro Estudio, 3 entre 39 y 40. Las entradas se pueden reservarse por Alternativa Teatral.

-Hay algo de “Antihéroe off” que hace que nos creamos por completo ese cuento. ¿Qué es? ¿Cómo lo lograron?

-Con la directora Paula Marrón trabajamos muy alineados en el objetivo de crear un personaje verdadero, cercano y tangible. La historia está apoyada sobre algunas experiencias personales combinadas con situaciones ficcionales atravesadas por la emoción y el humor.

-¿Hubo una situación personal que derivó en la creación de esta obra?

-Somos pasajeros de una contemporaneidad tecnocrática y pareciera que no terminamos de metabolizar el progreso a favor de nuestros anhelos. Hay una compulsión a vendernos como una cáscara vacía, como si la auto-imagen contuviera en sí misma algún valor interesante. Se ha incrementado mucho la histeria virtual y hay una pérdida de la vida ritual, es decir de las experiencias reales que dejan huellas en el cuerpo y dignifican nuestra alma. Con “Antihéroe” la propuesta es volver a ese laboratorio de las pasiones para poder soñar, incluyendo la vulnerabilidad y la fortaleza que se despliegan cuando se persigue un deseo.

-¿Creés que cuando una historia ficticia tiene base en la realidad hace que el espectador la sienta más verídica?

-Siempre y cuando la propuesta sea auténtica. Confío mucho en las directivas de Paula, quien me pide que no me aleje de la sensibilidad. Y ese código es algo más que un concepto de puesta en escena porque acarrea como sustento una ideología estética. La decisión consciente de presentarse frente al público a corazón abierto. Y en ese sentido cuando uno elige el camino de la sinceridad para la comunicación eso retorna traducido en afecto y gratitud. Valoro mucho a los intérpretes y a las personas que tienen coraje e integridad como para ofrecer una verdad, sea cual fuera, porque así como la energía del ocultamiento corroe, cancela y envenena, en la transparencia se establece un contacto con algo esencial del ser humano. Eso colabora para ir en busca de la conexión con lo divino que, creo, es uno de los motivos por los cuales nos subimos a un escenario.

-¿Qué es lo más interesante para vos en esta frontera tan difusa entre la ficción y la realidad en la que te solés mover?

-Las situaciones de la vida, desde las más sutiles hasta las más estridentes, me proponen una posibilidad creativa. Es decir, tanto lo que pasa en la mesa de al lado de este bar así como las fantasías que viajan por mi cabeza pueden transformarse de igual manera en carne de ficción. Miro la vida con esa lente. Es un ejercicio casi inconsciente. Una operación mental innata y estimulada por los años de práctica. Ante algún estímulo visual o emotivo, es como si hubiera una suerte de alquimista adentro mío que empieza a transformar en escenas teatrales los retazos de la realidad.

-La obra habla mucho sobre actuación, métodos, conceptos y hasta críticas a establecidos teatrales. ¿Qué te interesaba de explorar por acá?

-Mi lenguaje es el humor, la emoción y el arrebato poético. Más allá de que aprecio las virtudes técnicas, lo que me conmueve de un artista siempre va por otro lado. No sé muy bien que es. Son fuerzas de empatía. Afinidades. Los métodos por sí solos no son más que teoría. Cobran importancia en la medida que ayuden a detonar el destello singular que anida en el interior de cada intérprete.

-Es una obra con mucho texto, pocos recursos escenográficos y con muchísima entrega física. ¿Fue difícil lograr esta actuación?

-Siempre tuve cierta fascinación por llevar al cuerpo a situaciones de agotamiento extremo. En el fútbol o en el escenario. Acaso en ese paroxismo, uno se encuentra exhausto pero a salvo de la mente y mucho más disponible para la aparición de estados más reveladores.

-¿En qué situaciones te ves -o te has visto- como un antihéroe?

- Yo me veo como un antihéroe en la medida que nunca me he sentido atraído por reproducir los lenguajes de moda, es decir, trato de ser auténtico, no siento la necesidad de subirme a las expresiones hegemónicas, “lo bien-pensante” o lo políticamente correcto. La ficción, que es mi campo de acción, está para subvertir, manifestar lo plural, el yin y el yan. No veo el arte como un espacio para “quedar bien”. Me gusta juntarme a crear con otros artistas para apreciar sus universos e intento estar siempre abierto siempre al aprendizaje que surge de esos encuentros.

-¿Y cómo un héroe?

-Me sentí un héroe el mes pasado al poder estar compartiendo un momento profesional importante junto a mi hijo. Poder sentir que todo es efímero, que nada es tan importante y nadie es indispensable, pero tanto los momentos difíciles como los más luminosos se viven mucho mejor cuando sentís a tu lado la incondicionalidad de la gente que amás y te ama.

-¿Cómo fueron tus inicios en la dramaturgia? ¿Fue una necesidad?

-Venía de la narrativa y la actuación. Pasé el ingreso al Conservatorio en la Emad y allí conocer a Mauricio Kartun fue trascendental para poder identificar que mis historias tenían posibilidades teatrales.

-Sos el coautor de “El equilibrista”. ¿Cómo analizás el suceso de esa obra?

-“El equilibrista” es un acontecimiento increíble. Cinco temporadas llenando teatros de todo el mundo. Ya es un fenómeno y va camino a ser un clásico. Es un honor ser autor en ese espectáculo y corresponde destacar el admirable trabajo actoral de Mauricio Dayub que la viene rompiendo en todos los escenarios donde vamos con la obra.

-¿Qué es lo que más te entusiasma del debut de “Antihéroe off” en La Plata?

-Amo La Plata. Es una ciudad que admiro y un público que siempre quiero encontrar. Además, de allí es oriunda, Julieta Vallina, una gran amiga que partió hace poco. Actuar en su tierra me conmueve mucho. Julieta dejó una marca imborrable en quienes la conocimos. Confluían en ella la belleza, el talento y la inteligencia. Una hermosa persona. Tantas manifestaciones de amor hacia ella por parte de toda la comunidad artística son el resultado de su luminoso paso por esta vida.

“Hay una pérdida de la vida ritual, es decir de las experiencias que dejan huellas en el cuerpo y dignifican nuestra alma”

“Me veo como un antihéroe en la medida en que nunca me he sentido atraído por reproducir los lenguajes de moda”

 

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