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El Estado debe reformar el ineficiente sistema de la VTV
El Estado debe reformar el ineficiente sistema de la VTV
11 de Enero de 2020 | 01:59
Edición impresa

El Estado bonaerense, que se muestra impotente o se desentiende del grave problema que le plantea a miles de personas concretar el trámite de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) -en el que desde hace meses, en la planta ubicada en nuestra ciudad, se suceden interminables colas con esperas que superan las 10 horas- es el mismo que después reclama en las calles y rutas a los automovilistas el comprobante de haber realizado esa verificación. Y también el mismo que fija una multa que asciende hasta 63 mil pesos, si no exhibe el comprobante.

Como se sabe, las colas se inician frente al portón de la planta ubicada en 19 y 520, llegan por la primera de esas avenidas hasta la 514 y por esta siguen hasta la avenida 25, hasta completar más de doce cuadras. Es decir, a partir de la noche anterior a la tentativa para hacer la VTV, los automovilistas estacionan y ahora, de acuerdo a lo publicado ayer en este diario, aparecieron los denominados “coleros”, así llamados los que se ocupan de “cuidar” los autos por la noche (cobran hasta 250 pesos por el servicio nocturno que realizan hasta la madrugada) y, ya en otro rubro relacionado al fenómeno, 1.000 pesos por guardar un espacio colocando conos y bolsos.

La típica avivada de los “coleros” provocó la irritación de muchos automovilistas, que reclamaron contra este tipo de práctica que ahora forma parte del paisaje habitual de la planta verificadora local. Además, no hay baños químicos para quienes permanecen tantas horas allí y, a su vez, también sobran problemas para los frentistas que viven frente a esas cuadras repletas de autos estacionados.

Cabe consignar que son muchos ya los platenses que, para evitar este trámite ciertamente insensato, buscan la alternativa de realizar la VTV en distritos vecinos, muchos de ellos alejados, ubicados en distritos como Castelli o varios del Conurbano bonaerense. Es que, como es de imaginar, no existen demasiadas personas en la Ciudad en condiciones de dedicar diez horas de una jornada hábil para lograr la verificación técnica de su automotor.

Está claro que ni la empresa concesionaria a cargo del servicio ni los organismos específicos del Estado de quienes depende fiscalizar la prestación han ofrecido desde hace mucho tiempo algún tipo de respuesta positiva, a pesar de que este servicio ha ingresado a lo largo de los doce meses -ya no sólo a fines o inicios de cada año- en una situación de verdadero colapso.

Debe también reiterarse en esta columna que, lamentablemente, se hicieron realidad las predicciones anticipadas en oportunidad de sancionarse la ley de creación de las VTV en la Legislatura bonaerense. Cuando se debatió en los recintos el texto de esa norma -que dispuso la creación de muy pocas concesiones para todo el territorio bonaerense-, no fueron pocas las voces que advirtieron sobre los problemas que podrían sobrevenir, fundamentalmente, dado el crecimiento constante y exponencial del parque automotor.

Allí algunos sostuvieron que la tarea de contralor debía delegarse en talleres particulares, habilitados para tal fin, que debían hacerse responsables del dictamen sobre la calidad mecánica de los vehículos. Sin embargo, se optó por oficializar la fiscalización a través de unas pocas concesiones oficiales en la Provincia.

Hace ya también mucho tiempo que desde esta columna se advierte que llegó la hora de revisar institucionalmente y a fondo un sistema inicuo, que, en definitiva, perjudica y denigra a quienes buscan cumplirlo y que reclama reformas sustanciales para ponerse a tono con las exigencias. De la manera en que está concebido actualmente, se repetirán en forma indefinida estos congestionamientos, que no sólo obedecen -como se ha expresado- a fallas en los sistemas operativos, sino a la más que probada impotencia de la planta de La Plata para atender a la demanda siempre creciente del parque automotor de la Región.

 

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