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ALFARO ACERTÓ EN LA PLANIFICACIÓN Y EL XENEIZE FUE UN AVIÓN

Qué altura ni altura ¡Esto es Boca!

Goleó 3-0 a la Liga y araña el pase a la semifinal de la Libertadores. Ya sueñan con una revancha contra River, que hoy se mide con Cerro

Buffarini y Ábila festejan el tercer gol de Boca, que tuvo una noche soñada / AFP

Ábila ya desparramó a Gabarrini en el piso para quedar solo frente al arco y abrir el marcador / AP

Boca metió un pie y medio (y tal vez un poco más) en las semifinales de la Copa Libertadores tras golear ayer 3-0 a Liga de Quito en condición de visitante. El equipo comandado por Gustavo Alfaro golpeó en los momentos justos manejó los hilos del partido y llega más que tranquilo a la vuelta en La Bombonera de la semana próxima. ¿Los goles? Ramón Ábila, Emanuel Reynoso y Luis Caicedo en contra

El DT boquense en la previa metió mano en el 4-4-2 que venía usando para reacomodarse defensivamente en el campo de la Liga con un 4-2-3-1. Por delante del tándem conformado por Marcone y Capaldo puso MacAllister por derecha, Zárate por izquierda y Salvio por el centro, justo detrás de “Wanchope” Ábila.

Estos últimos cuatro jugadores fueron claves para Boca en el arranque del partido porque Liga mostró muchísimos problemas para marcarlos y por momentos les dio espacios para que controlen la pelota y generen situaciones de gol.

Por este motivo, el tanto de Ábila a los 10 minutos no sorprendió a nadie: Wanchope recibió un pase filtrado exquisito de MacAllister, desparramó al arquero Adrián Gabbarini con una gambeta y definió con el arco en soledad para el 1-0.

Este tanto fue un verdadero baldazo de agua fría para el equipo local, que tardó en reaccionar y le permitió a Boca controlar el partido y generar nuevas chances para ampliar el marcador. Wanchope, por ejemplo, tuvo una muy clara tras un quite en el medio que pasó muy cerca del palo izquierdo.

En una primera etapa de saldo positivo, Boca tuvo una sola mala noticia: Zárate se retiró lesionado a los 20 minutos y Alfaro tuvo que quemar un cambio rápido haciendo ingresar a Bebelo Reynoso, que se ubicó en el corazón del mediocampo para intentar desesperar a Liga haciendo mover la pelota.

Para el equipo ecuatoriano fueron todas malas en los primeros 45 minutos porque, además de irse al entretiempo 1-0 abajo y con un preocupante rendimiento, a los 47 minutos Orejuela le metió una durísima “plancha” a Reynoso y vio con justicia la tarjeta roja.

¡DE ROSSI TENÍA RAZÓN!

“Bebelo es un fenómeno”, había dicho el martes Danielle De Rossi y, a los 2 minutos del complemento, el ex Talleres lo demostró. Reynoso se hizo cargo de un tiro libre en la puerta del área y con una enorme calidad la metió contra un palo para el 2-0 de Boca.

Este gol le permitió al Xeneize jugar aún más tranquilo que en el primer tiempo, mientras que Liga se mostró con las defensas bajas por el nuevo golpe. Estar perdiendo 2-0 como local, no pudiendo aprovechar ni siquiera la altura, fue un gran golpe para los futbolistas del conjunto ecuatoriano que tuvieron una noche para el olvido.

En la última media hora de partido fue todo de Boca, que llegó a un justo tercer tanto a falta de 9 minutos: Ábila presionó en la salida, se fue mano a mano con el arquero y, tras una atajada de Gabbarini, la pelota rebotó en Caicedo y se metió dentro del arco.

El próximo miércoles, también desde las 19:15, se volverán a ver las caras en La Bombonera. La historia parece liquidada y Boca está virtualmente clasificado a las semifinales del máximo torneo continental. Liga, que jugó muy mal ayer en su casa, necesita más que un milagro para poder dar el golpe en nuestra país.

¿OTRO SUPERCLÁSICO COPERO?

Solamente una catástrofe dejará afuera a Boca de las semifinales de la Libertadores y, si River logra superar a Cerro Porteño (hoy juega la ida en el Monumental, ver página 3), los dos principales clubes de nuestro país se volverán a ver las caras.

La final de la edición anterior aún está muy fresca y será una buena revancha para el Xeneize, que sintió y mucho aquella derrota del 9 de diciembre en el Santiago Bernabeú. En caso de volver a enfrentarse, la ida será en el Monumental y el desquite en La Bombonera.

En este contexto, el único que podría evitar una nueva serie copera entre River y Boca es el Cerro Porteño de Miguel Ángel Russo, que en esta Libertadores ya se cargó a un equipo argentino: San Lorenzo.

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