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25.2.2018
EL SANTO PADRE EN CHILE EN VIAJE APOSTÓLICO

Los argentinos asisten a la misa papal, un “premio consuelo” a la espera de su visita

Muchos hicieron esfuerzos para viajar al país vecino. Otros residen allí. Algunos aceptan que el Papa tiene sus tiempos, y otros no

Los argentinos asisten a la misa papal, un “premio consuelo” a la espera de su visita

Vista general de la multitudinaria misa al aire libre oficiada por el papa Francisco ayer en el parque O’Higgins, en Santiago de Chile/AFP

Santiago de Chile
Gerard Soler

 

Cientos de argentinos asistieron ayer a la multitudinaria misa del papa Francisco en el Parque O’Higgins de Santiago, un “premio consuelo” mientras esperan con ansias la visita del pontífice a su país natal.

Los fieles argentinos resultaban fáciles de identificar entre la multitud por las camisetas de la “albiceleste”, banderas y pancartas con los colores de su país.

Todos quisieron aprovechar la cercanía de Chile y Argentina para ver de cerca al papa Francisco. Algunos viajaron en avión, y otros, la mayoría, hicieron largos recorridos por rutas desde distintas ciudades argentinas.

La “no visita” de quien fue arzobispo de Buenos Aires, de donde se marchó en 2013 para iniciar su pontificado, ha abierto un debate en ese país y ha dado pie a varias teorías.

La más difundida es la que sostiene que el Papa no va a Argentina por discrepancias políticas con el Gobierno del presidente Mauricio Macri, mientras que otros lo atribuyen a la prudencia del Obispo de Roma de no ir al país en un año electoral.

Algunos fieles argentinos, sin embargo, pidieron en Santiago dejar al pontífice tranquilo y recordaron que es el Papa de todos los católicos, no solamente de los argentinos.

“El Papa es del mundo. Para nosotros es un orgullo que sea argentino, pero él va a todos los países y eso es lo importante. No es que sea nuestro y tenga que venir a nuestro país y estamos mal porque no viene”, argumentó Florencia Aguilera.

Esta joven, que viajó desde Buenos Aires y pasó la noche en el Parque O’Higgins para conseguir una buena ubicación, considera que el debate en su país es artificial y que los argentinos no tienen ningún tipo de resentimiento hacia el primer Papa latinoamericano de la historia.

En la misma línea se expresó Juan Torreiro, también porteño, que llegó a Chile unos días antes del arribo de Francisco, para visitar a unos amigos.

“ES EL PAPA DEL MUNDO”

“El Papa decide dónde quiere ir, es el Papa del mundo, no de los argentinos. Hay que dejarlo libre y que esté con toda la humanidad”, declaró. Este argentino admitió que en su país están “esperando muchísimo” la visita del papa Francisco. “El día que venga va a ser una revolución muy grande”, aseguró.

Olga Isabel Gramajo viajó con un grupo de casi sesenta fieles argentinos en un micro desde Córdoba, y piensa quedarse en Chile hasta mañana jueves, cuando Francisco finalice su visita.

También analiza con paciencia y buen ánimo que el pontífice no haya visitado aún su país. El día que se decida, afirma, se encontrará “las puertas y nuestros corazones abiertos”.

“No es el tiempo todavía, faltan muchos otros países, no solamente Argentina. Él es argentino y a veces no hace falta que esté, sus oraciones nos llegan a todos”, explicó.

Un poco más frustrada se mostró la religiosa argentina Cristina Zapponi, que vive en Chile desde hace seis años y trabaja en un colegio de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel.

Zapponi cree que sus compatriotas están “enojados”, pero remarcó que es el presidente quien debe extender la invitación al pontífice.

La religiosa afirmó que la multitudinaria misa celebrada ayer en el parque O’Higgins ante 400.000 fieles fue una ceremonia de “consuelo” para sus compatriotas, pero confió en que la tan ansiada visita del Santo Padre sea pronto una realidad. “Hay que esperar un poquito que los tiempos sean los de Dios y no los del hombre”, afirmó con serenidad mientras se acomodaba el velo. (EFE)

 

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