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Fredy Villarreal fue uno de los actores argentinos que dio positivo de coronavirus, y no la pasó nada bien. Si bien estuvo internado en terapia intensiva con un cuadro de salud que encendió alarmas, el actor se recupera de forma satisfactoria.
Debido a los miles de mensajes que recibió, Fredy se expresó en las redes sociales e hizo un crudo relato de lo que le tocó vivir. A través de un video, y con una voz claramente herida por el virus, contó: “Primero supe que estabas amenazante. Luego lanzaste toda tu furia de fuego para ver con qué podías vulnerarme, y te hice frente con hidalguía. Empezaste a quemarlo todo alrededor, mientras corría a refugiarme herido, atacado y cansado, salvando lo que tenía a mi alcance. Hasta que tuve que esconderme de tu frenética destrucción, feroz con quien te desafía”.
Y continúo: “Pero en un momento, me perdiste de vista. Tirado en el piso, desnudo y en el piso caliente, vi cómo destruiste todo. Como quemaste todo, sin ver porque tus llamas enceguecidas no dejan de jactarte de tu frenética destrucción. Solo querías ver a quién ganabas y no lo que ganabas. Tan bajo me siento haber caído, tan en el fondo, desbastado, que el solo hecho de pensar en no caer más, me eleva. Entonces, es ahora donde pienso cuánto más de pie me encuentro. Sí, mirame dónde estoy. Allí, donde todo está roto, mi pulmón guarda un aliento. Allí estoy, en el piso, donde ese poquito de oxígeno que me queda, le da fuerza a mi pecho y a cada rincón de mi cuerpo. A cada tendón, para que se tense y se estire, y pueda ponerme de rodillas una vez más, sobre las frías cenizas que han quedado”.
Luego, el humorista siguió el relato diciendo que “me levanto, construyo y vuelvo a crecer de a poco, fugándome a donde no me puedas encontrar de nuevo y negociar con mis propias sombras. Alzo los escombros de mi cuerpo de nuevo, que de seguro tomarán otra vez sus formas y forjar una nueva estructura. Ahora me descubriste, me ves de nuevo, ahora. ¡Levantándome, soy visible otra vez! ¿Pero qué les pasa a tus llamas? Me esperan ahora, desafiantes, sin avanzar ni un ápice. Dosificás tu fuego, cuando mi fortaleza crece. Estoy de vuelta, con más fuerza, siento ahora tu inmenso respeto. En la adversidad, rendirse es una posibilidad que se te va a presentar, junto con fallar y acertar. Sólo sé lo que no quiero. Rendirme”.
“Porque perdería la posibilidad de acertar o de simplemente fallar, cualquiera de las dos es el camino para ganar. Creo que sólo Dios sabrá si alguien debe ganar esta batalla. Porque quizás para él sólo sea suficiente saber que el mal existe , pero que una fuerza divina lo puede contener. Aquí estaré entonces, nunca perdiéndote de vista, siempre preparado para demostrarte a lo que puedo llegar, si fuera necesario. Vamos hoy, vamos hoy, un poco más. Aprendí que la mayor altura se tiene, en la menos caída posible. Eso te elevará para siempre. Aquí estoy, desde la cima… las llamas se alejaron. Para mis hijos este mensaje, y para todos los que aprendan a vivir con fuerza. COVID 2020. Hay esperanza”, terminó su relato.
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