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En el municipio y el concejo deliberante debaten el código de convivencia

El vandalismo ya es una plaga que arrasa con el patrimonio urbano en casi todos los barrios

Paredes recién recuperadas son pintadas con graffittis; bolardos y macetones en los rincones peatonales están destruidos o desaparecen; los juegos de las plazas, dañados

una postal lamentable: recientemente pintado, el muro de 48 entre 3 y 4, en el ex mercado, ya está dañado por los graffittis/ dolores ripoll

en diagonal 80 -foto-, y diagonal 74, donde crearon los reparos peatonales, la mayoría de los macetones fueron dañados/ dolores ripoll

Caminando sobre el tapiz de vidrios rotos que deja en calles y veredas cada fin de semana, el transeúnte llega a la manzana del Viejo Mercado, en 4 y 48; al levantar la vista, nota que los muros perimetrales recién restaurados ya están cubiertos por graffitti; y unos metros después, a punto de cruzar la diagonal 80, descubre que ya no están los bolardos flexibles de las zonas peatonalizadas, y que los macetones fueron destruidos o no existen más.

Como ese transeúnte anónimo, cada platense experimenta sin solución de continuidad su encuentro cotidiano con el vandalismo. Si es comerciante, puede que al llegar a su negocio del centro encuentre los escaparates hechos trizas; si tiene un auto que “duerme afuera”, quizás lo halle quemado una mañana cualquiera; si apuesta por la educación pública, deberá aportar tiempo y dinero para que la cooperadora reponga elementos de estudio y mobiliario incinerados, robados o rotos de la escuela de su hijo.

En la saga interminable de hechos naturalizados -y generalmente impunes- que en mayor o menor medida deterioran la calidad de vida urbana, hay más: si el vecino lleva a su familia a disfrutar de una plaza o parque, se topará muy probablemente con juegos y bancos rotos, o columnas de alumbrado pintadas con los colores de alguno de los dos grandes futbolísticos locales; si planta un árbol, eventualmente lo hallará quebrado; si hace jardinería y saca una pila de ramas medianamente secas, hay chances de que durante la madrugada se conviertan en una hoguera.

En el municipio, que apuesta a la entrada en vigencia de un nuevo “código de convivencia”, actualmente en debate, como espaldarazo para políticas de control y sanción de este tipo de contravenciones y delitos, calculan que cada año generan pérdidas equivalentes al costo de más de 800 cámaras de seguridad.

“Cada vez que se detecta un hecho de vandalismo se avanza con la recuperación de los elementos” señalan en la secretaría de Espacios Públicos y Gestión Ambiental, donde subrayan que entre los hechos que perjudican o afectan al patrimonio comunitario se cuentan roturas de luminarias, tableros y dispositivos eléctricos, robos de plantines y retoños, pintadas, graffitti tanto en domicilios como en monumentos, ataques a las fuentes y los juegos de las plazas, pintadas en torres de alumbrado”.

“Los arreglos que se llevaron adelante durante 2017 implicaron una inversión del tenor de lo que se podría haber utilizado para adquirir más de 800 dispositivos para monitoreo”, se explicó.

En el perímetro de la manzana del antiguo Mercado Buenos Aires, entre 3, 4, 48 y 49, se desarrolla una programa de remodelación y puesta en valor que arranco en octubre pasado, con un convenio entre la Suprema Corte de Justicia bonaerense y la Municipalidad de La Plata.

El proyecto contempla la colocación de nuevas luminarias, rampas, bancos y cestos de basura en toda la manzana, la plantación de nuevos árboles y la “jerarquización estética” de las cuatro esquinas para “generar un espacio de descanso y estadía para los peatones”. Entre las tareas que ya se habían completado estaba la limpieza y pintura de los restos del muro del antiguo centro comercial; sin embargo, ya fueron cubiertos con pintadas y pegatinas.

En las últimas semanas, recrudecieron los ataques contra un blanco novedoso pero ya predilecto para los vándalos: los parantes flexibles o bolardos que colocó el Municipio en numerosas ochavas de la Ciudad para evitar que se estacionen vehículos sobre el espacio pintado de color arena, destinado a expandir el área peatonal.

