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Espectáculos |DESTACADO DE LA CARTELERA PORTEÑA

Martín Bossi: “Si te mirás mucho, no podés ser empático con el otro”

El showman volvió a la calle Corrientes con “un show con contenido que habla de las necesidades humanas”, un show “necesario y una crítica humorística y seria de lo que está pasando”, según contó en diálogo con EL DIA

Martín Bossi: “Si te mirás mucho, no podés ser empático con el otro”
María Virginia Bruno

María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

19 de Marzo de 2023 | 05:55
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Son las 13 horas de uno más de esta desesperante lista de días infernales y Martín Bossi atiende su teléfono del otro lado de la Autopista. Saludos cordiales y charla de taxi inevitable: el calor. Uno de los dos tiene la luz cortada -por enésima vez en la semana- y el showman empieza a dar cuenta de la profundidad de la nueva propuesta con la que hará una breve temporada en el porteño teatro Astral antes de cumplir un sueño y salir a girar por el mundo.

“Mirá -dice, con contundencia, dejando en claro que lo que se viene no va a ser una humorada ni algo superficial-, esto por algún lado se va a terminar porque, sin ser caótico, ya hay mucha idiotez, mucha incultura, mucha violencia. El hombre va a terminar muriendo por el hombre. No hay dudas de eso, parece una distopía pero no hay dudas. Un pelotudo que toca un botón y vuela el planeta, una bomba atómica o el calentamiento global. Si seguimos así en treinta años van a hacer 55 grados y la gente se va a caer muerta en la calle”.

-¿De esto vas a hablar en el show?

-Voy a hablar de muchas cosas.

El “Bossi Live Show” acaba de desembarcar en la calle Corrientes, una plaza que lo recibe desde hace 13 años consecutivos, un tiempo suficiente para que el artista, que comenzó hace 25 años escudando su talento en máscaras, fuera delineando un estilo muy personal. Hay humor, sí, claro, porque la comedia es su fuerte, pero también hay baile, canto, interpretación musical e interacción con un público que ya sabe con lo que se va a encontrar.

Acompañado por diez artistas en escena, Bossi también baila en escena

-Contame de la ironía del nombre, ¿por qué el “live”?

-Live es vivo en inglés, y me gusta porque la gente pregunta si es por streaming porque ahora cambió todo. Live, ahora, es desde tu casa, y esto es en vivo: nos vemos las caras. Es una gran ironía.

-Hace varios espectáculos que venís hablando de lo que la tecnología nos robó.

-No hay crítica sin propuesta, hay una crítica humorística y seria de lo que está pasando. Las redes son fantásticas en un punto: apretar un botón y hablar con alguien que está en Italia hubiera sido impensado para mi papá hace veinte años. Pero creo que es una trampa. Creo que a los seres humanos, que somos egocéntricos y narcisistas, las redes han potenciado el narcisismo y el ego de las personas hasta llevarlo a una idiotez en grandes proporciones, tremendas. Dale poder a alguien y fijate quién es. Y, bueno, el ser humano es así: hay personas que no paran de subir fotos de ellos, con la novia y con el perro: es un arrojo, un acto de idiotez y de auto amor que roza lo peligroso porque si vos te mirás mucho, no podés ser empático con el otro. Y si no sos empático con el otro, no hay un movimiento social correcto. La sociedad necesita registrar al otro. Creo que ha habido una gran involución a nivel social, y a nivel comunicativo. Sí, estamos conectados a nivel conexión: hubo una gran evolución, pero a nivel comunicación, yo creo que estamos totalmente incomunicados hasta con nosotros mismos.

“Este show es un acto de rebeldía en conjunto, una catarsis colectiva. Un acto político para aquellos que creen en el partido político del amor: somos amoristas”

-¿Creés que tu nuevo espectáculo es un show necesario?

-Hay show buenos, hay shows malos, hay shows excelentes que a la semana te olvidás de qué se trataban, y hay shows con contenidos. Y este es un show con contenido donde yo no soy quién para decir nada, simplemente hacemos preguntas en voz alta y las compartimos. Pero es un acto de rebeldía en conjunto, una catarsis colectiva. Un acto político para aquellos que creen en el partido político del amor: somos amoristas. Las personas que están muy embanderadas en algún ismo, por más que ese ismo sea alguna causa justa y buena, la van a pasar mal. Los que la van a pasar bien son aquellos que quieren abrir los ojos, que creen que la única bandera es el amor, y que necesitamos un lugar de pertenencia, aunque sea un ratito para recordar lo que nosotros podríamos ser y lo que podemos hacer. Este espectáculo no es joda.

-¿Qué esperás que esa gente se lleve de esta propuesta?

