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Son muy pocos los que quedan sin cobertura metálica

La nueva era de los enrejados tiene a casi todos los edificios emblemáticos cercados

Tras idas y vueltas, en los últimos años se utilizó esta protección para evitar el avance del temido vandalismo

las rejas en la explanada del acceso principal completó el cerco de la catedral/ roberto acosta

en 1963 retiraron las rejas en san ponciano. hoy otra vez cercada

Con el ya finalizado enrejado de la Catedral casi no quedan en la Ciudad edificios públicos sin cercar, una tendencia que nació a principios de 2000 como solución al creciente vandalismo. Una tras otra las construcciones más emblemáticas comenzaron a mostrarse detrás de las rejas y a recuperar así su estado original, ya que en la época fundacional habían sido concebidas de esa manera, rodeadas de una valla perimetral, pero con el correr de los años la protección fue retirada.

En esta última etapa de colocación del cercado en el templo mayor de la Ciudad se levantaron las tres hojas de hierro del acceso principal, con lo que se completó la obra. Esa misma línea sigue la basílica San Ponciano, donde pronto se verán finalizados los trabajos de enrejado.

Así, las dos sedes católicas se suman a la Gobernación, la Legislatura, los colegios Liceo y Nacional, el Teatro Argentino, el Banco Provincia, el Rectorado, la sede de la cartera provincial de Educación, y el ex edificio de la dirección de Vialidad donde ahora se alojan las fiscalías penales, entre tantos otros.

Coinciden los historiadores -y numerosas fotografías de la época dan cuenta de ese detalle- en que los edificios diseñados hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX y que servían a la función de distintos organismos gubernamentales y grandes instituciones (iglesias, escuelas) remataban su espacio con un cercado, por lo general de hierro forjado y factura artística. A los ya mencionados habría que agregarles otros que permanecen abiertos, como el Palacio Municipal, la Jefatura de Policía y el ministerio de Economía.

Los conocedores de esos primeros años platenses sostienen que las rejas eran parte del proyecto de construcción por razones de seguridad y por un hecho puntual muy de aquellos tiempos: de otro modo los caballos se soltaban de los amarres e ingresaban a los jardines de los edificios.

“Al parecer, la década del 60 marcó el comienzo del retiro de la rejas -aseguró el especialista en los orígenes de La Plata, Roberto Abrodos-. Por ejemplo, para noviembre de 1965 ya se había retirado el cercado del Colegio Nacional, que lo sacaron del acceso para utilizar las rejas como divisorias de los patios internos, delimitados antes de eso por alambre tejido”.

Pero esa decisión en el tradicional colegio de 1 y 49 tenía antecedentes en la Ciudad y en ese sentido se puede consignar cuando, en 1963, se levantó el enrejado de la San Ponciano.

“Así como la tendencia había sido construirlos conjuntamente con un cercado, en los años 60 la moda fue liberar los espacios de la rejas. Se veía como una mala señal por parte de los gobiernos”, añadió Abrodos.

 

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