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El 40% del agua potable de la Región se pierde antes de llegar a los hogares

Desde la subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia afirmaron que el sistema se encuentra “colapsado” tanto operativa como financieramente. Con una deuda millonaria, plantearon obras inmediatas y a corto plazo

El 40% del agua potable de la Región se pierde antes de llegar a los hogares

El servicio de agua genera protestas permanentes en toda la Región

Carlos Altavista

Por: Carlos Altavista
caltavista@eldia.com

29 de Marzo de 2020 | 02:17
Edición impresa

De cada diez litros de agua potabilizados en la planta Donato Gerardi, más conocida como “la planta de Punta Lara” por su ubicación, alrededor de cuatro se pierden. No llegan a los hogares.

Cañerías obsoletas, rotas, tapadas hasta en un 95 por ciento en muchos casos, hacen lo suyo. Pero eso no es todo. De las siete bombas que hay en el centro de distribución Bosque, hace años que funcionan tres. Estas, que además se hallan en “estado precario”, alimentan al centro Saavedra, situado en el parque del mismo nombre y rodeado de barrios que tienen graves problemas “crónicos” con el servicio. El acueducto Norte, puesto en marcha en marzo de 2019 para abastecer a Villa Castells y a Gonnet, fue “mal ejecutado”: se está “auditando la obra técnica y legalmente”.

Los datos, que explican gran parte de la odisea que atraviesan los vecinos y vecinas de La Plata, Berisso y Ensenada cada día y desde tiempo inmemorial, fueron desgranados, en diálogo con este diario, por el subsecretario de Recursos Hídricos de la provincia de Buenos Aires, ingeniero Guillermo Jelinski. Tras innumerables intentos fallidos a lo largo del tiempo, se pudo así acceder a una explicación oficial sobre “los porqués” de la baja presión permanente y los cortes de agua como parte del cotidiano. Las conclusiones quedan a cargo de cada uno.

Al agua superficial hay que sumarle el agua de pozo, de la cual se abastece entre el 40 y el 50 por ciento de la Región capital. Hay aproximadamente 200 perforaciones, y cuatro ya salieron definitivamente de servicio.

Antes de explicar cómo funciona el sistema, detallar sus principales falencias, las “acciones inmediatas (en ejecución)” y las de corto y mediano plazo, así como las vías de financiamiento, el titular de Recursos Hídricos completó el panorama general subrayando que “en la Región capital hay unos 2.000 kilómetros de cañería, de los cuales cerca de 1.000 son de asbesto cemento y de hierro fundido (con una antigüedad promedio de entre 60 y 70 años). La red es un auténtico colador, con un 40 a 50 por ciento de pérdidas”.

Especialistas en la materia que se desempeñan tanto en el ámbito empresarial como en el académico hicieron notar que “para realizar una correcta planificación de la red, lo primordial es conocer la demanda real de agua”.

“Resulta imprescindible establecer un sistema de micromedición, colocando medidores a todos los usuarios, y de macromedición en la salida de las zonas de producción y en las distintas regiones del sistema, a fin de saber con claridad cuál es la cantidad de agua que se produce y cuál es el consumo real por conexión”, aconsejaron.

 

“Si hay cortes de luz se corta el agua porque no se construyeron cisternas para almacenamiento”

Guillermo Jelinski, Subsec. Recursos Hídricos PBA

 

Añadieron los expertos que “a partir de ese conocimiento se puede determinar cuál es la pérdida real de la red de distribución y cuál es la verdadera necesidad de producción y de mantenimiento del sistema”.

En esferas oficiales acuerdan con el diagnóstico, aunque aclaran que encontraron “un colapso operativo y financiero en el sistema, que requiere de acciones urgentes, de corto y de mediano plazo”.

“Hay cañerías tapadas en un 95 por ciento por sedimentos. Ello requiere de un trabajo permanente de las cuadrillas propias, que debemos ampliar, para volver a tener un esquema de reparaciones y mantenimiento que funcione todos los días, todo el día. De ello tiene que ocuparse la empresa (Absa). De las obras debe hacerse cargo el Estado bonaerense”, enfatizó el director provincial.

Los profesionales y académicos también apuntaron que “es necesario realizar una curva de demanda relacionando el nivel tarifario con el consumo, de una manera estudiada y científica”.

“Oportunidad perdida”

En este punto, el ingeniero Jelinski sostuvo que “si bien el problema viene desde hace mucho tiempo, en los últimos años se perdió una enorme oportunidad para efectuar las inversiones y obras necesarias. El nivel al que llegaron las tarifas generó ingresos muy importantes. No obstante, sólo se encararon dos trabajos: la puesta en valor de la planta Donato Gerardi (de Punta Lara) y una planta de tratamiento de efluentes en Bahía Blanca, que estará terminada en dos o tres meses”.

“No se ejecutaron cisternas (sistemas de almacenamiento), de modo tal que si se paran las estaciones de bombeo por cortes eléctricos o ruta de bombas, no hay reservas disponibles y directamente se corta el agua”, remarcó.

