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EL SOBREPRECIO DE LAS VERSIONES FEMENINAS DE PRODUCTOS DE IGUAL MARCA

El “impuesto rosa”, un extra que se paga sólo por ser mujer

Un relevamiento orientado a la llamada “economía de género” muestra que ellas pagan casi un 12% más caro productos equivalentes a los de los varones

Shutterstock

Micaela Espósito (Estudiante de medicina, 18 años).- “​​​​​​​La verdad es que se nota bastante en muchos productos. Yo personalmente lo percibo en las hojitas de afeitar, y las rosas son mucho más caras. De hecho, yo compro las que son para varones”

Carolina Amigo (Estudiante de Economía, 21 años).- “No sé por qué ocurre, pero ocurre, debe ser una cuestión de marketing, y la diferencia es bastante. El problema es que muchas veces no sabemos cuánto vale el mismo producto para varones”

Bianca Garbochi (Estudiante de Tecnología en Alimentos, 23 años).- “En mi caso, hay muchas cosas que compro con mi hermano, y usamos lo mismo. Pero en el caso de la ropa, es evidente que la nuestra es más cara”

Lucía Piccin (Estudiante de Arquitectura, 18 años).- “Debe ser por la creencia de que somos más consumistas o que usamos una mayor cantidad de productos. En mi caso, siempre compro lo más barato”

Puede ser una colonia, una hojita de depilar, un desodorante, un chupete o una mochila escolar. El tema es que si el producto es de mujer, saldrá más caro. Y se da en muchos otros casos. Es lo que muchos llaman “el impuesto rosa”. Y está medido.

De acuerdo a un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), por ejemplo, las mujeres pagan un 11,35 % más caro los productos destinados a ellas respecto a sus equivalentes de igual marca orientados a hombres, en este “impuesto rosa” que no es otra cosa que un sobreprecio que tributan las versiones femeninas de algunos artículos.

El informe, que se hace desde hace cinco años, analizó precios en 515 puntos de ventas de todo el país, sobre 5 tipologías de productos y 14 artículos de uso habitual.

“Lo hacemos vía scanntech, es decir, scaneamos los productos en los puntos de venta y obtenemos las diferencias”, explicó el economista Damian Di Pace, director de la consultora Focus Market, responsable del estudio.

Así identificaron que una colonia para niñas es un 16 % mas cara que la que fue pensada para niños; que las máquinas de afeitar rosadas son un 8,7% mas costosas que las azules, y que el mismo producto de una marca tiene un precio 3% mas alto cuando se identifica para “woman” que cuando tiene la etiqueta “men”.

Un caso especial es el de un perfume de igual marca que cuesta lo mismo para mujeres y hombres, pero para ellas, tiene menos contenido.

En el informe del año pasado, CAME ya había encontrado diferencias en perjuicio de los bolsillos de las mujeres en desodorantes spray y analgésicos, rubros que este año aparecieron con el mismo precio, sin distinción de género.

“Vemos que año a año se van emparejando los precios, gracias a las campañas de sensibilización de las organizaciones de mujeres y de empresas comprometidas. La secretaría de Mujeres Empresarias de CAME hace campañas sobre economía de género, son precursoras en ese sentido”, destacó Di Piace.

Este estudio, inclusive, será presentado hoy por la Cámara en el Congreso de la Nación, donde ya hay dos proyectos de ley presentados el año pasado para quitar el “impuesto rosa” y no tributar IVA en elementos de higiene menstrual.

Uno es de la senadora Cristina Fiore Viñuales (Partido Renovador de Salta) y otro de la senadora Lucila Crexell, del Movimiento Popular Neuquino.

“El tema del IVA no es menor, si tenemos en cuenta que en nuestro país es del 21%, el mas alto luego de Uruguay, en un contexto donde las mujeres ganan, en promedio, un 30% menos que los hombres”, analizó el economista.

“Hay costos que están asociados al ciclo reproductivo de la mujer. No poder afrontar estos gastos implica una disminución notable en la calidad de vida de las mujeres. Una demanda feminista es que existan políticas publicas orientadas a garantizar a las mujeres, durante todo su ciclo de vida, el acceso a los elementos necesarios en cada momento de su ciclo reproductivo”, aportó la economista Eva Sacco, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

El Centro también analiza el impuesto rosa “con resultados similares a los que aporta CAME”, señaló la profesional.

En tanto, Magalí Brosio, de Economia Feminista, consideró que los productos de gestión menstrual “no son considerados de primera necesidad y por tanto pagan altas tasas de impuesto al valor agregado, lo cual encarece su precio final y dificulta el acceso a mujeres de bajos recursos”, y recordó que desde la organización realizan la acción #MenstruAcción “a raíz de la cual se presentaron proyectos de ley que buscan una quita de impuestos sobre este tipo de productos, así como también la provisión gratuita en hospitales, escuelas o cárceles”.

Por el mismo tema, la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) lanzó campañas en las redes sociales contra el “pink tax”, lo que define como “el valor extra que pagan las mujeres por ciertos productos simplemente por estar hechos para ellas”. Según la organización, “es especialmente evidente en productos de higiene personal, estética o nutrición, pero afecta a casi todos los rubros”.

 

DIFERENCIAS
Si bien la indumentaria femenina siempre resultó más cara que la masculina, hay productos idénticos que resultan más costosos para ellas. Por ejemplo, un desodorante tipo “roll on” es 8% más caro cuando es para mujeres, y una colonia infantil para nenas es 16 % más costosa que la de varones.

 

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