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Con un escruche y una violenta entradera una banda enloqueció a todo un barrio

Aprovecharon que en 71 entre 21 y 22 los dueños de casa habían salido. Luego golpearon a padre e hijo en 22, 67 y 68

Con un escruche y una violenta entradera una banda enloqueció a todo un barrio

Uno de los destrozos en el escruche en una casa de 71, 21 y 22/S. casali

18 de Noviembre de 2019 | 02:32
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La noche del sábado quedará marcada seguramente para dos familias que viven a pocas cuadras entre sí, como de las más amargas de sus vidas y por un mismo motivo: la inseguridad.

Unos y otros damnificados viven en cuadras que cuentan con un mismo dispositivo de prevención de robos, la Alarma Vecinal.

Eso no fue obstáculo para los delincuentes que, según algunos indicios, formarían parte de una misma banda.

En primer lugar robaron apenas una pareja y sus dos pequeños hijos se fueron de su casa, en 71 entre 21 y 22 con su auto a dar un paseo. Eran alrededor de las 20 cuando se metieron en la casa.

No conformes, cerca de las 23, sorprendieron a una familia que salía de su vivienda de 22 entre 67 y 68.

Tras bajar cuatro asaltantes de un coche, armados, encapuchados y con guantes, obligaron a las víctimas a ingresar a la finca.

Allí le aplicaron culatazos en la cabeza a padre e hijo. Unos minutos más tarde escaparon con el dinero que había en esa propiedad, debido a que alguien del barrio sospechó y activó la Alarma Vecinal.

“NOS MARCARON”

Alejo (42) vive con su esposa y sus hijos en la casa de 71 entre 21 y 22, donde comenzó el raid delictivo en la noche del sábado.

Ayer a la tarde, al regresar de una visita a familiares en busca de alivio, le contó a este diario, aún con la desazón a cuestas, que “esto pasó una vez que nos fuimos, a las 8 de la noche , para dar una vuelta por la Noche de los Museos. Nos violentaron la puerta del frente y, ya adentro, barretearon otra que comunica con el resto de la vivienda”.

Una de las cuestiones que mayor indignación causó a las víctimas es que, además de sustraerles una cantidad de dinero -que prefirieron no precisar- también causaron algunos destrozos.

Al respecto, el vecino detalló que que “nos dañaron bastante un piano, también algunos cajones de los muebles que revisaron y pisotearon la ropa que iban tirando al piso en la búsqueda de plata y otros elementos de valor”.

Finalmente, escaparon del lugar con dinero y “dos televisores y cinco computadoras, algunas de las cuales contienen trabajos míos y de mi mujer, como profesores de Biología. En mi caso había material de trabajo de mi actividad como investigador de Conicet”, dijo y añadió que “también se fueron con la llave de otro auto nuestro”, acotó.

Hay una circunstancia que resulta sugestiva y que no pasó desapercibida para los damnificados por este escruche.

En tal sentido, Alejo indicó que “en la esquina hay una cámara de seguridad que estaba en dirección hacia el terreno de enfrente, donde suelen juntarse un grupo de jóvenes. Y tras el robo, descubrimos que a esa cámara la habían dado vuelta, para que enfocara para otro lado”.

Se mostró convencido de que “los que nos vinieron a robar sabían que no estábamos, creo que nos marcaron la casa”.

Asimismo, señaló que “hicimos la denuncia en la comisaría quinta y la Policía Científica vino 12 horas después. Y este personal nos dijo que los ladrones habían usado guantes” como los que actuaron en la entradera de 22 entre 67 y 68.

Ante el cuadro, la familia planea buscar más protección contra los robos. Alejo reveló que “vamos a reforzar la seguridad del frente de la casa”.

A cuatro cuadras de distancia, en 22 entre 67 y 68, otra familia padeció el accionar de esta banda y también toda su violencia.

“A las 11 de la noche (del sábado) salimos a la puerta de casa y vimos pasar por la cuadra a un auto blanco. Enseguida bajaron cuatro delincuentes armados, que cubrían sus cabezas con pasamontañas y sus manos con guantes”, contó la dueña de casa.

De inmediato, mencionó que “nos hicieron entrar con ellos bajo amenazas y a los empujones. A mi marido le dieron dos culatazos en la cabeza, el primero de los golpes antes que comenzaran a robarnos. Y quedó internado en una clínica, a la espera de su evolución por las lesiones sufridas”.

Agregó que “antes le dieron un culatazo en la cabeza a mi hijo de 30 años, que cayó como desmayado al piso. Y huyeron con dinero”.

Al matrimonio de docentes de 71 entre 21 y 22 le robaron computadoras con material de trabajo

 

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