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Vuelven los piratas: como no se pueden pagar todos los servicios on demand, regresa la descarga ilegal

La guerra de las plataformas acaba de comenzar y ya se registró una suba de la piratería. Esperan que la tendencia empeore en 2020

Vuelven los piratas: como no se pueden pagar todos los servicios on demand, regresa la descarga ilegal

Netflix, HBO MAX, Disney +, Peacock, Amazon Prime, Apple TV+

22 de Octubre de 2019 | 02:11
Edición impresa

El consumidor ávido (y hoy una inmensa mayoría) siempre, de alguna manera, accede a lo que quiere ver. Es un cueste lo que cueste que hizo que durante años las descargas ilegales se repartieran vía pen drives en las oficinas sin el menor escrúpulo o secretismo, o que los manteros colocaran fuera de los cines DVDs de las películas que estaban en las salas.

Pero el reino de la piratería pareció, por unos años, llegar a su fin, quedar reducido a su mínima expresión: con la llegada de Netflix y su oferta casi monopólica como plataforma a la carta, las cifras de descargas vía torrent, método favorito de los piratas, cayó más de la mitad. La comodidad de un catálogo gigante al alcance del control remoto había logrado lo que años de legislaciones y persecución no habían conseguido ni por asomo.

Pero la piratería está de vuelta, y la razón principal, señala un nuevo estudio, es que la oferta de servicios on demand se reproduce: se reproducen así las series “exclusivas” de cada plataforma, y, claro, buena cantidad de la audiencia (más en Argentina) no puede pagar los múltiples servicios. Y se vuelca a los métodos menos que legales.

Y esta historia acaba de comenzar. Hoy, la competencia de Netflix es en realidad exigua: HBO es su versión gourmet pero con un catálogo reducido, Amazon todavía no le hace cosquillas a nivel global y otras plataformas como Mubi o Qubit aparecen como una oferta solo para cinéfilos. Desde noviembre, sin embargo, comienza el desembarco de verdaderos pesos pesados a la guerra de streaming, que volverán la elección de qué servicios contratar tan complicada como la decisión de Sofía.

En noviembre debutan en Estados Unidos (con expansión global a lo largo de los primeros doce meses) Apple TV+ y Disney +: el primero incluirá de entrada una serie de shows de alto perfil, incluyendo una nueva “Cuentos Asombrosos” de Spielberg, una serie protagonizada por Reese Witherspoon, Jennifer Aniston y Steve Carell y un proyecto dramático de Damien Chazelle, director de “La La Land”; la segunda desembarcará con un catálogo furioso de todos sus clásicos, más sagas como “Star Wars” y Marvel, que además tendrán nuevas series. Y suma, además, todo el catálogo de cine y televisión de Fox. Una bomba.

Y la expansión de la oferta continúa en 2020: los estudios Warner lanzarán HBO Max, que fusionará el contenido del canal con el de la casa de cine para otro lanzamiento “pesado”, al igual que el servicio de Universal, Peacock, que también tendrá los contenidos del canal de tevé del estudio, NBC (shows como “Saturday Night Live” y “The Office”, entre muchos otros).

ANSIEDAD

Es un momento del mundo, además, donde las series han cobrado un rol central en la vida de la clase media: el 15% del tráfico, afirma el estudio elaborado por Sandvine de Fenómenos Globales de Internet, se lo lleva Netflix, y ese número virtual se ve reflejado en la vida real, donde las series dominan a menudo la conversación.

Y no quedarse afuera de la conversación, explica la sociología, es mucho más importante de lo que suena, ayudando a tejer lazos sociales y alianzas que hasta pueden tener impacto en lo material: el capital cultural no es en absoluto un bien de lujo, sino parte de los capitales que intercambiamos y que construyen nuestras relaciones de poder.

No extraña en ese sentido que en este mundo donde hay veinte nuevas series cada semana los médicos ya estén identificando síntomas de ansiedad ligados a la televisión (como ya han sido identificados respecto al uso del teléfono celular). La ansiedad por no llegar a ver todo se duplica hoy, teniendo en cuenta que ahora, encima, no se puede ver todo, simplemente porque no se pueden pagar todos los servicios on demand. Un problema que, en el futuro, estallará: para 2022 se estima que todos los grandes estudios y productoras tendrán su propio servicio.

Y entonces, la piratería: el público, fanatizado y ansioso como está, accederá a esos contenidos exclusivos cueste lo que cueste. Gastará dinero, pero también se abocará a prácticas menos que legales. Ya lo hace, según el estudio de Sandvine, que registró en los últimos doce meses, los primeros en la guerra de plataformas, un fuerte rebrote del uso de torrent, el principal método de descarga ilegal.

Desde 2011, gracias al imperio de Netflix y la comodidad de un vasto contenido a un click, el uso del torrent había bajado del 52% del tráfico de subida en redes de banda ancha fijas, al 26%. Ahora, sin embargo, tocó el 33%, y los especialistas señalan que esta tendencia volvió para quedarse.

 

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