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TENDENCIAS

La música se pone verde: el feminismo copa las reproducciones

Jimena Barón, Miss Bolivia y Lali Espósito, entre otras, vuelcan todo su compromiso contra el machismo en sus letras, y alcanzan un rotundo éxito empujado por una juventud militante

Jimena Barón, súper sexy, en el videoclip de “la cobra”, exitoso adelanto de su nuevo disco / web

Lali se burla de los hombres junto a Thalía

Miss Bolivia

“Soy la cobra que se cobra todo lo que hiciste, bebé. ¿Pensabas que era gratis lastimar? Y andar pisando todos mis pedazos, bebé”, lanza Jimena Barón, combativa, en su nuevo single, “La cobra”, un éxito total en las redes que sumó 3 millones de reproducciones en solo un día y ya duplicó esa cifra. Todo, a caballo no solo del magnetismo de Barón y de los ritmos urbanos, sino de una letra que dispara empoderamiento femenino.

En ese sentido, Barón es también la cobra que cobra... unos buenos mangos: las letras feministas y combativas son una de las fórmulas del éxito en el panorama musical contemporáneo, y suponen una importante subversión a las narrativas románticas que dominaron la música pop femenina. De canciones de amor, galanes y suspiros, la nueva ola feminista musical, imparable y brava, pasó a cantar con Barón “a ver si ahora te animás que me hice piedra de tanto aguantar, que tanta mierda me hizo hasta engordar, y crezco y crezco, y me hice grande: ya te puedo aplastar”.

Cierto es que la música siempre tuvo himnos feministas y voces empoderadas, desde “Respect” de Aretha hasta las canciones de libre sexualidad de Madonna y los himnos que no piden permiso ni perdón de Amy Winehouse. Pero el pop radial, y más en Argentina, históricamente narró otras historias, imaginando un público teen enamorado de los galanes de telenovela, con recortes de Carlos Mata y Gastón Pauls en todo el cuarto (¡esos ojos!) y gastando miles de australes o pesos en llamar a la hot line de Luis Miguel, donde te atendía una grabación del Sol mexicano.

Pero hay otro tipo de público, y la industria se ha percatado: hoy los intereses de la juventud pasan por la militancia feminista y las estrellitas pop se embanderan con la causa, mientras cantan a la independencia antes que al amor y escalan los charts.

Barón ya había empezado a cantar como poderosa mujer en “La tonta”, y redobla la apuesta con sus últimos singles, uno de los cuales grabó junto a Miss Bolivia, otra referente del colectivo artístico feminista y de la canción empoderada: juntas lanzaron “Se quema”, que también subió rápido en las listas locales y latina.

“Usted me quiere así, fina y completa, solo así se me respeta, meta y meta, dándole a la dieta para la figura escultural y la silueta. Pero ando por otro camino, más bien ando por otro planeta, así que, sube la bragueta, cabrón, porque hoy no traje bragas, traje la escopeta”, cantan: está claro cuál es ese otro planeta, y está claro que el príncipe azul se ha convertido, en la narrativa musical pop de este siglo, en el príncipe opresor, en esta era donde las violencias contra la mujer, antes naturalizadas, se han destapado y “ya no nos van a poder callar”, como dice “Se quema” (el patriarcado).

FRASES POLÉMICAS

Consigna, claro, que replica la frase lanzada por la Colectiva de Actrices al denunciar a Juan Darthés por la violación de Thelma Fardín, y que se volvió remera, bandera y hasthag a la velocidad de las redes sociales. Pero otras frases que lanzan Barón y Miss Bolivia, en cambio, son resistidas dentro del debate interno sobre el feminismo.

“Ya me cansé de que te metas, ya me cansé de que me digas que esté quieta, que sea dócil, tranquila, discreta, de que te asuste cuando mostramos las tetas”, cantan, y luego “te meneo y muevo el culo, como poeta”, y no han sido pocas las voces que han criticado, particularmente a Barón, por exhibir su cuerpo: para ellas, Jimena confunde en su constante posar en tarlipes empoderamiento, liberación sexual y corporal, y alegría, con un exhibicionismo que sigue estando atravesado por la mirada y el deseo masculino.

Y no es la única polémica que los versos pop han despertado: este año, meses atrás, colaboró con Thalía en “Lindo pero bruto”, una burla a los hombres “huecos” que fue resistida en algunos sectores: la canción juega a invertir el modo en que los hombres ven a las mujeres, solo a partir de su atractivo físico, pero muchos opinaron que al replicar el mismo mensaje pero al revés no se trataba de una canción liberadora, sino que perpetuaba ciertos estigmas y mensajes.

“Tú tienes el cuerpo duro y el cerebro en blanco, ¿por qué no te lees un librito de vez en cuando? Eres lindo pero bruto, seduces pero sólo con el bulto”, canta Lali (para muchos, en una canción dedicada a Mariano Martínez con muy poca sutileza), y luego “calladito es que te veo más bonito”, que remite necesariamente a los silencios a los que fueron forzadas las mujeres históricamente, e incluso recientemente, apareciendo calladitas y sugerentes al costado de algún conductor masculino en cualquier envío televisivo. Para botón de muestra, todo el staff de bailarinas de “ShowMatch”...

Y Lali siguió con sus letras: meses después, estrenó “Somos Amantes”, en el que le pone voz a un himno para mujeres empoderadas que van al frente, que van por delante y no por detrás. “No me dejo amarrar, solo quiero ser tu amante, si eres bueno en la cama, sé que llamaré mañana”, entona, en un himno a la liberación sexual femenina y la subversión de los roles tradicionales.

Y es que más allá de los debates, este tipo de versos vitales, llenos de libertad, desencajan al movimiento de lo políticamente correcto, y magnetizan a una juventud que se cansó de pedir permiso con un mensaje desfachatado. Y, al final del día, lo que promueven estas odas feministas es correrse de ese lugar donde te controlan el cuerpo, te dicen qué hacer: “Piensas que soy Cenicienta, quieres intentar, yo te haré estallar, tus zapatos no me entran”, lanza con ritmo Barón en “Se quema”. Esas restricciones de cristal ya no van más: la juventud feminista baila descalza.

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