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SE INVESTIGA MÁS DE UN CENTENAR DE OPERACIONES FRAUDULENTAS

Una denuncia en La Plata ayudó a voltear un “castillo” de 15 millones de pesos en estafas

Uno de los sospechosos de la banda cayó en Luján. Le habría pagado un tractor a un vecino de Ignacio Correas con cheques falsos

El acusado fue detenido tras un allanamiento en su casa de Luján/EL DÍA

El tractor con 99 kilómetros de uso, pagado con cheques falsos/EL DÍA

Un tractor, valuado en 250.000 pesos y propiedad de un vecino de Ignacio Correas, fue el primer eslabón de una cadena de delitos perpetrados por un sujeto con varias causas por estafas y encubrimiento. Según sospecha la Policía, no actuaba solo: sería parte de una banda a la que se le adjudican maniobras por 15 millones de pesos.

El sospechoso, identificado como Marcelo Daniel Gómez (45), fue aprehendido en Luján, tras una investigación realizada por la Delegación La Plata de la Policía Federal con intervención de la UFI Nº 7, a cargo de Virginia Bravo, y el Juzgado de Garantías Nº 1 Guillermo Federico Atencio).

El operativo constó de dos allanamientos. Uno se llevó a cabo en un restaurante de la localidad de Tomás Jofre, Partido de Mercedes, donde vive una mujer que estaría relacionada con la banda. El restante tuvo lugar en Luján, y fue allí donde hallaron a Gómez y elementos fundamentales para la causa.

Fuentes oficiales informaron que se secuestraron 119 fojas con boletos de compra-venta y fotocopias de documentos de vehículos, diversos papeles relacionados con operaciones y comercialización de automóviles, un pendrive que contendría datos sensibles a ese respecto, entre otras cosas.

Un vocero de la pesquisa le dijo a EL DIA que el monto de esas transacciones espurias “sobrepasa los 15 millones de pesos”. Asimismo, reveló que Gómez, quien fue trasladado a la cárcel de la Delegación, “tiene varias causas por estafa, uso de documento adulterado, hurto agravado y falsa denuncia en Mercedes, pero también posee otras por estafa y encubrimiento en Pergamino”.

Las autoridades buscaban a un presunto cómplice en la Ciudad de Buenos Aires.

LA DENUNCIA QUE DESTAPÓ LA OLLA

Como se dijo, la historia comenzó en febrero del año pasado, en un campo de Ignacio Correas, donde Rubén tenía un tractor Hanomag 300 A rojo que había puesto a la venta en la plataforma de internet “MercadoLibre”.

El comprador lo llamó por teléfono y dijo llamarse Hugo Castellanos, dueño de Vodatec S.A., una empresa dedicada al diseño y fabricación de soluciones para el tratamiento del agua. Primero quería verlo y entonces envió a su “socio”, que se presentó como Jorge Barigozzi.

Se citaron en Correas y Barigozzi fue una tarde junto a una mujer. “Lo llevé a dar una vuelta en el tractor, que tenía poco uso, apenas 99 kilómetros. Le gustó y me dijo que lo iban a comprar”, le contó el damnificado a este medio. El pago, le explicaron, se haría por medio de dos cheques con frecuencia de 30 días. El vendedor, un jubilado de 73 años, aceptó la propuesta y quedaron en verse más adelante para concretar la operación.

Una mañana del mismo mes, Castellanos lo contactó para avisarle que irían a buscar el tractor. Se manejaban siempre de esa forma: uno llamaba y el otro “ponía la cara”. Poco después, Barigozzi llegó en una camioneta Ford Ranger gris. “Como unos boludos se lo ayudamos a cargar en el trailer. Era macanudo el tipo, nos tomamos unos mates y me confié, creí que era un hombre de campo”, lamentó el jubilado. Luego de entregar ambos cheques (a nombre de la compañía que decían representar), el comprador se marchó con el vehículo adquirido. Una semana más tarde, la transacción mostraría su verdadero rostro.

“NO ERAN NINGUNOS IMPROVISADOS”

Con el papel en mano, Rubén se acercó al banco Galicia, ya que “ahí tengo mi cuenta y me conocen desde hace mucho” aclaró. Al entregar el talón, la expresión que puso el cajero llamó su atención. Entonces le preguntó si pasaba algo raro. “Este cheque es apócrifo”, le contestó.

Y agregó: “es una muy buena falsificación”. Rubén se asustó porque “no quería que pensaran que yo era un chanta”. No obstante, por ser un cliente de años lo escucharon y le mostraron que habían adulterado “la sección donde están los números de la cuenta”. Cuando entregó el segundo, “saltó que además se trataba de un cheque robado. Se habían apropiado de una chequera de esa empresa y emitían a esa razón social”, refirió.

Con esa información, una vez volvió a su casa los buscó por Facebook. Para su asombro, los dos tenían perfiles creados en esa red social, con fotos que se condecían con las personas. Había dos posibilidades: los nombres eran verdaderos o la estafa era más grande de lo que pensó.

Rubén estaba tan amargado que no tenía “ni ganas de hacer la denuncia”, mas el 30 de mayo se decidió. Con los datos que aportó y tras una investigación, finalmente la banda fue desarticulada. “No eran ningunos improvisados. Ahora aprendí”, aseguró Rubén.

 

El estafador
del pueblo. Así es como se menciona entre los investigadores del detenido. Eso a raíz de la profusión de presuntos fraudes de documentación mediante los que habría logrado quedarse una larga lista de bienes en varios distritos del Gran Buenos Aires.

 

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