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ESTUDIANTES DERROTÓ 1-0 A PATRONATO CON UNa conquista DE JONATAN SCHUNKE DE CABEZA

Un triunfo vital para darles oxígeno al técnico y los jugadores

El Pincha jugó bien el primer tiempo, cuando hizo el gol y hasta pudo aumentar. Luego se quedó demasiado y mostró su flaqueza física. El Patrón, que jugó 50 minutos con 10, casi lo empata en el final. El juez dejó una duda

El festejo visceral de Jonatan Schunke tras si gol, el que le dio la victoria al Pincharrata. el equipo de Benítez consiguió oxígeno / Dolores Ripoll

Por MARTÍN CABRERA

mcabrera@eldia.com

Costó un Perú el triunfo para Estudiantes. Pero lo que cuesta vale y vaya si vale: cortó una racha de 7 partidos sin victorias, volvió a sumar de a tres puntos en la tabla del descenso para 2020 y Leandro Benítez, su técnico, seguirá en el cargo por un tiempo más. Paz y tranquilidad para el plantel luego de un incendio que amenazaba con quemar este cuestionado proyecto futbolístico.

¿Mereció ganar el Pincha? Sí, por lo realizado en el primer tiempo, donde fue claramente superior a su rival y jugó los mejores 45 minutos del año. En el complemento sufrió, la pasó mal y, en el final, directamente muy mal. Pudo empatar Patronato, con alguna pelota parada o con el mano a mano de Gabriel Compagnucci, que definió demasiado abierto al palo derecho de Mariano Andújar. Se congelaron las almas de una tribuna colmada para empujar a un equipo que logró lo único que necesitaba: ganar.

Como se dijo, en el primer tiempo Estudiantes justificó el triunfo. Fue otro equipo, diferente al de encuentros pasados. Mucha entrega, tenencia de la pelota y búsqueda serena del gol. No tuvo un conductor, pero fue el uruguayo Manuel Castro quien se mostró más activo. Fue el que pidió la pelota, corrió, se mostró por izquierda y por el centro. Buscó y entregó. También asistió. Aplausos para el ex Montevideo Wanderes, uno de los puntos altos del equipo y clave en el 4-4-2 que armó el entrenador albirrojo en el arranque.

El otro abanderado dentro de la cancha estuvo en el fondo: Jonatan Schunke. Salvó un error de Sánchez con el partido 0-0, marcó el gol de cabeza a los 25 minutos y después corrió una pelota que parecía perdida (en la cancha no se percibió, pero luego la TV mostró que había salido) para generar un claro penal sobre Albertengo que desperdició Nahuel Estévez. La pelota la tenía Castro y quería ejecutar el penal. El ex Comunicaciones se lo sacó. Igual hizo Sebastián Bértoli con su remate desde los doce pasos, arrojándose sobre su poste derecho. Esa jugada pudo haber sentenciado el partido.

Estudiantes también contó con la inteligencia de Rodrigo Braña para manejar la pelota en el medio, empujar a Enzo Kalinski y generara la correctísima expulsión de Federico Bravo, que le dejó de recuerdo la marca de sus botines en su muñeca derecha. No lo dudó el debutante Leandro Rey Hilfer, que falló en algunas jugadas (sobre todo en el final) pero en esa acertó.

En los primeros 45 minutos mostró otra actitud y las primeras pinceladas de fútbol del año

 

Estudiantes en esos primeros 45 minutos mostró otra actitud y las primeras pinceladas de fútbol en el año. Fue la mejor noticia, junto con los tres puntos, que se llevó del Único.

OTRO FATÍDICO SEGUNDO TIEMPO

En la parte final todo cambió. El Pincha le cedió la pelota a Patronato, se retrasó en el campo y quiso apostar por una contra que nunca llegó. De tanto cuidar su físico le entregó un sector del campo a su rival y casi lo paga cara.

Berterame fue el jugador más peligroso en el rival, porque Gabriel Ávalos estuvo bien controlado por Jonatan Schunke y Gonzalo Jara, un jugador que salvo un pifie en el final tuvo un partido más que correcto. Algunos remates desde afuera y muchos pelotazos, hasta los 25 minutos, nada peligrosos.

Leandro Benítez tardó una barbaridad con los cambios. El primero fue el de Pablo Lugüercio por Nahuel Estévez, a los 26. Aquí el equipo perdió la vertical. No entró bien el Payaso, justo cuando sus compañeros empezaron a mostrar su cansancio. Lucas Albertengo ya no recibió la pelota y Edwar López no supo para dónde correr. El Pincha se empezó a desvencijar, más allá la chance clarísima de Enzo Kalinski a los 39 minutos, cuando Bértoli le sacó el segundo gol.

A falta de dos minutos llegó otra pelota al corazón del área, la única manera que tenía la visita de empatar el partido. Fueron todos los jugadores al punto del penal y el árbitro cobró una infracción, segundos antes que Germán Berterame rematara al gol. Las dudas y el silencio se dieron un beso en las tribunas del estadio Ciudad de La Plata.

Peor fue la última jugada del partido. El reloj marcaba 47:50 y el pibe Juani Díaz no daba más. Un calambre (o algo más lo dejó en una pierna). Entonces por allí atacó Patronato. Pase en diagonal para Gabriel Compagnucci, que solo ante Andújar remató con tres dedos al segundo palo. Era el empate y un baldazo de agua helada que esta vez no cayó sobre el cuerpo de Estudiantes sino en un costado.

Un minuto más y final. Ganó Estudiantes, que se reencontró con el triunfo y volvió a sumar en la tabla que menos glamour tiene: la del descenso. Tomó una bocanada de aire y ahora Benítez tendrá tiempo para trabajar y recuperar físicamente a un equipo que tiene serios problemas. Pero, como suele decirse, con los tres puntos todo es más fácil.

 

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