Los primeros fueron colocados a mediados de abril del año pasado en distintos tramos de la diagonal 74, y luego se extendieron a diagonal 80 y otros ejes urbanos; también se instalaron maceteros con plantas decorativas; hoy en día es casi imposible hallar uno de estos sectores intacto.

Oportunamente, desde la subsecretaría local de Movilidad Urbana se señaló que “se mantiene un constante control sobre los dispositivos instalados en diversas zonas de la ciudad, por lo que tanto los bolardos que fueron dañados por algún vehículo, como los vandalizados o removidos sin autorización, van siendo reparados o reemplazados, en los casos que sea necesario”.

Otra de las plagas de turno que dañan los espacios creados para el descanso y la recreación de todos los platenses son las pintadas futboleras que procuran “sistematizar” predios enteros marcándolos con los colores del equipo favorito. Hace poco más de un mes, árboles, luminarias, nomencladores, cabinas de servicios, semáforos, cordones y bancos de varios parques, ramblas y plazas cayeron en la volteada y amanecieron albirrojos o albiazules.

Desde la Comuna se manifestó entonces la intención de suscribir un acuerdo con los clubes para trabajar en conjunto sobre la generación de conciencia.

“El intendente Julio Garro quiere firmar con las autoridades de Gimnasia y Estudiantes un convenio orientado a advertir acerca de los daños al patrimonio de la ciudad que ocasionan las pintadas”, explicaron los voceros: “La idea es dar impulso a una campaña con el fin de evitar los ataques sistemáticos al mobiliario urbano”. Aún no se conocen precisiones acerca de estos mecanismos.

FUEGO INTENCIONAL EN EL PELIGRO

Durante la tarde del domingo, autores ignorados descargaron gran cantidad de residuos a metros de una escuela, en 425 casi Ruta Provincial 36 de la localidad de El Peligro. De por sí indeseable, el vuelco clandestino tomó otro cariz ayer, cuando alguien prendió fuego a la basura, generando una columna de humo que alcanzó a los chicos que entraban y salían de la escuela.

La llegada de una dotación de bomberos voluntarios de El Peligro, que sofocó las llamas y removió el lugar para evitar cualquier reignición, despejó los riesgos.

La cronología de los ataques que se perpetraron durante el último semestre es variada, profusa y desesperanzadora. A los damnificados se sumaron los comerciantes del microcentro, quienes alzaron la voz para denunciar que el vandalismo al que están expuestos sus locales cada noche ya se sumó a los “gastos operativos” propios de la actividad, tanto por la sustracción de mercaderías como por la reposición de vidrieras y persianas que terminan destrozadas, sea por delincuentes que arremeten contra ellas para robar, o sin más intención que causar daño.

En este marco, el municipio y el Concejo Deliberante local avanzan con la elaboración de un “Código de Convivencia”, que tiene como objetivo mejorar las condiciones para compartir el espacio público, hacer una revisión conjunta de las pautas de interrelación entre sus diferentes actores, y profundizar las mejoras en los mecanismos de control.

La Comuna apunta a reforzar la presencia del Estado en la calle, con una mayor regulación del uso del espacio público, presencia más numerosa de inspectores, y la posibilidad de aplicar sanciones más rigurosas a quienes no cumplan las normas.

Mercado
Los restos del muro del antiguo centro comercial de 4 y 48, recientemente restaurados y blanqueados, ya fueron cubiertos con pintadas y pegatinas.
Bolardos
En las últimas semanas, recrudecieron los ataques contra los parantes flexibles o bolardos que colocó el Municipio en numerosas ochavas de la Ciudad para expandir el área peatonal. Ya es casi imposible hallar uno de estos sectores intacto.
Escuelas
El monto invertido por el Consejo Escolar de nuestra ciudad durante 2017 para atender casos de vandalismo, rozó los tres millones de pesos equivalentes al 30 por ciento del presupuesto anual del cuerpo, con el que se podrían haber construido, cinco aulas

 

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