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Don Ricardo Balbín y un legado que sigue presente

Don Ricardo Balbín y un legado que sigue presente

Por: Pablo Nicoletti

30 de Julio de 2020 | 03:07
Edición impresa

Abogado, Presi. Secc. 1ª UCR La Plata

Ricardo Balbín es el caso más destacado de los líderes de la Unión Cívica Radical que no han llegado a presidente de éste país, pero que su pensamiento y acción merecidamente han transcendido en el tiempo. Se cumplen 116 años de su nacimiento.

Para quienes somos militantes del Comité de la Sección Primera de La Plata, lo primero que nos enseñaban -a los jóvenes- después de la profesión de fe doctrinaria es quien fue Ricardo Balbín y que desde la presidencia de ese comité en 1930 desarrollo una intensa actividad política.

Es que el ejemplo de Balbín, su actitud de entrega desinteresada a una causa, la lucha por un ideal, la constante honradez intelectual de decir lo que se piensa y actuar como se dice, ha traspasado las fronteras partidarias.

Toda la vida pública de Balbín está dominada por el concepto de la institucionalidad del partido político como vehículo insustituible de la representación democrática, sin el cual la sociedad es presa fácil de los totalitarismos o populismos de todo signo.

Ricardo Balbín fue presidente del Comité Nacional de la UCR durante 22 años (1959-1981), su máximo servicio al partido fue mantenerlo cohesionado, articulado y en funcionamiento a lo largo y ancho de todo el país, contando con un caudal de sufragios populares nada despreciable. Sin dudas, si hubo un 30 de octubre de 1983 que en comicios libres triunfó la UCR y su candidato Raúl Alfonsín, fue porque la UCR llego unida e incólume tras el largo periodo en que la condujo Ricardo Balbín.

Otro hecho inconmensurable del liderazgo partidario de Balbín, fue promover la candidatura a presidente de Don Arturo Umberto Illia en 1963, que tuvo la entereza de reconocer el momento en que debía dar un paso al costado para promover el triunfo de su partido, abriendo la puerta para uno de los mejores gobiernos del siglo XX.

Pero ¿cómo rendimos homenaje a las ideas de Ricardo Balbín en la actualidad? Sin dudas es una obligación para todo radical que su pensamiento este presente. En un tiempo en que la política y los políticos aparecen desprestigiados; en que los valores morales y la honradez son bienes escasos; el pragmatismo se impone a la convicción, donde los argentinos tenemos que encontrarnos nuevamente con el diálogo, y donde brillan los personalismos fugaces, más que los proyectos colectivos, es muy bueno recordar a Don Ricardo Balbín, transpolar sus ideas, actualizarlas y aplicarlas ahora que gobernamos o somos opositores en una coalición de partidos, método que en éste país -al menos por un tiempo- ha llegado para quedarse.

“Bregar es la consigna. En eso estamos todos. Dudar es debilidad, cansarse traición. Hay que seguir. Alguna vez llegará cantando la columna de los fuertes de alma, de los leales de la libertad. No importa quien lleva entonces el palo; lo importante es la bandera”

Balbín, creía en el sistema de partidos fuertes, lo cual es lo mismo que decir que creía en la política en términos colectivos y no como un proyecto individual y así lo hizo durante toda su militancia.

Los años de proscripción peronista lo encontraron procurando construir una alternativa política que fuera capaz de canalizar la voluntad de las mayorías privadas de la posibilidad de votar a su líder.

Tenía la convicción que no podía construirse una institucionalidad sólidamente asentada si no se aseguraba la participación del peronismo en los procesos electorales, desprovisto de todo interés mezquino y convencido de servir a la Nación, fue capaz de perdonar agravios, persecución y cárcel para sellar la unidad de las mayorías populares.

Lamentablemente a pesar del esfuerzo, la larga y negra noche que se cernía sobre el país desplegó todo su potencial de violencia, horror y muerte. A pesar de las interpretaciones malintencionadas, Balbín estuvo a la altura de las circunstancias. Salvó las vidas que pudo y sufrió las que no pudo salvar.

Su último gran aporte fue convocar a principios de los ochenta a la multipartidaria en torno a su lecho de enfermo para que buscaran los denominadores comunes que posibilitarán nuevamente la apertura democrática. No pudo ver el renacer de la república y la vigencia de la Constitución Nacional como él lo había soñado. Pero todavía disfrutamos afortunadamente de la democracia por la que Balbín lucho denodadamente.

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