En el área de Recursos Hídricos del ministerio de Infraestructura bonaerense (que tiene a su cargo a la Autoridad del Agua -organismo de control de Absa-, las direcciones provinciales de Agua y Cloacas y de Hidráulica y los comités de cuenca de los ríos Reconquista y Luján) aseveraron que “no sólo hubo tarifazos y apenas dos obras, sino que la empresa quedó con una deuda de 1.000 millones de pesos con los proveedores. No nos quedamos mirando hacia atrás, de hecho ya iniciamos acciones, tenemos un plan de obras y se están levantando vías de financiamiento que prácticamente estaban caídas, pero es necesario poner las cosas en contexto, describir el real estado de situación”, definieron.

El sistema

El sistema de provisión de agua potable para La Plata, Berisso y Ensenada tiene, como su componente principal, la planta potabilizadora Donato Gerardi. Esta se abastece de agua del Río de la Plata desde “el canal de toma” ubicado en la costa de Punta Lara, y la “potabiliza a través de un proceso tradicional de coagulación, floculación, sedimentación y filtración, finalizando con la desinfección mediante cloro”, detalló Jelinski. “El resto de La Plata y Gran La Plata se abastece de agua subterránea, principalmente mediante la estación de bombeo San Martín, con aproximadamente 200 pozos directos a red”, añadió.

La cañería principal parte de la planta Gerardi (más específicamente de su cisterna de 48.000 m3), pasa por Ensenada y Berisso y llega a la estación de bombeo Bosque, de la cual se nutre todo el casco urbano platense.

“A la estación de bombeo Bosque llegan las dos principales cañerías de alimentación de agua superficial. Desde allí se distribuye a la red de la zona centro, a la estación de bombeo Saavedra, y a la zona este a través del acueducto de la calle 120. En tanto, de una de aquellas dos cañerías principales se realiza un rebombeo que refuerza el abastecimiento en Ringuelet y el acueducto Norte, que lleva agua potable a Gonnet y Villa Castells”, indicó el funcionario.

Luego, describió: “En la estación Bosque hay siete bombas. Funcionaban tres. El personal, con gran esfuerzo, reparó una cuarta. Pero se está realizando mantenimiento continuo sobre las cuatro bombas, todas las cuales se encuentran en estado precario, a efectos de minimizar las roturas. Una rotura allí afecta a casi todo el casco urbano”, reiteró. E hizo un raconto: “En 2017 registró un corte; en 2018, dos cortes; en 2019 cuatro (en julio, agosto, septiembre y diciembre), y en lo que va de este año, seis cortes”.

Acerca del polémico Acueducto Norte que debería abastecer a Villa Castells y Gonnet, afirmó que “desde su puesta en marcha, en marzo del 2019, se ha roto como mínimo 30 veces. La última semana, tres veces. Se están realizando reparaciones continuas”, aseguró. Y contó que “se está revisando la obra técnica y legalmente para determinar los pasos a seguir para con los responsables, tanto de Absa como de la empresa contratista”.

Según pudo saber este diario, esta semana fue desvinculado de su cargo el gerente de operaciones de Absa debido a su “falta de control sobre la obra del Acueducto Norte y su negligencia en el manejo de la usina Bosque”.

A propósito de gerencias, Jelinski señaló que se encontraron “con veintitrés gerencias, que hemos reducido a seis”.

También hizo mención a “contratos innecesarios de sistemas informáticos; alquileres de edificios, como uno en 7 y 43 por 40 millones de pesos al año, cuando hay inmuebles propios, y varios autos de alta gama”.

Obras y financiación

Entre las “acciones inmediatas”, desde el ministerio se dijo que continuará la entrega de bidones en Villa Castells y Gonnet y que “se está reparando la planta envasadora propia, de Punta Lara, que no funciona desde hace dos años. Por otro lado “se está ejecutando un nuevo pozo en 19 y 69”.

En el corto plazo “se completará el parque de bombas de la usina Bosque. A mediados de mayo estará llegando una nueva bomba Ruhrpumpen, pero es necesario agregar otras dos”, detallaron.

En cuanto a los pozos, se requiere la construcción de “al menos cuatro nuevos en la zona este para reemplazar a los que salieron definitivamente de servicio (12 bis y 82; 14 y 54; 7 y 76; 1 y 82). En otro orden, para mejorar la calidad de agua en la zona de 140 y 60 es necesario construir una estación de rebombeo del acueducto de calle 70 que va al Parque San Martín”, se especificó.

A mediano plazo: “Desde la subsecretaria de Recursos Hídricos y la de Planificación se está trabajando en la licitación de la nueva planta potabilizadora en Punta Lara, en el mismo predio donde está la Donato Gerardi. Los fondos provienen del Banco de Desarrollo para América Latina. Unos 90 millones de dólares. Un crédito que estaba sin utilizar y que desde el ministerio de Infraestructura ha sido recuperado. Así se proveerá (de más) agua potable a La Plata, Berisso y Ensenada. Para complementar esa obra se proyecta un nuevo acueducto y un anillo distribuidor de agua con fondos kuwaitíes por 60 millones de dólares, otro desembolso externo que se había conseguido en 2014, estaba a punto de perderse y fue recuperado. Ese emprendimiento incluye además la rehabilitación y reacondicionamiento total de la usina Bosque y la ampliación de la planta depuradora cloacal de Berisso”, finalizaron.

1.000
Millones de pesos es la deuda que Absa mantiene con sus proveedores, de acuerdo a las nuevas autoridades provinciales. Se están “levantando” créditos otorgados en 2014 que “estaban a punto de perderse” para encarar obras “imprescindibles para el sistema”.

 

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