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El Banco Central, con mayor poder de fuego para evitar corridas y controlar al dólar
El Banco Central, con mayor poder de fuego para evitar corridas y controlar al dólar

Por: Ricardo Rosales
prensa.rosalesr@gmail.com

18 de Julio de 2019 | 03:50
Edición impresa

En medio de la campaña política, con volatilidad financiera y riesgo electoral por delante, la decisión más relevante del último desembolso del Fondo Monetario Internacional a la Argentina, es la ampliación del poder de fuego al Banco Central para enfrentar una eventual corrida cambiaria o una mayor dolarización en los próximos meses. El lunes, el staff del organismo internacional hizo público el reporte con la cuarta revisión del programa que realiza algunos ajustes y comentarios en las proyecciones de crecimiento de la economía y la inflación, que eran bastante previsibles: que el pronóstico para 2019 será de una caída de 1,3% y de 1,1% el crecimiento para el 2020, elevando el IPC (Índice de Precios al Consumidor) para este año a 40% respecto del anterior 30%.

Pero más allá del lenguaje duro empleado por los técnicos del organismo internacional, en la práctica este cuarto informe vuelve a redoblar la apuesta y otorga más instrumentos para permitir al Gobierno extender la paz cambiaria, o enfrentar eventuales turbulencias luego de la fecha de las PASO. En concreto, el Fondo Monetario permite al Banco Central a intervenir en el mercado del dólar a futuro hasta unos 6.600 millones de dólares adicionales a los acordados con anterioridad. El reporte oficial detalla que a fines de septiembre, la posición vendida de dólares a futuro podrá llegar hasta 3.600 millones, frente a los 1.000 millones establecidos con anterioridad. Y como desde fines de junio el Banco Central tiene ya una posición de 3.000 millones, su capacidad de intervención llega hasta los 6.600 millones de dólares mencionados.

En el mercado de contado, el Fondo Monetario no establece una cifra exacta que amplíe la capacidad de intervención, pero flexibiliza el cálculo del NIR (Nivel de Reservas Internacionales), al establecer que se introduce un ajuste a la meta del NIR para el Banco Central, por las eventuales ventas de dólares que realice en el mercado para estabilizar los precios. Podría haber un ajuste a la baja del cálculo de las reservas netas, en función de las subastas que realice. La incógnita que origina esta cláusula es muy amplia: ¿Cuánto más permitirá el organismo internacional al Banco Central a licitar dólares? ¿Permitirá todo lo que pida el mercado si hay otra corrida cambiaria o habrá límites desconocidos que podrían sorprender a los privados en el mercado?

No parece razonable deducir de lo anterior que el Fondo Monetario autorizaría cualquier cifra, pero sí que coloca al Banco Central en una posición más cómoda. Guido Sandleris, el jefe del BCRA, al igual que el ministro Nicolás Dujovne, vienen repitiendo que con los instrumentos anteriores, el gobierno tenía suficiente poder de fuego para abortar un nuevo intento de corrida al dólar. En el mercado, a su vez, distintas estimaciones sugieren que el margen gubernamental es bastante amplio, pero subsisten dudas sobre si las reservas en dólares alcanzan para todo. Con estos ajustes anunciados en el último reporte del FMI, los márgenes de maniobra serían suficientes. La suba de la cotización del dólar en días pasados (ayer mostró una baja), junto con recortes en las tasas y baja en el índice de riesgo país, sugieren que ese movimiento no se trata de una escapada de la moneda norteamericana, sino de evitar un retraso de la paridad con el peso.

En la economía real, con disparidades, el escenario se presenta algo más positivo: las tendencias recesivas comienzan a ceder. La producción industrial cayó 6,9% anual en mayo, comparativamente mucho menos de lo ocurrido en marzo (-13,9%) y abril (-8,7%). Lo cual significa que desestacionalizados, el índice volvió a registrar una variación positiva, de 0,6% mensual. Algo similar pero más palpable, ocurre con la construcción. En mayo se registró una caída de 3,4% interanual pero, sin estacionalidad, el sector registra una mejora de 2,3% respecto de abril. Otro indicador es la recaudación de impuestos vinculados a la importación que ceden lentamente. En junio los ingresos en dólares por recaudación de aranceles mermaron un 5,7% interanual, cuando en abril fue de -48,6%. Y el IVA DGA registró una baja de 20,5% respecto un año atrás, cuando en abril llegó a -46%.

Y con respecto al campo y sus exportaciones, lo ocurrido hasta mediados de año puede ser otro factor a influir en el mercado del dólar. En los primeros seis meses del año y de acuerdo con Ciara, la cámara que agrupa a las empresas del sector oleaginoso, las ventas fueron 7,3% inferiores a igual período del año pasado, con otra diferencia sustancial: este año la cosecha es mucho mayor. En junio, la liquidación de divisas fue 42% menos que un año atrás. Podrían estar influyendo distintos escenarios externos o especulaciones sobre el valor del dólar, de cualquier manera se podría suponer que el ingreso de agrodólares sería mayor en los meses que restan del año.

“En la economía real el escenario se presenta algo más positivo: las tendendencias recesivas comienzan a ceder”

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