-No espero, estoy seguro que este show va a estimular a la gente. Un estímulo. No es “Chicago”, ni “Cabaret”, gracias a dios. Es un show que está escrito para la gente de Argentina, planificado, de un autor, para lo que sucede hoy, que habla de las necesidades humanas: no hay un espectáculo así hoy. Tiene mucho entretenimiento que está bueno, mucho drama, que se suma al drama que es la vida, pero un show humorístico que hable de las necesidades humanas, que utilice la comedia, el stand up, la imitación, los instrumentos, que haya un violín en vivo y que plantee estas temáticas, creo que no hay.

-¿Buscaste convertirte en un showman? ¿O lo fuiste haciendo al andar, al ir perfeccionando tus propuestas?

-Tengo un maestro, muchos coaches y personas que me han dirigido. Y Emilio Tamer es un dramaturgo, autor y director muy importante para mi vida que cuando me agarró en 2012 dijo “bueno, vamos a virar hasta este lugar, de a poquito, porque la gente no se tiene que dar cuenta que te estás despojando porque no les gustan los cambios, porque se asusta. Pero mi sueño es que estés con un piano, un vaso de agua y un micrófono en un estadio para 50 mil personas como hacen los grandes showman en Estados Unidos: como lo hacía Jerry Lewis, Dean Martin, Jim Carrey, Robin Williams, Adam Sandler. Y esto es parecido. Con otra estructura, un poco más humilde, porque yo no estoy a la altura de estos grandes, pero mi camino es ese a seguir.

“Hubo una gran evolución, pero a nivel comunicación, yo creo que estamos totalmente incomunicados hasta con nosotros mismos”

-Hace tiempo que te escucho lamentarte sobre el rumbo que tomó la música y sé que la música es fundamental en tu show. ¿Cómo la vas a celebrar en el espectáculo?

-Los otros días Fito Páez dijo algo parecido a lo que vengo diciendo y es que “melodía y armonía desaparecieron y solo quedó el ritmo. Entonces, cuando hablamos de música, de qué hablamos”, dice Fito. En el show, no van a desfilar artistas. Voy a estar jugando con la música. Hay un juego muy lindo en donde vamos desde Beethoven hasta Bad Bunny. Es algo muy gracioso.

-Hace mucho tiempo que te sacaste las máscaras pero todavía hay gente que te sigue asociando a esa etapa. ¿Qué te pasa con eso?

-Hace rato que me despojé, hace muchos años. Por ahí mucha gente no se dio cuenta. Pero, de hecho, protagonicé una serie en Disney este año (“Amores inesperados” se estrena este año en Star+), voy a protagonizar una película (otra vez bajo la dirección de Marcos Carnevale, quien lo había dirigido en “Viudas”), me voy de gira por el mundo con este show, después de Buenos Aires. Es un sueño realmente grande por cumplir. Uno es un hombre verdadero, doy la cara, hago mis espectáculos y a la gente le puede gustar o no lo que hago, pero es lo que hago. No hay más recovecos, no hay más mentiras. Fue una etapa adolescente actoral muy linda que disfruté y la gente también, y que fue el puntapié para este camino y nada más. Es un recurso que a veces lo uso, muy poquito en el show, para que la gente se ría un rato. Imitar para mí es un chiste de dos minutos y ya está.

-El año pasado protagonizaste “Kinky Boots” y la rompiste. ¿Viviste ese personaje, en algún punto, como un descanso antes de volver a ponerte al hombro un nuevo show de comedia?

-Ni siquiera fue un descanso. Más bien fue un desgaste físico y emocional muy grande. Quería probarme. Es medio loco. Pero quería ver qué pasa con la gente. Quizás fue un acto de narcisismo también que uno tiene. Dije: “voy a cambiar todo, me voy a vestir de mujer, y voy a formar parte de una compañía a ver si me siguen o me dejan de querer”. Hay mucha gente que me quiere mucho. Y la verdad es que gracias a Dios fue una obra llamativa. Porque las comedias musicales tienen un tope, un volumen cierto de gente y la verdad es que no lo puedo creer pero se llenaban los teatros, fue una fiesta enorme. Agradecido.

-Después de esta temporada en el Astral te vas de gira por el mundo. ¿Con qué expectativas esperás esas presentaciones? ¿Sentís que es un volver a empezar en algún punto?

-Arranca la gira porque me invitan al “Fest jaja” que es un festival muy importante que se hace en Europa, al que van humoristas de todo el mundo. Y a partir de ahí surgió la idea de hacer una gira sabiendo que hay una gran colonia latina en España, Londres, Berlín, Dublín. A mí en Chile me conocen, en Paraguay, Perú también. Y los que no me conocen, intentaré que me conozcan. Así que por un lado es empezar de nuevo y por otro una posibilidad de que la gente de nuestra tierra, que se alejó, pueda tener algún amigo del barrio que pueda hacerlos entretener un rato.

Acompañado por 10 artistas en escena, “Bossi Live Comedy” se ofrece de jueves a domingo (los sábados doble función) en la sala ubicada en Corrientes 1639. Las entradas están disponibles en Plateanet.

Bossi volvió a la carga con un espectáculo de formato showman

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